Microrrelato 91.0


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Se me acumulan los garbanzos en la entrada del cerebro, y aunque todo el mundo las llama neuronas yo prefiero las legumbres, y las mías están hinchadas como cuando pones el cocido, hirviendo, y si esto no para se acabarán pegando. No quiero que me habléis, no quiero escucharos, nada de vosotros me interesa, quiero que me dejéis tranquilo, tengo todo el derecho a vivir mi vida y no permitir que nadie la viva por mí. A veces para que os enteréis, y rayo al decirlo la mala educación, estoy hasta los huevos. En fin, como diría aquella filósofa: si me queréis irse…


g-sayah


Madrid 37.0


#bosquerojo#


Seguro que iría al infierno, pero por motivos de otra índole…

Tanto su pasado como su día a día estaban repletos de actos que traspasaban los límites impuestos por la ley.

Sobornos, corrupción urbanística, tráfico de influencias, prevaricación, estafa, blanqueo de capitales… un largo etcétera, pero nunca, bajo ninguna circunstancia, había incurrido en ningún delito en el que el derramamiento de sangre tuviera un atisbo de aparecer.

No hace tanto que tuvo la oportunidad de emprender un atractivo negocio relacionado con la compra-venta de armamento. Atractivo en lo económico, claro. Sencillo, sin complicaciones, poca inversión y suculentos beneficios, aunque la paupérrima parte de conciencia que le quedaba medio decente se lo impidió. Hubiese multiplicado su ya ingente fortuna, a buen recaudo en diferentes paraísos fiscales a lo largo y ancho de todo el mundo, pero decidió seguir con lo que tenía, que tampoco estaba nada mal.

Con respecto a Rachel, su plan estaba saliendo bien. El supuesto matón que en teoría había contratado para cumplir los deseos de Robert, le pasaría un hipotético informe en el que dejaría claro que de la señora Fox no había ni rastro, y no por su trabajo de sicario precisamente. Era la idea, idea que Eric esperaba que calara en la mente de Robert, de manera que este cambiara de actitud, cejara en su empeño y no siguiera adelante con aquella turbia historia, y así, su viaja amiga, disfrutara de su anónimo retiro, fuera de todo peligro.


g-sayah


Microrrelato 15.0 #reload#

#laparca#


El sendero interminable, la vegetación escasa, el terreno enfangado por culpa de una lluvia que caía persistentemente. Sus piernas empezaban a no responderle. Sus músculos cercanos al agotamiento se resistían a llevar el ritmo que la mente intentaba marcar…

…Hacía frío…

…En su huída le dolía el pecho con cada bocanada de aire que inspiraba, al ritmo de un corazón alterado y temeroso…

…Miró hacia atrás, allí venía incansable. Sombra encapuchada que no cesaba en su empeño de cumplir con su trabajo. Herramienta en mano siniestra… la guadaña…

…El aumento en la cadencia de su carrera no esquivaría su destino…


g-sayah


Madrid 36.0


Espacio exterior


– Pienso que deberíamos darnos una oportunidad –

María rompió los minutos de silencio que acompañaban a la pareja mientras fumaban plácidamente sendos cigarrillos. Le dijo a Vincent que no le importaba su pasado, que le era difícil entenderlo, y aunque no sabía si llegaría a hacerlo, de lo que si estaba segura era que el presente no tenía mala pinta, y en el fondo era lo que quería, seguir viviendo el presente. Junto a él se sentía bien, lo pasaba genial, le gustaba de verdad…  se estaba enamorando.

Vincent encajó aquello con sorpresa y una sensación de euforia lo invadió interiormente, ya que el sentía lo mismo y le hubiese jodido bastante otra reacción por parte de ella. Le prometió que haría todo lo posible por hacerla feliz y que su intención era permanecer a su lado para siempre.

El rostro de María se torno rojo, cual llama que arde en la morada de Lucifer, por culpa de la maldita ruborización sobrevenida, pero le daba igual. Le aumentaron las pulsaciones y empezó a sentir mariposas en el estómago…


g-sayah


Microrrelato 10.0 – reload –


Cañón del colorado


#elgrancañón#


El crujir de las hojas les recuerda lo solos que están. Una soledad compartida, cómplice, impuesta por la vida, aunque esperada.

Sus hijos partieron en busca de un futuro sin ellos. Un futuro paralelo, pero cuyo sentido rectilíneo transcurría lejano cual orillas opuestas del río Amazonas.

La decisión estaba tomada. ‘Habían comprado los billetes,’ y tenían los pasaportes para ese último viaje de ida sin regreso, pero juntos, por siempre, marido y mujer, compañeros, amigos, eternos amantes… peregrinos vitales que conscientes de haber agotado su ciclo caminarían enlazados hacia un destino incierto y desconocido…


g-sayah


Reflexión 3.0


Aguantando la respiración, puños apretados con los brazos a lo largo del cuerpo, mirada furiosa a la vez que impotente, contemplaba a aquel ser inmundo y cruel, violador de menores,  enfermo mental sin solución, individuo no merecedor de vivir entre mortales, y premiado con una inútil reinserción social incompatible con cuantos le rodean, una reinserción que la justicia proclama y ampara.

