Microrrelatoser 33.0

Microrrelatoser 33.0

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada, las típicas sábanas tapando los antiguos y apolillados muebles, las cortinas inexistentes, el ambiente vacío y silencioso. En otro tiempo un hogar vivo y acogedor, sonoro, testigo directo de una familia hoy rota por los designios de un destino, un destino cruel que de un plumazo hizo desaparecer a sus padres en un mortal accidente de tráfico. Sumida en una profunda tristeza, con lágrimas en los ojos, Laura tenía en su alma un hueco imposible de volver a llenar, a la vez que albergaba la esperanza de que el tiempo la enseñara a sobrellevarlo.

G. Sayah

‘No uno cualquiera 7.0’

Bosque

…el capitán y la inspectora se miraban con caras sorprendidas. A esta le costó seguir los pasos de su compañero, que decidido se dirigió hacia el laboratorio criminalístico. Efectivamente, los cerebrines constataron la procedencia de la tierra encontrada junto al cadáver de Carlos García de la Vega, un boscaje a las afueras de la ciudad.

– Haremos una batida por la zona para reducir al máximo el lugar donde con total seguridad fue asesinada la víctima.- Dijo el inspector Mike al que no le cabía ninguna duda que se trataría de un profesional, y albergando eso si, pocas esperanzas de encontrar algún rastro in situ.

– Esperemos que el asesino haya sido un poco descuidado y nos facilite un hilo del que tirar con la investigación. – Comentó la inspectora J.M.

– Ojalá sea así, porque ahora tenemos poco por donde empezar.- Dijo Mike.

Aquel proceso judicial en el que García de la Vega estaba inmerso, presentaba tintes negros y muy turbios, esto unido a las palabras del capitán, “gente muy gorda está detrás de esto”, ocupaban las mentes de la pareja policial de camino hacia donde presumiblemente fue asesinado aquel pobre desgraciado que sólo intentó hacer lo correcto.

G. Sayah

‘La Arcadia del asesino 5.0’

CSI Miami II

Los de la científica realizaron un segundo análisis toxicológico, pero la supuesta sustancia que dejaba a las víctimas a merced del cruel homicida  seguía sin aparecer en los resultados. Supuesta, porque trabajaban sobre la hipótesis de que el uso de dicha sustancia, sería la única manera de explicar que las chicas fueran secuestradas e inmovilizadas de la forma en la que aparecían, para luego ser ejecutadas. No presentaban signos de haberse defendido, y además estaban convencidos de que algunas eran captadas en lugares públicos. Seguirían trabajando en esa línea hasta tener otro hilo del que tirar.

Minna y Erik empezaban a mostrarse algo escépticos, pero tampoco el asesino había dado un paso en falso hasta el momento, por lo que el campo sobre el que desarrollar sus pesquisas era harto reducido. Pocos rastros, nada de huellas, cero en fluidos, ningún testigo… La investigación estaba un poco empantanada y estaba resultando un poco complicado el avanzar de manera fehaciente.

– Erik acaban de llegar las cintas de una cámara de seguridad de un cajero cercano a la casa de la última víctima. Que te parece si nos servimos un par de cafés bien cargados y le dedicamos lo que queda del día a visionarlas. –

– Me parece bien, a ver si tenemos suerte. –

G. Sayah

‘Star Wars’

Lejos de hacer comparaciones y críticas más o menos constructivas, los seguidores de esta mítica serie de ficción estamos de enhorabuena…

Han Solo

…ahora toca disfrutar.


G. Sayah

Acróstico 27.0

Manuscrito

Regalo melódico nos brinda el verso.

Ilusión placentera, divina,

momento final que ofrece ritmo a la vida,

amante fiel del poema, surge glorioso.

G. Sayah

‘No uno cualquiera 6.0’

CSI

– Jeanne Marie mira esto – Dijo Mike.

El detective, en cuclillas acariciaba con los dedos unos restos de oscura tierra que la científica seguro no habría pasado por alto.

J.M. pensaba que no era tan importante el qué, sino el dónde, ya que ese tipo de material quedaba completamente fuera de lugar en aquel entorno urbano.

Acudieron a la comisaría tras recibir la llamada del capitán, aunque antes pasarían a hacerle una visita a Ethan en la morgue.

– ¿Quería vernos capitán? –

– Así es. Cierren la puerta y siéntense. Imagino que ya saben quien es el último desgraciado que ha entrado en la morgue. – Dijo el capitán.

– Si señor, venimos de hablar con Ethan. – Apostilló Mike.

– Bueno, pues sólo os voy a decir una cosa: esto huele a podrido y me da en la nariz que gente muy gorda está detrás de todo esto, así que sed muy discretos y actuad con la máxima celeridad. –

– Entendido capitán ¿no Mike? – Contestó J.M.

