‘Poeta en Nueva York 2.0’


Relato 23.0


'Poeta en Nueva York 2.0'


Sentado en el banco de su parque, si, en el banco de siempre, en su parque de toda la vida. A sus ochenta y cuatro años y tanto tiempo pasado en aquel lugar, agradable, cálido en invierno y fresco en verano, se había ganado el derecho de tal denominación.

Pensativo, Andrés veía la vida pasar, día tras día, sumido en una insondable tristeza y permanente melancolía. No podía evitarlo, era una punzada constante que sentía en lo más profundo de su alma, ejemplo claro y vivo de que mente y corazón iban por separado, objetos antagónicos y contrarios a seguir el mismo camino.

Ya eran cuatro años los que hacían que el amor de su vida se fue, demasiados. Una terrible enfermedad…

Se la arrancó de sus brazos cual tempestad quiebra y arrastra la rama de un árbol, sin mirar atrás, sin percibir el daño causado, la naturaleza en estado puro, la vida, el destino…

Éste quiso que fuera él quien estuviera en soledad el ocaso de una etapa de su vida, vida que junto a ella había sido apasionada y emocionante, con un feliz pasado, un presente intenso y un futuro que siempre albergaba amor.

Cómplice de un fatum que no llegaba, desde que se fue, le falta algo, algo no, todo, le faltaba todo. Vacío, parecía como si sus humores hubieran desaparecido, se sentía sin vida, sonámbulo, ajeno a una imagen real de lo que le rodeaba, así se sentía Andrés…


G. Sayah


 

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¿Poeta en Nueva York?


Relato 14.0


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Era incapaz de imaginar que un lugar como aquel existiera. Igual de incapaz se sentía a la hora de orientarse en aquel lugar desconocido.

A Nacho le resultaba casi imposible moverse por ese río de gente que corría por esos enormes acerados inundados de mobiliario urbano, bancos, farolas, papeleras, árboles… Todo rodeado de carteles, rótulos, anuncios, neones, paradas de metro… Era para volverse loco. 

Tenía que haber dado el paso hace muchos años, pero el miedo al fracaso se lo impidió. Tanto tiempo viviendo una vida que no era la suya, que no era la vida que quería vivir.

Soñaba con otros lugares, conocer otro tipo de gente, enfrentarse a otros retos. Estaba seguro que algún día lo haría a pesar de los temores que albergaba y lo atenazaban. Ahora sí. Ya había llegado el momento. Estaba allí… en la gran ciudad, la gran urbe.

– Dónde vas a estar tú mejor que aquí. – Le decían sus padres. Él no sabía que responder pensando en no herir sus sentimientos, y por otro lado pensaba que en cualquier lugar mejor que en este pueblecito tan inhóspito y alejado de todo.

Tendría que empezar de cero, dejar atrás todo su pasado e iniciar un nuevo camino, estaba dispuesto, aunque no sabía si preparado para ello.

Dicho pasado lo asfixiaba y nada más pisar el asfalto sobre el que se levantaban enormes edificios, algunos de ellos tan altos que su vista no alcanzaba su cumbre, desapareció esa sensación. – Que paradoja, – se decía, más contaminación pero mejor respiración.

Era el primer paso hacia una vida nueva e ilusionante, un mundo lleno de posibilidades, o al menos, eso esperaba, lo necesitaba, seguro que lo conseguiría.

Este era el lugar ideal para que Ignacito, como lo llamaba todo el mundo en el pueblo, saliera del armario y buscara nuevas oportunidades…


G. Sayah


 

Microrrelatoser 42.0


Cancerbero


– No seas impaciente, el amo enseguida estará contigo. –

– Esta bien, aunque mientras me gustaría ir al baño. –

– Aquí, en este lugar, no tenemos ese tipo de cosas mundanas. Vete acostumbrando. Además, una vez traspases esta puerta, todo cambiará y dejarás de sentir y necesitar lo que hasta ahora hayas sentido o necesitado.

No sabría precisar cual de las tres cabezas se dirigió a él, pues aquel monstruo se encontraba de espaldas. Lo que si notó fue una brusquedad en las palabras y una frialdad en el trato que contrastaban con el calor que hacía.


G. Sayah


 

Spin-off 17.0 / Epílogo


Viajar I


Pasaron los días, y a la falta de pruebas fehacientes se unió que el implacable homicida, había dejado de actuar, o al menos eso parecía.

Mark y Jones empezaron a trabajar en otros casos, y todo lo que rodeaba al de International Security se fue enfriando, quedando en un segundo plano.

Los esfuerzos realizados tanto por parte de los inspectores de la 47, como por el FBI, que en el último momento se había unido a la investigación, fueron infructuosos, e incluso podría decirse inútiles. 

