microrrelato_5.0


microrrelato_5.0


#lanochecomotestigo#


Subió los diez pisos hasta la azotea. Una azotea que miraba con envidia un cielo estrellado y orgulloso de iluminar una ciudad con tanta vida, una vida que con Marta no había sido del todo justa. 

Triste, deprimida, con un sentimiento de soledad que le ahogaba, y que con cada peldaño que había pisado rumbo a su destino deseado, se acrecentaba. 

Cerca del borde pensó si la altura era suficiente, después miró hacia abajo y seguidamente observó el firmamento nocturno antes de cerrar los ojos… 


g_sayah


microrrelato_3.0


Fotografía 81.1


#elprincipiodelfin#

Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer. Un nuevo día, un día sin él, un monstruo que le estuvo atormentando toda la vida hasta que por fin se atrevió a hacerlo.

Lo había planeado meticulosamente y ahora el cuerpo de su maltratador probablemente lo estarían devorando los peces mientras ella fumaba un cigarrillo pensando en el principio de un fin mejor, para ella y sus hijos, daños colaterales de una plaga que azotaba la sociedad del siglo XXI.

– Uno menos – pensó, a la vez que sorbía de su taza un hirviente café recién hecho, una café caliente que chocaba frontalmente con la frialdad de su mente…


g_sayah


microrrelato_2.0


#superman#


#dream#better#awake#

El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega.

– Cariño, buenos días. Anda levántate mientras te preparo el desayuno que es la hora.

Marco abandonó el sueño que estaba teniendo para encontrarse de nuevo con la cruda realidad.

Por primera vez en su vida tenía miedo de ir a clase. Deseaba fingir que estaba enfermo, es más, sentía un terrible deseo de que se lo tragase la tierra.

Estuvo a punto de contarle a su madre lo que le estaba ocurriendo en el instituto, pero  no quería preocuparla, y tras pensarlo un momento decidió que él mismo lo solucionaría.


g_sayah


microrrelato_12.0


matrix_0


– Lo que usted diga doctor Frankenstein – Cerró el libro incapaz de seguir leyendo. Sus pensamientos viajaban por otros derroteros…

…Un hombre sabio al que conoció hace tiempo le dijo – David, en esta vida, ineludiblemente, has de leerte dos novelas. Una rosa, en la que encontrarás todo lo agradable que aquella te depara. La otra es negra. Esta contiene lo malo, lo cruel, lo difícil y desagradable, lo que no queremos vivir, pero, que no evitaremos por más que lo intentemos –

El destino había hecho que David se viera inmerso en las páginas de la segunda demasiado pronto, dejándolo sin tiempo para poder ojear la primera.


g_sayah


microrrelato_11.0


57CB8997-2471-408B-A463-5682530E5A42_4_5005_c


el_pergamino


La coge con sus propias manos y la parte en dos. La misiva procedente de Roma era clara y concisa, la IV Legión del Imperio tenía orden de resistir un año más.

El legado no pudo esconder su furia, otro invierno más lejos de su hogar en aquellas tierras inhóspitas, donde sus hombres iban cayendo frente a las embestidas de un motivado enemigo, mejor adaptado a aquel ambiente frío y hostil donde los hubiera.

Antes de comunicar a sus tribunos la mala nueva, se dispuso a contestar negro sobre blanco, reclamando con urgencia se reforzaran sus huestes, si de veras el decadente César pretendía mantener aquella plaza…


g_sayah


Microrrelato 1.0


Espacio exterior


Cerró los ojos y sopló las velas. Pensó el deseo – que la sensación de ese instante producida por la oscuridad breve y reconfortante del momento, se convirtiera en un hecho permanente e infinito –

No ver a nadie, estar sola, lejos de todo, de la vulgaridad, de la monotonía, de la hipocresía, de todo cuanto odiaba y a la vez la rodeaba. 

Una utopía, una quimera, un mundo donde vivir una vida menos amarga y ponzoñosa.

Una vida en un mundo cruel e injusto al que desde la pérdida de su amado esposo nada le unía. Cumpliría con su promesa para con él, iría en su búsqueda…


g-sayah


Microrrelatoser 28.0 #reload#


Corazón cerrado.jpg


Tardaría en encontrar la llave que necesitaba, y aunque la encontrase, de nada le serviría. Al menos eso pensaba. Desde que el destino se lo arrebató de las manos en aquel fatídico accidente, no era capaz de abrir su corazón a nadie, y ya eran cinco los años que habían pasado. Cinco navidades, cinco largos y tristes períodos de tiempo, un tiempo cruel y malvado para con su soledad, una soledad herida y melancólica capaz de anular el alma de cualquiera.

En realidad no se sentía con fuerzas para buscar la llave que necesitaba…


g-sayah


Microrrelato 75.0


99B72E37-FE0D-40FE-90C9-E0188A2AE849_1_201_a


Si, soy su esposa, al menos en teoría. El muy canalla se fue hace más de un año, aunque no se lo reprocho. Me dijo que necesitaba espacio, que en este pueblo de mierda se ahogaba, que su ambiente rancio y encorsetado y su gente entrometida y zafia, le estaban restando días a su vida, y que su vida, como la de cualquier mortal, era corta y tenía que saborearla de otra manera. Me dijo que lo acompañara, para empezar de nuevo, en otro lugar, pero tuve miedo, y además, nunca creí que fuera capaz de irse…


G. Sayah


 

Microrrelato 92.0


Revólver I


Le confesé a mi padre lo que había hecho con algo de temor, pero ni puta cuenta – hacerme con un arma – Estaba tan borracho que ni siquiera me escuchó. No estar sobrio era lo único que le importaba, eso y de vez en cuando sacudirle a mi madre. Yo hasta ahora me había librado, aunque cada vez que ella sufría la ira de aquel indeseable, era como si la paliza me la propinaran a mí. Craso error cometió al no atender mi confesión – La próxima vez que toques a mi madre te descerrajo un tiro… –


g-sayah


Microrrelato 59.0


fullsizeoutput_1230


La fastidiosa mosquita con su lengua veloz hoy no tenía ganas de volar, había elegido caminar sobre aquel cable haciendo un alarde de equilibrio. Claro, así cualquiera, con tres pares de patas con propiedades adherentes. La querría ver yo paseando por ese hilo electrificado con unos pies como los míos, juanetes incluidos, seguro que caería al vacío. Pero bueno, supongo que cuando Dios empezó a repartir atributos, a ella le tocó este como le podía haber tocado otro cualquiera. ¿Le concedió también la particularidad de posarse en mi cara con una inigualable desfachatez después de estar pisoteando una mierda? Hija de puta…


g-sayah


A %d blogueros les gusta esto: