Spin-off 17.0 / Capítulo 36


Jones ya tenía el visto bueno del capitán para patear las calles. Tras unos días de recuperación haciendo trabajo de oficina, su movilidad articular era casi completa, aunque seguiría otros tantos rehabilitando y tonificando su musculatura.

Mark propuso vigilar la empresa de Forrester, núcleo de la investigación y nido de hasta ahora las sospechas de todo lo acontecido. A su compañera le pareció una buena idea, así que cámara de fotos en mano y con lo que pudieron rescatar de la explosión en cuanto al papeleo se refería, se dispusieron a hacer unas horas de plantón frente a las oficinas de la International Security.


New York


Desde el interior del coche Mark fotografiaba a casi todo el personal que entraba y salía del edificio, mientras Jones repasaba el exiguo expediente. Tenían la esperanza de que cuando visionaran las imágenes detenidamente y mostrándoselas a las personas adecuadas, pudieran ponerle rostro a algunos de los implicados en el caso.

Después de más de siete horas y muchos cafés, la vejiga del inspector no bromeaba, por lo que dejó a su compañera unos instantes para evacuar la agüita amarilla y comprar más café. Entró en el Deli más cercano y apenas si tardó cinco minutos. 

– Si te parece, acabamos con estos y nos retiramos por hoy.- Dijo Mark.

– Me parece bien.

Volvieron a la 47 a descargar las fotos y continuarían al día siguiente. Merecían un descanso.

Mark descolgó el teléfono y marcó la extensión del forense. – Hola David, acabo de llegar. Si, estoy en mi mesa ordenando un poco todo esto para mañana, ¿y tú?… Estupendo, nos vemos en veinte minutos. –

Terminó de darle los últimos puntos de sutura al cadáver con el que estaba trabajando, se quitó la bata, los guantes y la mascarilla, se lavó las manos y dio un largo y sonoro suspiro. Había sido una dura jornada y le apetecía tomarse una copa con Mark en algún lugar tranquilo y agradable.


G. Sayah


 

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Spin-off 17.0 / Capítulo 35


Visto lo visto, Mark había llegado a una conclusión, y es que los acontecimientos que hasta ahora se habían dado le hacían reflexionar sobre cuál sería su futuro. Qué le tendría deparado el destino.

Debido a su trabajo, se veía inmerso en situaciones en las que su vida corría serio peligro, y conforme pasaban los años, era una pensamiento que se hacía fuerte en su mente. Los días pasaban y sentía una intranquilidad cada vez más intensa. El saber que el tiempo pasaba sin la posibilidad de retorno, y que cada momento pretérito no volvería, le llevó a dicha conclusión vital. A partir de ya, viviría dichos momentos de manera más intensa, saboreando los muchos placeres que la vida le podía ofrecer, y aprovechando las situaciones que entre paréntesis se colaban en medio de su labor profesional.


Pulp Fiction


Tumbado boca arriba, en la cama, junto a David, llevaba ya un par de horas despierto y divagando mientras el reloj de la mesita de noche marca las cinco y media de la mañana. Antes de levantarse le dio un cariñoso beso a este, entregado en los brazos de Hipnos, se calzó las zapatillas de andar por casa y en calzoncillos puso la cafetera antes de meterse en la ducha. Cuando salió del baño, el café había subido, el reloj marcaba las seis menos cuarto y David se había despertado.


G. Sayah


 

Spin-off 17.0 / Capítulo 34


El Capitán García convocó a los medios para dar una rueda de prensa. Multitud de medios nacionales e internacionales cubrían la noticia y los últimos acontecimientos acaecidos. Todo el mundo, periodistas, policías, políticos, ciudadanos de a pie, se estaban acostumbrando desgraciadamente a que hechos como el presumible atentado ocurrido días atrás, asolaran la ciudad.

García llamó la atención de los presentes con unos pequeños golpes sobre el micrófono que presidía el atril para aquellos eventos, y que se resistía a funcionar, así que decidió prescindir de este y con voz firme y seguro de si mismo empezó dando los buenos días.


