Microrrelato 77.0


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Me llamarán para que baje a cenar en familia, al final de la calle, allí han quedado todos. Yo intentaré llegar de los primeros para coger un buen sitio, cerca de él. Aunque normalmente son doce y se reúnen rutinariamente todas las semanas, casi siempre los lunes, esta vez quieren ampliar el círculo y nos han invitado a unos cuantos para conocernos mejor y poder integrarnos poco a poco. Jesús, al que llaman ‘El Mesías’, la ha denominado ‘La última cena’, y te aseguro que para él lo será…


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Microrrelato 76.0


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Ya tengo los pies fríos. Era un pensamiento más que una sensación, porque sentir, lo que era sentir, había dejado de hacerlo. Un aura la rodeaba, como si su alma intentara escapar, y era cierto, en unos segundos ascendería, o descendería, porque ella siempre insistía en que cuando muriese iría al infierno. En un callejón sucio y oscuro le dieron el ticket de entrada a modo de navajazo. Más frío, que extraño, creí que tendría calor, me dijeron que ardería, y no es lo que hasta ahora percibo. Preguntaré, no vaya a ser que esté equivocada y este no sea el lugar al que pertenezco… 


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Microrrelato 74.0


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Me queda un regusto amargo en la boca cuando miro a mi alrededor y veo este lugar, tan desigual, insolidario y bastante cruel. Un lugar repleto de infames puebluchos que te hipnotizan, haciéndote deambular sin conciencia, hacia no sabemos donde, de manera autómata, sumiéndonos en una rutina circular, viciosa. Una zafia sociedad envilecida por el egoísmo y un sálvese quien pueda, deposición de un país gobernado por villanos que, con los bolsillos repletos, proclaman hipócritamente que todo va bien. Como diría el poeta, ‘si fuese joven me iría a vivir a otro sitio.’


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Microrrelato 55.0


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Para que luego digan que los monstruos somos nosotros. Fue el primer pensamiento que asaltó la mente de Mark, cuando un guardia le dijo que se había consumado la última ejecución.  No sabía si aquel desgraciado al que le habían aplicado la letal inyección fuese culpable, pero si estaba seguro de que él no lo era. Nadie creyó nunca en su inocencia, y el sistema se lo iba a llevar por delante. Fallos en el procedimiento, una defensa incapaz y la sociedad ávida de ‘justicia’, lo arrastrarían sin remedio a una habitación, donde la muerte daría  también buena cuenta de él. Siguiente reo que dejaría de pernoctar el corredor…


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Microrrelato 71.0


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Yo no la he escrito, y apuesto lo que sea que quien lo haya hecho carece de escrúpulos. No, no fui yo quien negro sobre blanco trazó los designios de mi futuro, de mi destino, un destino que desalmado con poder para controlar los actos de un mortal, se jacta de manejar a su antojo. Un mortal que tiene que malvender su vida a precio de saldo, quizás por cansancio, quizás por sus vanos esfuerzos en mejorar una situación inaguantable, o a lo mejor, por su mala cabeza… El caso es que yo no fui, y si hubiera sido, otro gallo cantaría.


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Microrrelato 70.0


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‘Rebeca’


El nombre de mi hermana me viene a la mente como una evocación lejana, punzada en forma de recuerdo cual aguja que trata de zurcir un viejo abrigo.

Años ha que no la veo. Su olor impregna mis sueños y su rostro copa mis pensamientos. Se fue para no volver. Inmersa en la parte más oscura de lo que llamaron ‘la movida’, claudicó a la depravación más vil a las primeras de cambio.

El ambiente, las amistades peligrosas, una libertad añorada que abrazó de forma excesiva, lo nuevo por experimentar, el sexo, el alcohol, las drogas…se fue como tantos y tantas que no supieron regresar.


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Microrrelato 69.0


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El último día de vacaciones caía nieve de manera incipiente. Pequeños copos que desaparecían nada más tocar el asfalto, lo que no restaba encanto a la estampa que se iba dibujando en el Skyline.

No fue el viaje que casi todos esperaban, era su aplazada luna de miel, y decidieron disfrutar de la gran urbe. A ninguno de los tres le apetecía eso de vuelta y vuelta en la arena abrasadora de una playa cualquiera, bajo un sol infernal y unos chiringuitos repletos de domingueros.

La metrópolis los acogió anónimamente, dejando en el desván de sus mentes recuerdos que nunca olvidarían…


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Microrrelato 68.0


Macondo


Tengo pensado hacer varios peces de colores, aunque no me importaría que en este experimento improvisado y como por arte de magia, me salieran ‘pescaditos de oro’, como hiciera aquel macondiano en sus momentos de soledad. Todo está en el pensamiento, supongo, claro que lo de la ‘aldea feliz’ resulta una utopía. En cualquier caso, todo lo contrario, este lugar dista bastante de ser la ‘arcadia’ donde sus habitantes disfrutan de una digna calidad de vida, sin preocupaciones que no sean las que van más allá de lo cotidiano. Y es que el gobernador no gobierna y su pueblo está abandonado a su suerte…


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Microrrelato 66.0


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Esas alas de plástico servían para volar, o al menos eso creía Marco, aunque a decir verdad, era lo que le hubiese gustado. Volar lejos, muy lejos. Poder huir de allí, del mundanal ruído que le atenazaba su psique, de los rumores que lo habían doblegado, porque ya no aguantaba más. Comportamientos egoístas e interesados de habitantes de una ciudad de carroñeros y sinvergüenzas, una ciudad de un país de corruptos y zafios. Volar   a un mundo diferente, lejos de aquel que lo había devorado por dentro, carcomiendo un alma en la que no creía…


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