Nuestro forense y su prometido, hicieron realidad su sueño. Tuvieron su ceremonia matrimonial, sencilla, romántica, discreta, inigualable. Un feliz momento que deseaban que fuera la continuación de una serie de experiencias compartidas, una ventana temporal en una vida de la que querían extraer lo mejor.

El frío y calculador mercenario decidió tomarse un descanso, necesitaba pensar sobre su pasado, presente y futuro. Inmerso en una vorágine de sentimientos enfrentados, decidió poner tierra de por medio. Pasaría unos días en Madrid donde intentaría aclarar las ideas…


G. Sayah


 

Microrrelatoser 37.0


Rey medieval III


Salieron juntos cogidos de la mano y se toparon con las huestes enemigas. Príncipe y princesa, habían huido por los pasadizos secretos de la fortificación que acababa de ser sitiada por el ejército del rey Ricardo ‘El Cruel’.

El cercó era total, por lo que sus esfuerzos fueron vanos. Al mismo tiempo, aquel despiadado que se hacía llamar monarca, seguro que estaba pasando a cuchillo el cuello de sus queridos padres, reyes de unas tierras ahora perdidas, a favor del más infame y vil tirano, soberano del mal y tan impío que rozaba lo demoniaco…


G. Sayah

Spin-off 17.0 / Capítulo 50


Eventos - 2542


David se quitó los guantes de vinilo y se quedó observando al infortunado que yacía en la mesa de autopsias, sin vida, con poco que decir ya. A veces, lo cadáveres cuentas muchas cosas, pero este no era el caso. Un tiro certero, a larga distancia, por un profesional, sin duda. Nada de rastros, ni huellas, ni ADN, sólo la bala extraída, que casi con total seguridad, tampoco a los técnicos le aportará algo que iluminara la investigación. Sería  improbable por lo visto hasta ahora, dar con el arma, para poder cotejarla. Empezaba a especular sobre un terreno que competía a sus compañeros de balística.

Antes de plasmarla por escrito, telefoneó a Mark para transmitirle la escasa información que tenía, cosa, por otro lado, que no sorprendería a su futuro marido.

– Esta bien David, muchas gracias – Dijo el inspector al colgar el teléfono.

Sentados uno frente al otro en sus respectivas mesas, Jones y Mark, cruzaban miradas y pocas palabras. Las primeras, cansadas y pesimistas, de las segundas se podría decir que sonaban desanimadas, acompañadas por débiles ademanes. De ambas se intuía cierta rendición.

En pocos casos se habían dado tantos acontecimientos, violentos, con múltiples víctimas, varios escenarios, y sin embargo ningún hilo del que tirar. Pocas pistas, un móvil difícil de demostrar, conjeturas, hechos intangibles que a los que aferrarse sería demasiado arriesgado, testigos inexistentes, en fin, los astros se habían alineado para que la investigación se viera en un callejón sin salida.

La experiencia le decía a Mark que, o con un golpe de suerte aquello daba un giro de ciento ochenta grados o en pocos días, lo poco que tenían acabaría metido en cajas marcadas con rotulador indeleble y apiladas en las estanterías de ‘casos por resolver’.

Nuestra pareja de inspectores se había visto envuelta en homicidios más corrientes, si pudiéramos denominar así, frívolamente, el quitarle la vida a alguien, consiguiendo con tesón y profesionalidad, sin rozar la desesperación y la impotencia, llegar hasta el final, pero claro está, siempre con unas pesquisas sólidas en las que apoyarse.

– ¡Es que el maldito sicario este no deja ni un cabo suelto! – Se quejó Jones.

– Me duele reconocerlo, pero el hijo de puta es bueno…-


G. Sayah


 

Reflexión 6.0


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La oportunidad se busca, la oportunidad se encuentra, también se anhela. Puedo dejar atrás el lastre que me atenaza, rompiendo las gruesas cadenas que me oprimen y me retienen aquí, un mundo al que no pertenezco…


G. Sayah


 

Spin-off 17.0 / Capítulo 49


Eventos - 2560


– Por nosotros y nuestra boda. –

– Por nosotros y nuestro futuro juntos, que esperemos que sea aún mejor que el presente. – Respondió David al brindis de su pareja. – Por cierto Mark, cambiando de tema, y aunque no solemos hablar de trabajo, déjame que te pregunte por los del FBI que han venido para el caso. Siento curiosidad. –

– Ah vale. Pues si, parecen un grupo muy competente e instruido en su campo. Llegaron ayer muy temprano, nos pidieron todo lo que teníamos del caso y un lugar donde poder instalarse, lo que nos ha resultado más complicado que lo primero. Ya sabes, después de la explosión han quedado muchas zonas dañadas que aún están por reformar y recuperar.–