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– Os he convocado hoy, ya que sin preámbulos y yendo al grano, quiero confirmar que el acto cometido en la comisaría 47, no se trata de un atentado terrorista. Y digo esto, porque aunque no deja de ser un crimen atroz, entiendo que el hecho de que así sea, puede infundir en nuestra ciudadanía una menor intranquilidad. Se trata de un acto aislado, lejos de calificarse como terrorismo yihadista y que está directamente relacionado con un caso que tenemos abierto y plena investigación. Investigación que a pesar de ser incipiente y primaria hasta hoy, no deja lugar a dudas de lo que os comunico. No os puedo dar muchos detalles pero aún así, si os parece bien, intentaré contestar de manera plausible cualquier pregunta que me hagáis.-


G. Sayah


 

Spin-off 17.0 / Capítulo 33


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El sábado de esa semana, la del atentado, David no tuvo que ir a trabajar, por lo que decidió bajar temprano a hacer unas compras. Haría tiempo mientras Mark ataba algunos cabos en comisaría. Habían quedado en el Soho para almorzar y pasar juntos un buen rato, intentando así abstraerse un poco de la sórdida realidad que debido a los últimos acontecimientos los rodeaban.

En el Flower District se hizo con algunas plantas para redecorar el apartamento, y así, darle un poco de luz y un pequeño cambio de estilo. Aquel, se estaba convirtiendo en un íntimo reducto, donde los ratos que pasaba con Mark, no distaban mucho de lo que en su imaginación era la plena felicidad.

Mientras paseaba, no se quitaba de la cabeza que todas aquellas sensaciones y sentimientos podían haberse invertido días atrás por lo ocurrido en la 47. Haber perdido lo que tenía con Mark, y ese temor se convertía en angustia de manera irremediable con sólo pensarlo.

Miró su reloj y vio que pasaban las doce y media, por lo que dirigió sus pasos a Grand Street, donde había quedado con su inspector en un italiano, donde tomarían unos vinos y compartirían una buena pizza artesana. Le constaba que aquel era de los mejores hornos de leña que había en Manhattan.

Mark llegó puntual a la cita, pero con el rostro serio y gestos de cansancio, lo que no pasó inadvertido para David, y tampoco evitó que a aquel que se le iluminaran los ojos y un soplo de aire fresco le llenara los pulmones al abrazar a este.


G. Sayah


 

Spin-off 17.0 / Capítulo 32


Detectives VII


Tres días fueron los que Jones permaneció en el hospital, pero el alta hospitalaria no coincidía con la recomendación del doctor, que le instó a que guardara reposo una semana, debido a la contusión del hombro izquierdo.

Las ganas de trabajar, y dar con el hijo de puta que perpetró el atentado en la 47 pudieron más que el dolor punzante y perenne que acudía cuando pasaban los efectos de calmantes y analgésicos.

El Capitán García le dio la bienvenida a la vez que le preguntaba por su estado físico. – Está bien inspectora. Se reincorpora con la condición de que mientras ese hombro no esté al cien por cien no puede salir de la oficina, nada de trabajo de campo y ayude al Mark en todo lo que pueda desde aquí. –

Lo poco que había quedado después de la explosión fue trasladado a la última planta del edificio, junto con el personal que hasta ese momento se había ido incorporando casi directamente desde el hospital. La mitad de dicha planta albergaba el cuartel general de los informáticos y la otra mitad estaba prácticamente vacía, por lo que vino como anillo al dedo mientras reacondicionaban la afectada.

Jones y Mark, sentados uno frente al otro, se hicieron una composición de lugar con respecto a lo que tenían, cruzaron hipótesis y repasaron pruebas y circunstancias. Con lo que habían averiguado hasta ese instante decidirían dar el primer paso que, por supuesto estaría marcado a fuego por los últimos acontecimientos.

Mark le dijo a su compañera que había estado en una reunión con el Director, y que éste le había asignado a la 47 todos los recursos disponibles, que no escatimáramos en pos de atrapar al, o los responsables de lo ocurrido, tuvieran o no relación con la serie de asesinatos acaecidos en los últimos días. 

– Es lo único positivo, creo yo, que podemos sacar de todo esto, si se me permite decirlo. – Comentó ella.

La científica llevaba casi 48 horas seguidas en la planta afectada, y los técnicos, escudriñaban las imágenes grabadas por las cámaras que habían quedado vivas después de la explosión. A la espera de resultados, nuestros inspectores pensaban que la línea de investigación que hasta ese momento llevaban era la correcta. Llegaron a la conclusión de que el registro de la empresa de Forrester y la incautación del material había hecho mella en quien fuera que estuviese detrás de todo aquello, y que no querían que dicho material viera la luz.

