«Bienvenida»

         – Me encanta viajar en tren, – pensaba Silvia mientras oía el típico traqueteo que hacían los boggies al contacto con el camino de hierro.

          Volvía de Israel, donde tuvo que realizar un trabajo bastante especial y arduo. No era la primera vez que iba al país hebreo, aunque siempre había sido por temas profesionales.

        Su jefe le había dado unos días libres, por lo que decidió hacer escala en París, donde intentó despejarse tras realizar la misión que se le encargó.

            En la estación de Chamartín cogió un taxi una vez abandonó el tren en el que viajó desde la capital francesa. El taxista la dejó a escasos metros del edificio de apartamentos donde residía temporalmente. Un apartamento reducido, pero acogedor, confortable y decorado con buen gusto.

            Extrajo las llaves del bolso y abrió la puerta. Lo que vio no le gustó nada, es más, llegó incluso a asustarla un poco. Todo estaba patas arriba. Alguien había estado allí en su ausencia y lo había revuelto todo.

          Tras un fugaz repaso visual, no percibió que se tratara de un robo, ya que no parecía que le faltara nada.

            – ¿Quién había estado allí y qué buscaba? -…

                                                                                                       G. Sayah

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