Microrrelato 92.0


Revólver I


Le confesé a mi padre lo que había hecho con algo de temor, pero ni puta cuenta – hacerme con un arma – Estaba tan borracho que ni siquiera me escuchó. No estar sobrio era lo único que le importaba, eso y de vez en cuando sacudirle a mi madre. Yo hasta ahora me había librado, aunque cada vez que ella sufría la ira de aquel indeseable, era como si la paliza me la propinaran a mí. Craso error cometió al no atender mi confesión – La próxima vez que toques a mi madre te descerrajo un tiro… –


g-sayah


Microrrelato 59.0


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La fastidiosa mosquita con su lengua veloz hoy no tenía ganas de volar, había elegido caminar sobre aquel cable haciendo un alarde de equilibrio. Claro, así cualquiera, con tres pares de patas con propiedades adherentes. La querría ver yo paseando por ese hilo electrificado con unos pies como los míos, juanetes incluidos, seguro que caería al vacío. Pero bueno, supongo que cuando Dios empezó a repartir atributos, a ella le tocó este como le podía haber tocado otro cualquiera. ¿Le concedió también la particularidad de posarse en mi cara con una inigualable desfachatez después de estar pisoteando una mierda? Hija de puta…


g-sayah


Microrrelato 91.0


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Se me acumulan los garbanzos en la entrada del cerebro, y aunque todo el mundo las llama neuronas yo prefiero las legumbres, y las mías están hinchadas como cuando pones el cocido, hirviendo, y si esto no para se acabarán pegando. No quiero que me habléis, no quiero escucharos, nada de vosotros me interesa, quiero que me dejéis tranquilo, tengo todo el derecho a vivir mi vida y no permitir que nadie la viva por mí. A veces para que os enteréis, y rayo al decirlo la mala educación, estoy hasta los huevos. En fin, como diría aquella filósofa: si me queréis irse…


g-sayah


Microrrelato 15.0 #reload#

#laparca#


El sendero interminable, la vegetación escasa, el terreno enfangado por culpa de una lluvia que caía persistentemente. Sus piernas empezaban a no responderle. Sus músculos cercanos al agotamiento se resistían a llevar el ritmo que la mente intentaba marcar…

…Hacía frío…

…En su huída le dolía el pecho con cada bocanada de aire que inspiraba, al ritmo de un corazón alterado y temeroso…

…Miró hacia atrás, allí venía incansable. Sombra encapuchada que no cesaba en su empeño de cumplir con su trabajo. Herramienta en mano siniestra… la guadaña…

…El aumento en la cadencia de su carrera no esquivaría su destino…


g-sayah


Microrrelato 10.0 – reload –


Cañón del colorado


#elgrancañón#


El crujir de las hojas les recuerda lo solos que están. Una soledad compartida, cómplice, impuesta por la vida, aunque esperada.

Sus hijos partieron en busca de un futuro sin ellos. Un futuro paralelo, pero cuyo sentido rectilíneo transcurría lejano cual orillas opuestas del río Amazonas.

La decisión estaba tomada. ‘Habían comprado los billetes,’ y tenían los pasaportes para ese último viaje de ida sin regreso, pero juntos, por siempre, marido y mujer, compañeros, amigos, eternos amantes… peregrinos vitales que conscientes de haber agotado su ciclo caminarían enlazados hacia un destino incierto y desconocido…


g-sayah


Microrrelato 90.0


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Sufriendo lo indecible por amor, me debato en una interminable dicotomía, luces y sombras que acompañan mi existencia, una existencia que mis inclinaciones sexuales hacen que por lo general sea bastante tormentosa. Miro hacia delante con la esperanza de remontar un pretérito que sin escrúpulos oscurece mi presente. Buscaré un lugar donde pueda olvidar, empezar de nuevo, curar mis heridas, unas heridas que han hecho añicos mi corazón, un corazón que desea encontrar unos sentimientos perdidos durante una relación difícil, difícil sobre todo porque vivo en una sociedad que no la acepta…


g-sayah


Microrrelato 89.0


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Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases, descubrió que aquello le daba una pasmosa seguridad, al igual que los auriculares silenciosos. Que paradoja, pero un efecto sinérgico era el resultado. No dejaba de ser un misterio, y de esa forma se abstraía del mundo exterior, del ruido, del qué dirán, de zafios comentarios sobre su vida y su comportamiento atípico, una visión envidiada por el mero hecho de que no se  dejaba influenciar por una sociedad aborregada, una sociedad que no le iba a marcar el camino a seguir, una sociedad mugrienta y contaminada a la que dio la espalda hace tiempo…


g-sayah


Microrrelato 88.0


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Con su gato Mishi, que no participó aquella noche en lo que había pensado que era un buen plan, subía las escaleras que le llevaban a su apartamento, su ‘sancta sanctorum’, el lugar en el que encontraba un necesario refugio. Su comportamiento fue extraño desde el principio, no se encontraba cómodo, él tampoco, por lo que en el último momento decidió abortar. Esa percepción racional y su instinto animal hicieron que lo que iba a sufrir aquel desgraciado una vez drogado de manera subterfugia fuera pospuesto para otra ocasión – Otro día querido, otro día – le decía al felino mientras le acariciaba la peluda cabeza…


g-sayah


Microrrelato 81.0


 


 

‘¿Por qué no?’


 

– ¿Te apetece cenar algo? –

– ¿Me estás pidiendo una cita? –

Mark se sonrojó, David se percató, y decidió echarle un cable diciéndole que estaría encantado.

Ahora era David el que empezaba a sonrojarse. – Termino con la autopsia que tengo entre manos y salimos pitando, necesito una copa. –

– Estupendo, te espero fuera. – 

Juliette era un pequeño restaurante de Brooklyn, con un ambiente cálido e íntimo, y maravillosas vistas.

– A las siete, si para dos. Gracias. – Mark colgó el teléfono tras confirmar la reserva y empezó a sentir mariposas en el estómago…


 

g-saya


 

Microrrelato 82.0



No podía dejar de llorar. No podía apartarlo de la mente. No podía olvidar su rostro, un rostro que reflejaba una melancolía brutal, amargo espejismo de un alma atormentada y castigada por las inclemencias de un amor despiadado antes que frustrado, un amor por el que lo dio todo y que no pudo ser. No podía recordar, en qué momento dejó de amarlo. No podía evitar, estar sumido en aquel lúgubre pozo sentimental a pesar de que fue suya la elección. No podía esquivar, un dolor palpable y permanente que golpeaba duro al ritmo de los latidos de su corazón. No podía dejar de llorar…


g-sayah


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