Microrrelatoser 47.0


Eros


Los dejaremos entrar. Esa era la única alternativa que tenían. Pensaban que hacerlo sería lo mejor. Temían quedar vulnerables con esa irrupción pasional que desbordaría sus corazones, pero desde el primer día eran reticentes a cerrar las puertas a unos sentimientos tan fuertes y profundos.

Uno frente al otro, tomando una copa de vino en su restaurante habitual mientras esperaban plato para compartir, decidieron que lo mejor sería dejarse llevar, y que ‘Eros’ hiciera su trabajo.

– Te quiero vida mía -.


G. Sayah


 

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Microrrelatoser 45.0


Parca


La muerte se ha olvidado de nosotros. ¡Valiente frase, y vaya palabra! Como si eso fuera posible. Muy iluso y tonto hay que ser para creer que ‘la parca’ no vendrá algún día a llamar a tu puerta. Tarde o temprano pasará a recogerte y te invitará a hacer un viaje, visitarás un lugar, no se sabe dónde está, ni cómo se llega, nadie a regresado para contarnos nada sobre él. El caso es que es un destino sin retorno que no podrás eludir. Está escrito, y no precisamente negro sobre blanco…


G. Sayah

Microrrelatoser 40.0


Manifestación chilena de estudiantes


Nos enviaban de una patada a las duras calles. Los sindicatos está claro que no quisieron hacer su trabajo, defender nuestros intereses, con la mayoría de dirigentes untados. La empresa si que supo hacerlo bien. Con una reforma laboral harto beneficiosa para con sus dueños, aplicándola duramente y sin el más mínimo sentimiento de culpabilidad, una culpabilidad manifiesta y derivada de una nefasta e ineficaz gestión que condujo a una evitable suspensión de pagos, eso sí, previamente se habían beneficiado de cuantiosas ayudas públicas. Por cierto, los amigos de los que aprobaron la reforma laboral y concedieron las ayudas, ahora están sentados en el consejo de administración. Que ironía…


G. Sayah


 

Microrrelatoser 42.0


Cancerbero


– No seas impaciente, el amo enseguida estará contigo. –

– Esta bien, aunque mientras me gustaría ir al baño. –

– Aquí, en este lugar, no tenemos ese tipo de cosas mundanas. Vete acostumbrando. Además, una vez traspases esta puerta, todo cambiará y dejarás de sentir y necesitar lo que hasta ahora hayas sentido o necesitado.

No sabría precisar cual de las tres cabezas se dirigió a él, pues aquel monstruo se encontraba de espaldas. Lo que si notó fue una brusquedad en las palabras y una frialdad en el trato que contrastaban con el calor que hacía.


G. Sayah


 

Microrrelatoser 37.0


Rey medieval III


Salieron juntos cogidos de la mano y se toparon con las huestes enemigas. Príncipe y princesa, habían huido por los pasadizos secretos de la fortificación que acababa de ser sitiada por el ejército del rey Ricardo ‘El Cruel’.

El cercó era total, por lo que sus esfuerzos fueron vanos. Al mismo tiempo, aquel despiadado que se hacía llamar monarca, seguro que estaba pasando a cuchillo el cuello de sus queridos padres, reyes de unas tierras ahora perdidas, a favor del más infame y vil tirano, soberano del mal y tan impío que rozaba lo demoniaco…


G. Sayah

‘Hasta siempre amigo…’

 


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Un corazón de lana y acero comenzó a latir rítmicamente y una sonrisa iluminadora abarcó todo un curtido rostro. Ocurría cuando se giraba hacia su nieta. Su vida, su pasión, su razón de ser, la personita que con su inocente mirada y sus cariñosos abrazos le había hecho olvidar su tormentoso y silente pasado, un pasado repleto de efermedades desde muy joven, marcado por la disidencia política y la carencia de recursos afectivos necesarios. Nada de eso le importaba, es más, casi ni se acordaba cuando henchido de amor la miraba…


Microrrelatoser 67.0


G. Sayah


 

Microrrelatoser 35.0


La muerte I


Con los pies a remojo mientras pescaban, madre e hija compartían un silencio embriagador, roto solamente por el zumbar de las cigarras. El calor sofocante y pegajoso no daba tregua en aquel verano del noventa y tres, y gracias a la sombra de un pinsapo y el agua fresca que bajaba tintineante de la serranía, podían aguantar el tipo mientras esperaban pacientes que alguna trucha picara.

– Mamá. –

– Dime amor mío. –

– ¿Te acuerdas de la primera vez que papá nos trajo aquí…? –


G. Sayah

Microrrelatoser 36.0

Desierto II

‘Reflexión’

Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado, Pensaba aquel franciscano. De haber existido seguro que también anduvo por allí. Un lugar árido, yermo, caluroso, de un solo desértico inigualable que soportaba un calor tórrido, como si el sol tuviera prisa por derretirlo.

– Habrá que ser gilipollas para elegir un lugar de retiro tan inhóspito y desagradecido. Me pregunto que experimentó él en su huida a Egipto. Podría haberme ido a las Bahamas, o a Tahití, o a las Bermudas… –

– Allí donde fuera, los pensamientos y sus conclusiones me hubiesen perseguido… –

 

G. Sayah

Microrrelatoser 34.0

Fotografía 34.0

Se quedaban discutiendo donde pondrían el sofá.

– Que te parece si seguimos mañana. –

– Estoy de acuerdo.-

Sentados en el suelo compartieron una pizza sonriendo ante la situación. El apartamento estaba vacío, no había ni un sólo mueble, ni siquiera el dichoso sofá, que ironía. Lo que si había era mucha ilusión, bastante amor, y cantidad de expectativas puestas en un futuro compartido. Al fin y al cabo era su hogar, un poco desangelado, pero su hogar. Un hogar donde formarían una familia…

– ¿A dónde te gustaría ir de luna de miel cuando des a luz? –

G. Sayah

Microrrelatoser 32.0


High school


Ya recogerían la mesa mañana. Ahora tocaba hablar con su hijo. Llevaban meses harto preocupados y cuando le preguntaban qué le pasaba, la respuesta era siempre la misma: ‘no me pasa nada’, lo que chocaba con su actitud y semblante.

Percibían su angustia, como si el mundo se hubiera puesto de acuerdo en su contra, y es que los catorce años habían llegado cargados de incertidumbres: su preocupación por un futuro profesional, su poca integración en las costumbres típicas de la edad, beber, fumar… – todos mis amigos lo hacen – decía. También el sexo, se sentía perdido, ¿homosexual? ¿heterosexual? ¿bisexual?…


G. Sayah