Creadores de leyes ineficaces para con los buenos, yo les daba el sufrimiento de una madre, de un padre, de una familia, de unos amigos, de ‘una víctima’, sufriente de un delito pederasta que no merece ningún perdón.


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Todo, sentido en décimas de segundos, mientras ese monstruo tomaba café tranquila y plácidamente, apoyado en la barra de un bar en el que se refugiaba de todas las miradas furiosas e impotentes.


g-sayah


Microrrelato 90.0


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Sufriendo lo indecible por amor, me debato en una interminable dicotomía, luces y sombras que acompañan mi existencia, una existencia que mis inclinaciones sexuales hacen que por lo general sea bastante tormentosa. Miro hacia delante con la esperanza de remontar un pretérito que sin escrúpulos oscurece mi presente. Buscaré un lugar donde pueda olvidar, empezar de nuevo, curar mis heridas, unas heridas que han hecho añicos mi corazón, un corazón que desea encontrar unos sentimientos perdidos durante una relación difícil, difícil sobre todo porque vivo en una sociedad que no la acepta…


g-sayah


Microrrelato 89.0


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Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases, descubrió que aquello le daba una pasmosa seguridad, al igual que los auriculares silenciosos. Que paradoja, pero un efecto sinérgico era el resultado. No dejaba de ser un misterio, y de esa forma se abstraía del mundo exterior, del ruido, del qué dirán, de zafios comentarios sobre su vida y su comportamiento atípico, una visión envidiada por el mero hecho de que no se  dejaba influenciar por una sociedad aborregada, una sociedad que no le iba a marcar el camino a seguir, una sociedad mugrienta y contaminada a la que dio la espalda hace tiempo…


g-sayah


Microrrelato 88.0


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Con su gato Mishi, que no participó aquella noche en lo que había pensado que era un buen plan, subía las escaleras que le llevaban a su apartamento, su ‘sancta sanctorum’, el lugar en el que encontraba un necesario refugio. Su comportamiento fue extraño desde el principio, no se encontraba cómodo, él tampoco, por lo que en el último momento decidió abortar. Esa percepción racional y su instinto animal hicieron que lo que iba a sufrir aquel desgraciado una vez drogado de manera subterfugia fuera pospuesto para otra ocasión – Otro día querido, otro día – le decía al felino mientras le acariciaba la peluda cabeza…


g-sayah


Madrid 35.0


NYC


Le saltó el buzón de voz – Hola Robert. Soy Eric. Cuando puedas te pasas por mi despacho. Tengo novedades. Un abrazo – Su intención era decírselo por teléfono, pero no le agradaba la idea de dejar grabado ningún mensaje referente al asunto de su esposa, por lo que decidió en el último momento que sería mejor hablarlo cara a cara. 

– Señor Larsson, el señor Fox acaba de llegar –

– Dile que pase, por favor, y no me pases llamadas en media hora –

– Entendido señor Larsson –

– Gracias Mary –

Robert entró sentándose directamente si tan siquiera dar los buenos días. Estaba alterado, e impaciente por lo que Eric tendría que decirle. Éste servía un par de bourbones de espaldas a su viejo amigo.

– Tu mensaje decía que tenías algo –

– Hola Robert, yo también me alegro e verte. Te noto un tanto nervioso –

– Es que esto se está dilatando más de la cuenta. Esperaba que se solucionara rápido. Supongo que se me nota –

– Así es, y lo que tengo que decirte me temo que no te va a gustar –

Robert se bebió el bourbon de un trago dispuesto a digerir lo que Eric le contara.

– Mi hombre me dice que le ha perdido el rastro a tu mujer –

– ¿Cómo? Eso no es posible –

– Cuándo la viste por última vez –

– Ayer me dijo que iría a visitar a su hermana a Washington, y que estaría fuera un par de días, por lo que entiendo que seguro andará por aquí con ese amiguito suyo –

– Pues por lo visto ni aquí, ni en Washington… De todas formas, le he dicho que le dedique un par de días más al asunto, y creí que debías saber lo que tenemos por el momento –

El corazón de Robert empezó a latir más deprisa. Ni siquiera las ultimas palabras de Eric lo tranquilizaban. – ¿Se ha centrado tu hombre en los lugares que te dije que frecuentaba Rachel, además de los que mi detective descubrió? –

– En efecto. – Y nada, pero ya te digo, démosle unas horas a ver que puede hacer y con lo que sea damos el siguiente paso –

– ¡No me jodas Eric! ¡Sólo acepto una situación… que desaparezca de una vez por todas! –


g-sayah