‘La Arcadia del asesino 15.0’


Paul vigilando I


Después del trabajo y una vez localizó la casa de su última víctima, Paul pasaba varias horas vigilando los movimientos de esta y de los agentes que la custodiaban. Era el tercer día.

A qué hora hacían los cambios de turno, si repetían los mismos policías, cómo de alerta estaban a lo largo de sus respectivas guardias, qué flancos de la casa dejaban más vulnerables…

Con respecto a Erika, intentó cerciorarse si salía, y si lo hacía , cuantos agentes la acompañaban, aunque hasta el momento no lo había hecho, de ahí que su rutina se basaba en observarla a través de los ventanales, espiando sus movimientos con la ayuda inestimable del objetivo de su cámara.

Apostado a una distancia considerable que le ofrecía una garantía casi absoluta de no ser descubierto, Paul decidió que prorrogaría aquella vigilancia un par de días más, a la vez que tomaba notas de todo cuanto veía. Después elaboraría un plan…


G. Sayah

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Tentacles 10.0


Serie 81.0


midtown manhattan from hamilton park, new york cityLo despertó el impertinente timbre de la puerta de su minúsculo apartamento, pero cuando llegó a ver quién era no encontró a nadie. Se ve que, o había tardado en levantarse y restregarse los ojos por el camino, o quien fuera que hubiese llamado tenía prisa. Estuvo seguro de lo segundo cuando se cercioró de que a sus pies había un pequeño paquete, anónimo, dejado con premura, compañero de lo sibilino… sin abrirlo, lo dejó sobre la mesa del salón y se adentró en lo que podría llamarse cocina, para hacerse un café bien cargado y fumarse un cigarrillo…


G. Sayah

‘La Arcadia del asesino 14.0’


Fjällbacka X


Entró en casa acompañada por uno de los dos agentes que la custodiarían policialmente las veinticuatro horas y de manera indefinida. Este escudriñó a fondo todas las estancias, aseguró puertas y ventanas, y antes de salir le dijo que intentara descansar, que se despreocupase y que si necesitaba cualquier cosa no dudara en comunicárselo. Estarían apostados fuera y a su disposición. Se mostró agradecida y se ofreció a prepararles café, a lo que el joven policía no se negó, pero con la condición de que primero se instalara tranquilamente y se acomodara en su hogar. Él pasaría más tarde.

– De acuerdo. – Aceptó Erika de buen gusto.

– Entonces, hasta luego. –

Miró a su alrededor y la embargó una sensación dicotómica: por una lado, esa pequeña invasión de su intimidad por parte de las fuerzas del orden, intimidad que tendría que sacrificar en pos de su seguridad, y aunque no le hacía mucha gracia, en el fondo comprendía que era lo mejor. Y por otra parte, una sensación de vulnerabilidad, una vulnerabilidad que comenzó con los recuerdos de aquella fatídica noche en el bar y que continuó con aquel callejón en el que sufrió la brutal agresión. Por suerte, pensó, intentando ver el vaso medio lleno, no fue asaltada en su casa, su pequeño y acogedor reducto, su santuario, el lugar donde hasta ese momento se sentía más cómoda y feliz…


G. Sayah


 

Tentacles 9.0


Serie 81.0


Mátrix


Llegó cansado a su apartamento, tarde, hambriento, pero sobre todo algo desanimado. Todas las puertas en las que hasta ahora había llamado, para sacar algo de información sobre el trabajo que la señorita Kudrow desarrollaba en V&B Enterprise permanecieron cerradas.

Sus primeras pesquisas fueron inútiles, y casi todo lo que tenía en la mente con respecto al asesinato de Lisa, se sustentaba en sospechas y conjeturas basadas en el acoso que esta estuvo sufriendo en los últimos días de su corta vida.

Otro problema se le unía a su altruista investigación, y es que esa misma tarde un antiguo compañero del departamento de policía le sopló que el forense estaba a punto de finalizar la autopsia de su difunta clienta, y casi con toda seguridad dictaminaría como causa de la muerte suicidio.

– ¡Eso es imposible! – Le gritó Andy a su informante, obviando que este no era responsable y que hacía de mero correo, además de hacerle un favor.

– Por lo visto, parada cardio-respiratoria. El examen toxicológico no ha detectado nada fuera de lo normal ni sustancia relevante, y el cadáver no presenta signos de violencia. Por otro lado, desde mi punto de vista, es cuanto menos sospechoso, ya que Lisa Kudrow se veía que era una persona joven, sana y con un físico bastante bueno. Nada que pudiera presagiar una muerte así. – Le comentó su colega con un tono muy seguro.