– ¿Cuántos forman la unidad? –

– Vinieron cinco. Un analista informático y cuatro agentes de campo, de los cuales, uno, un tal Mike, está al mando. –

– Y qué, como lo llevan. –

– Pues no han parado ni un segundo desde que llegaron. El jefe, Mike, junto con otro agente se está pateando los lugares donde se han cometido los asesinatos, y los otros tres no han levantado la cabeza de los informes y los ordenadores, salvo para beber café e ir a mear. Por lo visto quieren tener trazado un perfil para mañana a primera hora, por si a nuestro implacable asesino le da por volver a las andadas. La idea es intentar anticiparnos a sus siguientes pasos, predecir su conducta. Es el principal objetivo de la unidad, y es lo que trataremos de hacer, ayudándonos mutuamente. –

– Entiendo. Supongo que ahora todo apoyo será bien recibido en comisaría. –

– No te creas. Algunos se sienten reacios a que el FBI meta sus narices por aquí, pero García lo ha dejado claro: la colaboración ha de ser máxima y estrecha, y la comunicación recíproca y fluida, y yo estoy completamente de acuerdo con él. –

– Seguro que es lo mejor y que pronto obtendréis recompensa por el trabajo que estáis haciendo. –

– Tu trabajo también está siendo de mucha ayuda David. –

– Gracias cariño. – Respondió éste con una medio sonrisa en el rostro.

En ese momento Anthony salió de la cocina con una gran fuente de lasaña al tiempo que le pidió a Justin, uno de sus camareros, que rellenara el tinto de las copas de sus comensales.

– Esto es todo un lujo. Que el mismísimo chef salga a servirnos la comida es un placer al alcance de muy pocos. –

– El placer es todo mío. – Contestó Anthony. – Espero que os guste. –

– Seguro que si, como siempre. Muchas gracias. ¡Por nuestro chef favorito! – Dijo Mark al tiempo que alzaba su copa recién colmada de aquel rojo y exquisito brebaje.


G. Sayah


 

‘Sniper 2.0’


Francotirador


Relato 108.0


…Esperó pacientemente durante más de tres horas antes de que empezara a detectar movimiento, abajo, en el valle. Los vehículos, todos negros, blindados y con los cristales oscuros, iban llegando, por lo que se colocó posición: tumbado boca abajo, piernas separadas, arma sobre el bípode y ojo derecho oteando a través de la mira telescópica.

En apenas dos minutos llegó el todoterreno en el que iba su objetivo, puntual a la cita, una discreta reunión entre personas influyentes, en aquel lugar, una mansión de dos plantas, grande, vetusta, apartada de la civilización y miradas indiscretas.

Toda la información recabada era correcta, no dejando margen a la improvisación.

Se abrió la puerta trasera derecha del vehículo y aquel hombre, joven, alto, elegantemente vestido con traje azul y gafas de sol, le dio las gracias a su chófer mientras se abotonaba la americana. Fueron sus últimas palabras, antes de que el sicario cumpliera con su cometido, y llevara a cabo el magnicidio…

 


G. Sayah


 

Spin-off 17.0 / Capítulo 48


Eventos - 2280


Salieron del Ayuntamiento con todos los trámites arreglados: la fecha de la boda fijada, el lugar, los testigos… lo imprescindible para celebrar su unión en un acto modesto e íntimo.

Decidieron hacerlo así, de mutuo acuerdo, estaban convencidos de que era lo mejor y no tenían ninguna duda de que serían igual de felices después de formalizar su unión de lo que lo eran ahora.

Subieron hacia el SOHO por Brodway dando un paseo para hacer las compras que el día antes habían planificado. Tras varias tiendas y boutiques visitadas, los resultados fueron dispares. David se hizo con una magnífico traje y tres elegantes camisas, mientras que a Mark no le convenció nada de lo que se probó. No le importaba, ya que todavía tenía tiempo y no quería precipitarse. Quería encontrar las prendas adecuadas y optó por irse con las manos vacías, todo lo contrario que su amada pareja.

– Me parece estupendo – Dijo David cuando vio que Mark se mostraba reacio a comprar algo que no le satisfacía completamente. – Vendremos otro día, pero como tú no has gastado un pavo, te toca invitar al almuerzo, que tengo un hambre que me muero. –

– Eso está hecho. – Contestó Mark sonriente – con una condición, que reguemos la comida con un buen vino, me apetece. –

– No es para nada una mala condición. – Bromeó David.

Cogidos de la mano encaminaron sus pasos hacia Little Italy, no sin antes darse un largo y cariñoso beso…


G. Sayah