madrid_63.0


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Abrió los ojos y dejó que la claridad matutina que entraba por la ventana le dilatara las pupilas. No miró el reloj pero supuso que sería más tarde que temprano, lo que no le importó en absoluto, no tenía nada importante que hacer hasta la hora del almuerzo, que había quedado con Eric, por lo que volvió a cerrar los ojos placenteramente y pasó un rato más retozando entre las sábanas.

La noche anterior se demoró en quedarse dormida, pensando en la conversación con Eric. Estuvo dándole vueltas, sopesando los pros y los contras, y las posibles consecuencias que una relación más íntima y comprometida supondría para su vida y sus sentimientos.

Tenía la certeza de que Eric sería comprensivo y que le daría el tiempo que necesitara, aunque no le haría falta, le diría lo que sentía en cuanto se vieran hoy…


g_sayah


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Aquella mañana no era diferente a las demás. Se había despertado temprano, el sueño la abandonaba como casi siempre. Se sentía cansada pero con ganas de afrontar la rutina diaria.

– Qué coño, hoy voy a romper la rutina – Introdujo en la cafetera una buena dosis de café en vez de descafeinado. Para Esther no era habitual, y de esa forma tan trivial pretendía empezar a cambiar cosas en su vida. Esta no le sonreía últimamente. Tanto en lo personal como en lo profesional no había tenido muy buenas experiencias.

Separada de su marido desde hacía ya varios meses, le echaba de menos. Era el hombre de su vida, al menos eso creía ella. Desde que lo conoció en lo que era el curso de orientación universitaria, no había tenido ojos para nadie más. Él, por lo visto sí. Había conocido a otra, más joven y también más rica. Buen partido y buena opción para dejarla en la estacada.

Todavía no lo había asumido y albergaba la esperanza de un futuro juntos. Ella lo perdonaría, por supuesto, ya que el amor que sentía estaba por encima de cualquier elección que Carlos hiciera en su día. No le cabía la menor duda, aunque posiblemente él no sentía ni pensaría lo mismo.

Se tomó una taza del café que previamente había subido por la cafetera emitiendo ese sonido que tanto le agradaba, no menos que el aroma, que casi la alimentaba para medio día.

Una vez se vistió, salió a la calle en busca de su automóvil, uno de los pocos objetos que le había tocado en el reparto al separarse. Desgraciadamente no se podía permitir el lujo de cambiarlo, viejo y desvencijado, también le recordaba a él.

De camino al trabajo y escuchando la radio pensó – ¡ Joder que raro, me he vestido a la primera! – Normalmente se cambiaba varias veces antes de salir, una lucha permanente con su vestidor, ¿inseguridad?, hoy no, algo estaba cambiando…


g_sayah


 

madrid_62.0


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No era muy hablador, pero en los últimos días se había mostrado más hermético de lo normal. María lo achacaba a la incertidumbre que podría tener en su futuro profesional y su inquietud por querer estar ocupado, trabajando, así que decidió darle espacio y tiempo.

Llegó de la oficina algo cansada, quemada más bien, y encontró a Vincent sentado en ‘el sillón de leer’ con una novela en las manos y una copa de vino en la mesita auxiliar, lo que despertó en ella un sentimiento de envidia, sana, por supuesto.

– Hola Vinc. No te veo nada mal. Te lo montas de miedo – Bromeó.

Vincent sonrió y se levantó para darle un beso y servirle una copa – La verdad es que no me quejo. ¿Cómo te ha ido el día? –

– ¡Puf! Agotador. Ha sido intenso, muy ajetreado, con muchísimas llamadas de clientes que atender, dos reuniones con lo jefazos… en fin, tampoco voy a aburrirte. Estaba deseando de llegar y desconectar hasta el lunes –

– Me parece perfecto. Empecemos con un brindis. Por nosotros y nuestro ‘weekend’ –

– Por ti – Dijo María alzando la copa – Y gracias por todo –

– ¿Gracias? ¿Por qué? –

– Pues por estar a mi lado. Mi reencuentro contigo ha sido de lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, y hacía bastante que no me sentía tan bien, tan feliz, y mucha culpa la tienes tú –

– Vale, lo siento, te pido perdón – Bromeó Vincent.

– Perdonado –

– El sentimiento es mutuo – Dijo él al tiempo que le quitaba la copa de las manos para darle un apasionado beso. De ahí pasaron a gestos más desenfrenados, lo que convirtió el momento en un frenético e intenso acto erótico-amoroso que culminaron en la cama por dos veces…


g_sayah


microrrelato_5.0


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#lanochecomotestigo#


Subió los diez pisos hasta la azotea. Una azotea que miraba con envidia un cielo estrellado y orgulloso de iluminar una ciudad con tanta vida, una vida que con Marta no había sido del todo justa. 

Triste, deprimida, con un sentimiento de soledad que le ahogaba, y que con cada peldaño que había pisado rumbo a su destino deseado, se acrecentaba. 