– Gracias, Deivid. Y perdona, es que no estoy teniendo un buen día. –

– De nada. No te preocupes. Cuídate. –

– Hablamos. –

Esto no hacía más que incrementar la curiosidad de Andy, al que no le cabía ninguna duda de que su particular víctima fue protagonista principal de un sibilino asesinato.

Antes de guardar su iPhone en el bolsillo trasero izquierdo de sus jeans, como tenía por costumbre, marcó el número de un joven hacker que le debía un par de favores…


G. Sayah

‘La Arcadia del asesino 13.0’


Acosador II


El médico pasó temprano, Erika aún no había desayunado, desayuno que pese al lugar y los tópicos no estaba nada mal. Le dijo que si los resultados de las últimas pruebas realizadas no deparaban nada fuera de lo normal, podría abandonar el hospital mañana mismo.

Un sentimiento de angustia y temor chocaba frontalmente con la buena noticia, una angustia que la embargó y un temor que se apoderó de ella al pensar en el hecho de volver a casa, sola. Se sentía vulnerable y no se veía  preparada psicológicamente para retomar su vida diaria.

El agente de policía que en aquel momento cubría el turno de su vigilancia, desde la puerta de la habitación, se cercioró del cambio en el semblante de la chica, por lo que esperó a que el doctor se fuera para preguntarle si se encontraba bien y que era lo que le preocupaba. Aunque estaba seguro de lo que le ocurría, esperó a que Erika hablara.

No pudo más que sincerarse, transmitiéndole sus miedos e inquietudes, la inseguridad sobrevenida debido a la brutal agresión que había recibido. El agente intentó esbozar una media sonrisa tranquilizadora a la vez que le decía que no temiera, que una vez regrese a casa no la perderían de vista ni un segundo y que no le faltaría ningún tipo de apoyo.

Poco consuelo supuso para Erika las palabras de aquel joven policía, aún así, se mostró agradecida. Se tumbó completamente en la cama, cerró los ojos, respiró hondo, intentó apartar algunos pensamiento de su mente e hizo un esfuerzo por dormir un rato.


G. Sayah


 

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Serie 81.0


Downtown IV


Flanqueó el arco de seguridad y se dirigió a los ascensores, donde en la vigésimo primera planta del edificio lo esperaba la persona que el forzudo guardia decía ser el representante legal de la empresa. -¿Representante legal? – se preguntó Andy, que de antemano tenía la certeza que no sacaría demasiada información de su entrevista.

Se abrió la puerta del ascensor y se topó directamente con un individuo alto, delgado, serio y trajeado que le tendió la mano para presentarse.

– Buenos días Sr. Anderson. Mi nombre el Hamsen, Robert Hamsen, y soy uno de los abogados del grupo. Mi compañero me ha comentado por teléfono el motivo de su inesperada y urgente visita, pero no veo en que podríamos ayudarle. –

– Encantado. La verdad es que me gustaría saber a qué se dedicaba la señorita Kudrow exactamente, y si fuera posible, acceder a su lugar de trabajo, así como conocer las relaciones profesionales que mantenía con el resto de empleados. –

– Me temo que toda esa información es confidencial, a pesar de que la señorita Kudrow haya fallecido. No sabe cuanto lo sentimos. Estamos algo desconcertados cuanto menos. Lamentamos enormemente la pérdida y creo que no podremos satisfacer su curiosidad.–

– No se trata de mera curiosidad señor Hamsen, estamos hablando de la investigación de un asesinato, por lo que creo que sería interesante e imprescindible que por lo menos me respondiera a algunas preguntas. –

– Una investigación no oficial por parte de un detective privado. Insisto en mi negativa. Todo lo referente al trabajo de Lisa aquí es confidencial, y cuando digo todo es todo. –

El rostro del abogado se tornó aún más serio si cabe y sin tan siquiera despedirse, se dio la vuelta y dejó a Andy con dos palmos de narices con otro fornido guardia que segundos antes había llegado, muy seguro de lo que tenía que hacer. Tomó del brazo al detective a la vez que verbalmente lo invitaba a abandonar el edificio. Aquel lo acompañó hasta la salida.

Andy, ya en la calle, con la mosca detrás de la oreja e indignado no pudo evitar darle una patada a la papelera que tenía más cerca para desahogarse. Salió de V&B Enterprise tal como entró, sin ningún dato para su investigación, ningún hilo del que tirar, nada, lo que no quería decir, que sus sospechas fueran mal encaminadas…


G. Sayah