El inspector no contestó, cuando ya salía del despacho con aires de cabreo a la vez que el capitán y la inspectora se miraban con caras sorprendidas…

G. Sayah

Trilogía 1.0. Colores de la historia

El Guernica

Azul 1.0

Javier lo tenía claro. Ellos habían ganado la guerra. Después de casi tres años de conflicto por fin cesaban los disparos, las bombas, los duros momentos en las trincheras, el estar lejos de su familia… Volvería a casa, empezarían de nuevo, con un nuevo gobierno, un nuevo régimen, un tiempo nuevo, seguro que mejor, ‘el generalísimo’ se encargaría de ello…

Blanco 1.0

De rodillas, Pedro acariciaba el rostro ensangrentado de su madre, tendida en mitad de la calle después de ser abatida por un francotirador sin escrúpulos que no hacía distinciones a la hora de ejecutar desde el cielo a cualquier rojo o roja que se moviera.

Aquel, con tan sólo doce años no podía entender por qué le había tocado vivir tan duros acontecimientos. Desconocía el paradero de su padre, hecho prisionero hace ya más de un año. Con lágrimas en los ojos, impotente, sentía un vacío brutal, el corazón desgarrado, el alma sin vida… Era la pérdida más absoluta que un niño podía sufrir. Qué haría ahora, solo, en medio de aquella ciudad totalmente devastada por las bombas, inmersa en una guerra que como a Pedro, poco a poco iba arrancándole trozos de vida y esperanza…

Rojo 1.0

Los ojos vendados, las manos atadas a la espalda, los pies enterrados en el barro, un barro que inundaba la fosa, donde intuía que aquellos serían los últimos momentos de su vida. Oía voces, olía a humo, humo de los cigarrillos que fumaban los del bando nacional a la espera de recibir la orden…

G. Sayah


 

‘No uno cualquiera 5.0’

Sala de autopsias

El forense se ajustó los guantes de vinilo negro, dispuesto a continuar con la autopsia que interrumpió para salir a desayunar al Starbucks de la acera de enfrente de comisaría. Un sándwich de pavo, acompañado de un largo e intenso café aderezado con un toque de nuez moscada y vainilla.

A simple vista la cosa estaba bastante clara, aunque se obligó a seguir el procedimiento. El disparo en la cabeza anticipaba el posible motivo de la muerte, pero su labor podría ser crucial para la investigación, así que se esmeró en recoger muestras, analizar contenidos estomacales, restos de sustancias estupefacientes en el organismo, calibre de la bala alojada en el cerebro…

Casi había terminado cuando el detective Mike y su compañera J.M. aparecieron con sendos cafés en las manos. -¿Cómo va eso doctor?- Preguntó ella.

La identidad del inerte cadáver la mostraba la documentación que llevaba encima en el momento del fatídico suceso. Se trataba de Carlos García de la Vega, soltero, de cuarenta y dos años de edad y residente desde hacía treinta y tres en la ciudad.

– Estaba a punto de llamaros. Me temo que al señor García le dieron pocas opciones.-

– Llevo tiempo dándole vueltas a la cabeza y la verdad es que me suena la cara de este tipo.- Comentó J.M.

– Es cierto, ahora caigo.- Dijo Mike.- ¿Puede ser el fulano ese que es testigo de la acusación en el juicio de corrupción política del que ahora todo el mundo habla? –

– Pues si es así, poco va o poder decir ya.- Sentenció el forense…

G. Sayah

Relato 84.0

Kevin Bacon

‘El bien y el mal’

Lucio siempre se mantuvo reacio a escribir aquel artículo, pero su jefe le insistió encarecidamente. Sería responsable de cubrir aquella noticia para el periódico de mayor tirada del país, y es que la expectación era máxima después de la última reforma del código penal que el gobierno de turno había realizado, gracias a su aplastante mayoría parlamentaria. No estaba seguro de cómo abordaría el tema, era harto complicado. La primera condena a muerte de la democracia.

Fue difícil, pero al final, gracias a un amigo de un amigo e innumerables llamadas telefónicas, pudo conseguir una entrevista exclusiva con Rafael, el condenado que sucumbiría a la recién implantada inyección letal.

Muchos y enfrentados, eran los pensamientos que se aglutinaban en su cabeza mientras recorría el largo pasillo que llegaba a la celda donde se encontraba el reo en cuestión. Pensamientos contradictorios que podrían dinamitar cualquier principio ético y moral.

La sociedad demandaba una justicia llevada a sus últimas consecuencias. Clamaba la máxima pena para sociópatas como aquel, el protagonista de su historia, al que no le tembló el pulso en su día, a la hora de cometer varios delitos de sangre, una sangre ajena, inocente, derramada sin motivo aparente.

Llegó al final del corredor, lo estaba esperando, sentado detrás de un doble acristalamiento reforzado. Rostro anguloso, tez morena, tatuada, pelo largo, ojos verdes y profundos que miraban inmisericordes a su entrevistador mientras este sacaba lápiz y papel para tomar notas.

Sólo traía una pregunta preparada, el resto lo dejaría a la improvisación y a lo que el sentenciado quisiera contarle…

G. Sayah