Microrrelato 46.0


Carabelas


Prefiero las ratas. Seguro que el tratamiento con semejantes alimañas, es más grato que con la mayoría de las personas que se hacen llamar políticos. Imagino que para ellos, el hacer política es llenarse los bolsillos cual corsario que gobierna una calavera en pos de un abordaje, para arrasar con lo puesto del primer marinerito que pase por allí. Aquellos malditos roedores serían capaces de pilotar esta nao que tenemos como país, con más dignidad y eficacia que los que nos gobiernan, no me cabe la menor duda. Cuadrúpedas con rabo son, más decentes que estos piratas yonquis de lo ajeno…


g-sayah


Microrrelato 43.0


Puta mili


– Deberías ver las rozaduras de mis talones amor mío. – Le contaba a su novia por carta en un intento de desahogo. Aunque eso no era todo. Aquel sargento chusquero los hizo andar toda la noche. – Marcha nocturna. – Decía el muy imbécil.  – ¡Orden de combate! –

Se preguntaba para qué. Esta mili de mierda había truncado sus estudios, lo había alejado de su familia, de sus amigos… Cuanto tiempo perdido. No veía el momento en que aquello terminara, y mientras, allí estaba, maltratado por un suboficial de pacotilla que descargaba sus frustraciones con los reclutas después de emborracharse en la cantina del cuartel a costa del erario público.


g-sayah


Microrrelatoser 58.0


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Lo sé, soy un nostálgico, y aunque ha pasado más de un año, no he vivido un solo día que el recuerdo no me embargara. Mi abuelo, llenaba un hueco especial en mi ser, y al regresar a aquella vieja casa, hoy deshabitada, los olores invadían mis sentimientos. Muebles casi decimonónicos, cocina de leña, y sus pocas pertenencias, entre ellas su inseparable mascota, sombrero regalo de mi padre, su hijo, del que no se desprendía jamás. Me iba a costar, sentía un terrible dolor, una gran angustia, pero debía tomar una decisión…


G. Sayah


Microrrelato 39.0 – reload –


11S


Bombero abatido


Pesaban muy poco pero aplastaban sueños, figuras como salidas de un cuadro de Dalí, imágenes alegóricas agolpadas en su mente, mente repleta de imágenes incapaz de gestionar aquella situación. Un sistema neurológico colapsado por lo real, por lo sobrevenido, una realidad presente y palpable alejada de lo onírico, que destruía cualquier atisbo de razón, la razón necesaria que no podría abrirse paso en ese preciso momento donde un gran amasijo de hierro y acero se mostraba cruelmente adornado de sangre y dolor…


G. Sayah


Microrrelatoser 57.0


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– Intuyo que los científicos irán desapareciendo. – 

– Y yo espero que tu intuición no se materialice. –

La conversación entre ambos investigadores se tornaba grave y pesimista. A pesar de los inconvenientes económicos y la escasez de recursos, el progreso era inevitable, aunque los últimos rumores hacían temer lo peor. La iglesia, con el apoyo de las diferentes monarquías europeas, había emprendido una cruzada contra aquellos que osaban poner en duda la ‘obra de Dios’, y aunque no tenían la certeza, se decía que habían quemado a varios de sus colegas en Francia, y que las mazmorras italianas estaban repletas de ellos…


G. Sayah


 

Microrrelato 56.0


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Nos comimos a unos cuantos vecinos para no defraudar. A la vez que se lo confesaba a su párroco, pensaba… No defraudar, ¿a quién?

Muchas eran las dudas, aunque pocos los remordimientos, pero allí estaba, de rodillas, intentando explicarle a la persona que estaba dentro del confesionario el por qué de sus actos. Este asentía con monosílabos, sin embargo, ella tenía la certeza de que no la entendía, un cero en empatía, seguro que no tenía ni puta idea de cómo se sentía. En fin, acataría la penitencia impuesta y posiblemente lo volvería a hacer…


G. Sayah


 

Microrrelato 73.0


People walk along a pedestrian street in downtown Shanghai


Me queda un regusto amargo en la boca cuando miro a mi alrededor y veo este lugar, tan desigual, insolidario y bastante cruel. Un lugar repleto de infames puebluchos que te hipnotizan, haciéndote deambular sin conciencia, hacia no sabemos donde, de manera autómata, sumiéndonos en una rutina circular, viciosa. Una zafia sociedad envilecida por el egoísmo y un sálvese quien pueda, deposición de un país gobernado por villanos que, con los bolsillos repletos, proclaman hipócritamente que todo va bien. Como diría el poeta, ‘si fuese joven me iría a vivir a otro sitio.’


G. Sayah


 

Microrrelato 72.0


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Temblamos de manera inevitable, aunque sin percibirlo, cuando nos vemos allí plantados, delante de semejante arquitectura mastodóntica de cemento y acero, con líneas interminables y afiladas, monumento infame al desarrollo económico de algunos elegidos. Estructuras del siglo XX que definen los rasgos de una urbe devoradora de seres humanos, que se traga sin masticar la conciencia de individuos débiles y autómatas, víctimas de una alienación voraz que nos engulle sin advertirlo, haciendo que la vida no deje  de ser más que una anónima anécdota…


G. Sayah


 

Microrrelato 54.0


La muerte en el espejo

Era lo único que podíamos hacer por él, dadas las circunstancias. La decisión era suya, sólo y exclusivamente suya. Poco más que consejo, y siempre el mismo… – deberías dejarlo antes de que te lleves un disgusto. No te hace ningún bien, ¿lo sabes verdad? – 

El caso es que no lo aceptaba, desoía cualquier comentario con respecto a su adicción, y de recibir ayuda ni hablamos.

También el médico se lo dijo en su día, pero ni caso. Tampoco imaginamos lo que sucedería, y ahora ya era demasiado tarde. En una revisión rutinaria, la noticia cayó como una bomba… Un tumor en su etapa tres.


G. Sayah


Microrrelato 50.0


El Gran Cañón


Acercándose un poquito más al borde del barranco, donde se esconde lo que ella creía que podía ser su liberación existencial, empezó a sentir mariposas en el estómago.

Lo había planeado a conciencia, sopesado una y mil veces, se dio infinitas oportunidades y fue paciente consigo misma y con el resto del mundo, pero no lo consiguió.

No encajaba. Acosada, agobiada, triste, infeliz… eran más las ganas que tenía de abandonarlo todo que de seguir luchando por vivir…


G. Sayah