‘Poeta en Nueva York 5.0’


Relato 107.0


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Una urbe capaz de engullir a cualquiera, que podía mostrarse inmisericorde con el débil, devorándolo sin masticar, y una vez terminado el proceso digestivo, la anonimia con la que trataba a sus pernoctadores hiciera que poco importara lo que pudieran sentir.

Allí donde se alzan los magnos edificios,

enormes columnas que acarician el cielo

desafiando al viento

yo, vivo con anhelo…

De manera vehemente, mi frustración se aferra a la oportunidad paradójica que ofrece la ciudad a quienes nos empeñamos en creer que toda crónica histórica puede tener una segunda versión enmascarada. 

Busco lo sibilino, lo oculto, algo diferente, un cambio necesario y urgente, porque no puedo seguir respirando este aire ibérico viciado que alimenta a un Puerto Hurraco Macondiano, esperando que la tierra de las oportunidades se muestre y deje de ser leyenda negra…


G. Sayah


 

‘Poeta en Nueva York 4.0’


Relato 39.0


Callejón NYC


La noche era oscura y silenciosa, como las intenciones de un depredador que acecha a su presa.

Las estrellas invadían un azul negruzco de un cielo que se derramaba sobre la ciudad, una ciudad que nunca duerme, pero que esa noche se había tomado un prolijo receso. 

Descanso merecido después de días con sonidos infernales y estridentes.

La metrópolis había decidido ofrecer apenas algunos susurros, agradables y sugerentes, susurros que ya no podría percibir aquel individuo, un individuo que yacía postrado en el flanco de un callejón próximo al barrio de las flores.

Cadáver ya, plantado cual árbol de hoja caduca al que se le han podrido sus raíces por falta de vida, una vida arrancada de manera súbita y violenta…


G. Sayah


 

Microrrelatoser 47.0


Eros


Los dejaremos entrar. Esa era la única alternativa que tenían. Pensaban que hacerlo sería lo mejor. Temían quedar vulnerables con esa irrupción pasional que desbordaría sus corazones, pero desde el primer día eran reticentes a cerrar las puertas a unos sentimientos tan fuertes y profundos.

Uno frente al otro, tomando una copa de vino en su restaurante habitual mientras esperaban plato para compartir, decidieron que lo mejor sería dejarse llevar, y que ‘Eros’ hiciera su trabajo.

– Te quiero vida mía -.


G. Sayah


 

Reflexión 7.0


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Como dice Jesse Stone, ‘un padre es importante’. Yo no digo que sea fundamental, pero si es importante. Te enseña el camino que has de recorrer, después te guía por él, te inculca unos valores que aprecias con el paso del tiempo y sobre los que te apoyas sin darte cuenta. 

Te enseña, si te enseña, aunque cuando somos jóvenes no lo queramos reconocer. Sabe más que tú, y no es que sea más inteligente o haya estudiado más, que también es posible, es que ya vivía cuando ni siquiera éramos un proyecto de persona. ¡No habíamos nacido aún!.


Versión 3


Vas creciendo y piensas que tiene lógica, me duplica o triplica en edad, por lo que la vida a él le ha mostrado un sinfín de malas y buenas experiencias, y con sus mejores intenciones, las de una de las personas que no dejarán de quererte hasta que no abandonen este mundo, luchará por derramar sobre ti su yo más valioso, humilde, sincero y cariñoso, y por supuesto, de manera desinteresada, sin pedir nunca nada a cambio…


G. Sayah


 

Reflexión 8.0


Versión 2


‘Te echo de menos…’

Dicen que el tiempo lo cura todo, que cierra heridas y que ayuda a olvidar. Yo soy de los que piensan que esta regla no se puede aplicar a todo, hay aspectos de la vida que están lejos de este tópico.

Hace varios años que se fue, pronto, desde mi punto de vista, y ese tiempo que ha pasado no ha curado nada. Si es verdad que poco a poco me he ido adaptando a su ausencia, una ausencia obligada que voy cubriendo con buenos recuerdos, momentos vividos junto a una persona que desprendía un amor infinito. Experiencias inigualables que solo puedes vivir junto a una madre como ella. Yo tuve la suerte de ser hijo de una…


G. Sayah


 

Microrrelatoser 45.0


Parca


La muerte se ha olvidado de nosotros. ¡Valiente frase, y vaya palabra! Como si eso fuera posible. Muy iluso y tonto hay que ser para creer que ‘la parca’ no vendrá algún día a llamar a tu puerta. Tarde o temprano pasará a recogerte y te invitará a hacer un viaje, visitarás un lugar, no se sabe dónde está, ni cómo se llega, nadie a regresado para contarnos nada sobre él. El caso es que es un destino sin retorno que no podrás eludir. Está escrito, y no precisamente negro sobre blanco…


G. Sayah