Cerca del borde pensó si la altura era suficiente, después miró hacia abajo y seguidamente observó el firmamento nocturno antes de cerrar los ojos… 


g_sayah


madrid_61.0


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Rachel no esperaba aquello. La proposición de Eric la cogió algo desprevenida. Era cierto que después de recibir la fatídica noticia sobre las intenciones de su marido y el tener que empezar desde cero en su vida, con lo que suponía tanto lo uno como lo otro, su compañía le estaba facilitando enormemente esta transición temporal.

En su interior no tenía que rebuscar demasiado para reconocer que poco a poco aquella relación traspasaba los límites de una simple amistad, y que sus sentimientos estaban a flor de piel. Todo ello, claro está, no quitaba que se hallara reticente, que albergara temores, miedo a que por cualquier motivo una situación así no saliera bien, por otro lado, algo lógico también en condiciones normales, pensaba.

No se precipitó, y antes de darle una respuesta, le rogó que le diera algo de tiempo. Le dijo que estaba encantada con su propuesta de futuro para ambos, pero también sorprendida, y que tenía que hacerse algunas preguntas. También le dijo que la decisión que tomara sería de todo menos acelerada y considerando todas las posibles variables y sus consecuencias, de tal forma que lo que tuviera que ser construido entre los dos, se hiciera sobre unos sólidos cimientos, y sobre todo, teniendo en cuenta los sentimientos de él, aunque tenía claro que fuera como fuese, nada ni nadie le ofrecería la seguridad que buscaba…


g_sayah


Relato 9.0


#excalibur#


– Buenos días Carla, ¿lo de siempre? –

– Buenos días Armando. Si por favor 

Leía el periódico mientras esperaba impaciente el desayuno, aunque más sumida en sus pensamientos que en las páginas del diario, el cual apenas si contenía hoy noticias relevantes.

Devoró el plato número siete de la carta acompañado de dos buenas tazas de café. Tras pagar dejando una generosa propina se despidió de Armando hasta el día siguiente y salió del restaurante.

– ¡Oh Dios que frío hace! –

Eran las seis y cuarto de la mañana cuando pidió un taxi – Al 750 de la 1st por favor – El taxista giró en la octava hacia la 34 dirección este mientras Carla se acomodaba en el asiento trasero para terminar de leer la prensa.

– ¡Arturo detrás de ti! – Este empuñó su Excalibur y se dirigió al individuo que le venía por la espalda – ni se te ocurra sarraceno, esas reliquias nos pertenecen – le dijo con cara de ferocidad. Tras una dura contienda pocos quedaban ya en pie, pero los Caballeros de la mesa redonda no cejaban en el empeño de recuperar lo que era suyo. El infiel miró a su alrededor, y viendo su desventaja soltó lo que el Rey reclamaba y salió despavorido.

Tristán observó a Perceval recoger el objeto del suelo embarrado y este esgrimiendo una sonrisa se dirigió a su líder.

– Por fin Arturo, con esta casi hemos acabado –

– Cierto mi fiel amigo, cierto –

Estaba siendo un invierno duro y frío, sus hombres lo estaban notando, pero la fe se imponía sobre todos los acontecimientos mundanos.

– ¡Oiga señora! Se ha quedado  dormida mientras leía – Le decía el taxista conforme paraba en doble fila.

– Lo siento – Carla se recompuso rápidamente y pagó el taxi mientras intentaba despegar los párpados, reflexionando en lo extraño y misterioso de los sueños – Quédese con el cambio 

Salió del vehículo amarillo y subió las escalinatas que jalonaban el  edificio en el que trabajaba a escasos metros del East River – Estoy segura de que hoy será un día crucial para el futuro del planeta – pensó…


g_sayah


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  En lo concerniente a las entrevistas de trabajo, se le había quedado un buen sabor de boca. Tenía esperanzas de que en poco tiempo estaría trabajando. Necesitaba el empleo, no ya tanto por el dinero, que también, sino por el hecho de mantener la mente ocupada en algo diferente, en una tarea a la que no estaría acostumbrado, ya que nunca había tenido un trabajo al uso, lo que por otro lado le parecía un reto importante.

Ya en el apartamento, mientras seguía dándole vueltas a las conversaciones que tuvo con los respectivos responsables de las empresas que visitó, y conjeturando sobre los posibles derroteros, se acordó del maldito sobre. Lo extrajo del porta documentos, pero antes de abrirlo y comenzar a leerlo, se sirvió una copa. 

– ‘Estimado amigo. Imagino que ya sabe quién soy, o al menos, se hace una idea. Antes que nada, quisiera disculparme por mi primer intento a la hora de contactar con usted, creo que no fue de su agrado, y lo siento, mas no era mi intención causarle ninguna molestia. 

Usted, mejor que nadie entenderá la discreción de mis pasos, aún así le doy mi palabra que de aquí en adelante prescindiré de intermediarios.

Me comentaron que se había retirado, lo que entiendo y respeto, pero me gustaría que hiciera una excepción conmigo y llevara a cabo un último trabajo. Sé que es reticente, pero al menos estudie el caso y mi oferta cuando llegue el momento, se lo ruego. Estaremos en contacto.

Sin más, reciba un cordial saludo’ –


g_sayah


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