– Es ahí donde tenemos que incidir Jones. Se ve que hemos puesto nervioso a alguien, y también se ve que no estamos tratando con aficionados. Su respuesta a nuestro registro fue rápida, contundente y peligrosa, por lo que tendremos que andar con cuidado si queremos seguir vivos mientras dure la investigación. –


G. Sayah


 

Spin-off 17.0 / Capítulo 31


Eventos - 2544


Levantó la cabeza y cruzó su mirada con la de David, advirtiendo unas incipientes y diminutas lágrimas en sus ojos, este se acercó y sin poder reprimir la emoción y un fuerte sentimiento de tranquilidad ante la idea inicial de haberlo perdido en el atentado, lo rodeó con los brazos dándole un enorme abrazo que casi le corta la respiración.

En medio de aquel desastre no pudieron evitar sonrojarse cuando advirtieron la presencia del Capitán, lo que no quitó que intentaran disimular todo lo posible. García expresó su preocupación por las víctimas antes que nada, pidiéndole a Mark que lo pusiera al corriente. El atentado había cogido a aquel, terminando la reunión con el Director, que no dejó de estar en contacto telefónico de manera permanente.

– De acuerdo inspector, váyase a casa, se asea y descanse un poco, todavía nos queda mucho por hacer, y además esta tarde el Director Reagan ha montado una especie de gabinete de crisis al que tengo que acudir y quiero que usted también esté presente. –

– A la orden jefe. –

David acompañó a Mark al hospital de camino al apartamento. Querían ver como se encontraba Jones. Cuando subieron a la habitación en la que estaba, dormía semi sentada con el brazo en cabestrillo. Le habían administrado calmantes, por lo que decidieron no molestarla y buscar al doctor que la atendía.


G. Sayah


 

‘Permitidme que la retome…’


Spin-off 17.0


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Hace algún tiempo comencé a escribir una serie de relatos cortos, con personajes extraídos de otra serie. Poco a poco llegué a los cincuenta, conformando lo que podríamos llamar una novela corta. Bueno, el caso es que en el blog tengo publicados treinta y me gustaría acabar de colgarlos semana a semana. Espero que sea de vuestro agrado y que os guste el desenlace. Muchísimas gracias.


G. Sayah


 

Spin-off 17.0 / Capítulo 30


Jones herida


Mark fue el primero de los afectados por la explosión que pudo recomponerse, debido a que sus heridas no revestían especial gravedad.

Acudió en ayuda de Jones y sin apenas dificultad la liberó de lo que era parte del forjado que le había caído encima. Por fortuna, y aunque se quejaba de un fuerte dolor en su hombro izquierdo, posiblemente por el golpe de los cantos desprendidos, sólo presentaba algunas magulladuras. La acompañó al pasillo que daba a los ascensores de la planta, zona que no se había visto dañada, y una vez la dejó sentada en el suelo con la espalda apoyada en la pared, se fue a seguir prestando ayuda a sus compañeros.

El inspector sin planearlo, mecánicamente, tomó el control de la situación. Se le ocurrió que no sería mala idea montar un primer triaje en el lugar donde había dejado a la inspectora, por lo que a la vez que iba atendiendo a los heridos, daba órdenes a los agentes que podían ayudar a los victimizados, para que los dirigieran allí. Antes le dijo a uno de ellos con conocimientos paramédicos, gracias a su pasado en el FDNY, que fuera él, el que se encargara de esa zona.

La planta afectada era una estancia bastante amplia y diáfana. Las mesas de los inspectores ocupaban la parte central, y salvo la oficina del Capitán, situada en la parte sur del edificio, y una sala en la norte, donde tenían la cafetera, una pequeña nevera y algunas máquinas expendedoras, no existían mamparas ni divisiones físicas, por lo que el artefacto no encontró apenas obstáculos para que su onda expansiva, destruyera casi todo el material que, funcionalmente, como no podía ser de otra forma en una comisaría, decoraba dicha estancia. Mesas, ordenadores, luces, archivos, pizarras…

Una vez que Mark tuvo la certeza de que todos los agentes heridos habían sido tratados in situ por el personal sanitario, o evacuados al hospital los que presentaban mayor gravedad, se paró a recobrar el aliento, un aliento perdido en más de tres horas de intensa labor. Se inclinó ligeramente con las manos apoyadas en sus rodillas semi flexionadas, al tiempo que miraba su reloj. Respiró hondo y ahogó un sentimiento de impotencia. Cansado física y mentalmente tras haber gestionado aquel caos, cayó en la cuenta de las consecuencias de la destrucción provocada, datos, pruebas, material policial, que ya no podrían utilizar para resolver no sólo el caso en el que él estaba inmerso, si no el resto de investigaciones que había abiertas en el departamento.


