Microrrelatoser 85.0


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A seguir viendo la tele coño, dijo mi abuela con la alpargata en la mano, y si no queríamos recibir una ristra de mamporros con aquella tradicional arma de destrucción masiva de cabezas huecas, más nos valía quedarnos sentaditos, en el suelo claro, ya que en casa no había sillones para todos. Lo hacíamos protestando por lo bajo, no fuera a ser que mi abuelo se enterase, allí, sentado en el único sofá encontrado en la basura que con algunas puntillas y agua de la paloma había quedado como nuevo, viendo en aquella caja luminosa, herencia de un vecino, lo único que ponían… toros.


G. Sayah


 

Microrrelatoser 39.0


11S


Bombero abatido


Pesaban muy poco pero aplastaban sueños, figuras como salidas de un cuadro de Dalí, imágenes alegóricas agolpadas en su mente, mente repleta de imágenes incapaz de gestionar aquella situación. Un sistema neurológico colapsado por lo real, por lo sobrevenido, una realidad presente y palpable alejada de lo onírico, que destruía cualquier atisbo de razón, la razón necesaria que no podría abrirse paso en ese preciso momento donde un gran amasijo de hierro y acero se mostraba cruelmente adornado de sangre y dolor…


G. Sayah


 

Microrrelatoser 48.0

La Parca II


Hablar de muertos vivientes no era precisamente un tema que ocupara sus conversaciones y pensamientos, pero si lo era la muerte en si. El temor de que le llegara la hora era algo que invadía todo su ser. Sobre todo, que se presentara antes de tiempo, eso le hacía cagarse en los pantalones. Caía la noche y la sensación de que la parca iba a llamar a su puerta le provocaba un temblor y un desasosiego que traspasaba la frontera del miedo. Como a casi todo el mundo le costaba aceptar que tarde o temprano recibiría su visita…


G. Sayah

Microrrelatoser 21.0


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Que todo vuelva a ser como antes. Se lo había propuesto en numerosas ocasiones. Una sensación de inseguridad la invadía, el temor a que se volviera a repetir no desaparecía.

Un desequilibrio que tras años de una total falta de conciencia, había cambiado su vida, haciendo que caminara cual alma en pena, perdida en un purgatorio destinado a los más desgraciados.

Una insufrible adicción a la que recurrió en un momento que no sabría precisar. Adicción enmascarada de placer y satisfacción. Adicción que había roto su familia, acabado con su profesión, destrozado los lazos que le unían a sus amigos…

Maldita adicción…


G. Sayah


 

Microrrelatoser 47.0


Eros


Los dejaremos entrar. Esa era la única alternativa que tenían. Pensaban que hacerlo sería lo mejor. Temían quedar vulnerables con esa irrupción pasional que desbordaría sus corazones, pero desde el primer día eran reticentes a cerrar las puertas a unos sentimientos tan fuertes y profundos.

Uno frente al otro, tomando una copa de vino en su restaurante habitual mientras esperaban plato para compartir, decidieron que lo mejor sería dejarse llevar, y que ‘Eros’ hiciera su trabajo.

– Te quiero vida mía -.


G. Sayah


 

Microrrelatoser 45.0


Parca


La muerte se ha olvidado de nosotros. ¡Valiente frase, y vaya palabra! Como si eso fuera posible. Muy iluso y tonto hay que ser para creer que ‘la parca’ no vendrá algún día a llamar a tu puerta. Tarde o temprano pasará a recogerte y te invitará a hacer un viaje, visitarás un lugar, no se sabe dónde está, ni cómo se llega, nadie a regresado para contarnos nada sobre él. El caso es que es un destino sin retorno que no podrás eludir. Está escrito, y no precisamente negro sobre blanco…


G. Sayah

Microrrelatoser 40.0


Manifestación chilena de estudiantes


Nos enviaban de una patada a las duras calles. Los sindicatos está claro que no quisieron hacer su trabajo, defender nuestros intereses, con la mayoría de dirigentes untados. La empresa si que supo hacerlo bien. Con una reforma laboral harto beneficiosa para con sus dueños, aplicándola duramente y sin el más mínimo sentimiento de culpabilidad, una culpabilidad manifiesta y derivada de una nefasta e ineficaz gestión que condujo a una evitable suspensión de pagos, eso sí, previamente se habían beneficiado de cuantiosas ayudas públicas. Por cierto, los amigos de los que aprobaron la reforma laboral y concedieron las ayudas, ahora están sentados en el consejo de administración. Que ironía…


G. Sayah


 

Microrrelatoser 42.0


Cancerbero


– No seas impaciente, el amo enseguida estará contigo. –

– Esta bien, aunque mientras me gustaría ir al baño. –

– Aquí, en este lugar, no tenemos ese tipo de cosas mundanas. Vete acostumbrando. Además, una vez traspases esta puerta, todo cambiará y dejarás de sentir y necesitar lo que hasta ahora hayas sentido o necesitado.

No sabría precisar cual de las tres cabezas se dirigió a él, pues aquel monstruo se encontraba de espaldas. Lo que si notó fue una brusquedad en las palabras y una frialdad en el trato que contrastaban con el calor que hacía.


G. Sayah


 

Microrrelatoser 37.0


Rey medieval III


Salieron juntos cogidos de la mano y se toparon con las huestes enemigas. Príncipe y princesa, habían huido por los pasadizos secretos de la fortificación que acababa de ser sitiada por el ejército del rey Ricardo ‘El Cruel’.

El cercó era total, por lo que sus esfuerzos fueron vanos. Al mismo tiempo, aquel despiadado que se hacía llamar monarca, seguro que estaba pasando a cuchillo el cuello de sus queridos padres, reyes de unas tierras ahora perdidas, a favor del más infame y vil tirano, soberano del mal y tan impío que rozaba lo demoniaco…


G. Sayah

‘Hasta siempre amigo…’

 


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Un corazón de lana y acero comenzó a latir rítmicamente y una sonrisa iluminadora abarcó todo un curtido rostro. Ocurría cuando se giraba hacia su nieta. Su vida, su pasión, su razón de ser, la personita que con su inocente mirada y sus cariñosos abrazos le había hecho olvidar su tormentoso y silente pasado, un pasado repleto de efermedades desde muy joven, marcado por la disidencia política y la carencia de recursos afectivos necesarios. Nada de eso le importaba, es más, casi ni se acordaba cuando henchido de amor la miraba…


Microrrelatoser 67.0


G. Sayah