G. Sayah


 

Relato 78.0

Pesadilla

El miedo la atenazaba. Sus músculos se contrajeron, en un acto reflejo imposible de controlar. En posición fetal sudaba en la cama cuando el reloj digital, vigilante y testigo desde la mesita de noche marcaba las cuatro y cuarto de la madrugada.

Intentó moverse y no podía, entre despierta y dormida, entre sueño y realidad, a medio camino de encontrarse con Hipnos, no recordaba la pesadilla, aunque si tenía la certeza de que había sido terrible y espantosa.

Cómo podría abrir los ojos y sin embargo no podía mover el resto del cuerpo. Volvió a intentarlo y nada. Una sensación de impotencia empezó a embargarla, sensación que se mezcló con aquel miedo, provocando un efecto sinérgico que hizo que su mente llegara a un clímax fatal.

De repente percibió sonidos provenientes de la cocina, en la planta baja, como si alguien hubiera abierto la puerta trasera de la casa que daba al jardín. Intentó gritar pero enseguida notó que el sonido se ahogaba en su interior. Pasaron segundos que le parecieron minutos cuando por fin su brazo izquierdo respondió a los estímulos de su asustado cerebro, alcanzó su iPhone y comenzó a marcar.

– 112 Madrid, ¿en qué puedo ayudarle?

– ¡Creo que alguien ha entrado en mi casa!

G. Sayah

Tentacles 12.0


Serie 81.0


Café más cigarrillo


Andy pensaba que no había motivo para que el joven hacker se anduviera con tanto misterio, pero dando por seguro que había sido él quien había dejado el paquete en su puerta, respetaba su manera de proceder.

– Quizás la información que hay aquí dentro lo obliga a ello. – Se dijo mientras observaba el pen drive que venía en la anónima entrega.

Traje y zapatos negros, camisa blanca, con el dispositivo en un bolsillo, se colocó en el cinturón su inseparable revolver y agarró su imprescindible iPhone. Decidió que analizaría la información de la memoria portátil en un cibercafé, un lugar neutral – por si las moscas – se dijo. Su instinto le dictaba que era lo mejor y no sabría explicar por qué.

Apenas tardó diez minutos en llegar al ciber más cercano a su apartamento. Pidió un café doble y se sentó delante de uno de los jurásicos ordenadores.

No tardó ni un minuto en darse cuenta de la bomba de relojería que tenía delante. Paradoja, pero era realmente increíble. La información que la pantalla de aquel viejo PC le estaba mostrando no tenía desperdicio: cifras, nombres, pagos, ingresos en cuentas opacas, movimientos en paraísos fiscales, una agenda meticulosamente detallada de acciones, encargos, reuniones con sus correspondientes anotaciones sobre lo decidido en ellas… todo encaminado a un lucro descomunal y traspasando los límites que marcaba la ley en el más amplio sentido de la palabra.

Todo demostraba un comportamiento mafioso y delictivo por parte de V&B Enterprise. En el campo de la farmacología, manipulaban fórmulas medicinales, retenían lotes de vacunas a la espera de un brote que disparase la demanda, brote que ellos mismos provocaban.

En el terreno armamentístico, tenían la capacidad de influir en gobiernos para aumentar sus ventas, untando a políticos y altos cargos con suculentas comisiones. El conglomerado, según se deducía de los renglones que iba escrutando, era incluso capaz de originar conflictos bélicos en países casi desconocidos para el ciudadano de a pie. Países formados por multitud de grupos tribales a los que ellos mismos le suministraban las armas y la formación militar a través de empresas satélites, incrementando así unos beneficios que superaban fácilmente los ceros que Andy era capaz de imaginar.


Guerra africana


Después de más de una hora y un largo etcétera de ‘negocios’, que, supuestamente Lisa descubrió y por lo que habría sido asesinada, le dio un último sorbo a su ya frío café, se reclinó sobre el respaldo de la silla, respiró hondo, y con los ojos cerrados pensó…

– Y ahora, que coño hago. –


G. Sayah