Acróstico 2.0


Dalí II


‘V i V i R’


Vaya el tiempo lejos,

inmutables quedan los momentos.

Viéndolo marchar,

inherentes permanecen los sentimientos.

Razón de más para amar.


G. Sayah

 

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Microrrelatoser 34.0

Fotografía 34.0

Se quedaban discutiendo donde pondrían el sofá.

– Que te parece si seguimos mañana. –

– Estoy de acuerdo.-

Sentados en el suelo compartieron una pizza sonriendo ante la situación. El apartamento estaba vacío, no había ni un sólo mueble, ni siquiera el dichoso sofá, que ironía. Lo que si había era mucha ilusión, bastante amor, y cantidad de expectativas puestas en un futuro compartido. Al fin y al cabo era su hogar, un poco desangelado, pero su hogar. Un hogar donde formarían una familia…

– ¿A dónde te gustaría ir de luna de miel cuando des a luz? –

G. Sayah

‘No uno cualquiera 12.0’


El Guernica - Versión 2


Delante de aquella colosal obra maestra tomó una decisión. Infinidad de pensamientos y recuerdos invadían su mente… dolor, muerte, sangre, injusticia, crueldad… todos, términos negativos que habían inclinado la balanza de su vida hacia un lado que ya no podía soportar más. Había traspasado el límite hace mucho tiempo, pero no tomó conciencia hasta ese mismo instante.

Aquellas extrañas figuras emergían del oscuro cuadro para expresar de manera magna, desde la mentalidad de un creador inigualable, los horrores de una guerra. Esos deformes seres que bien podían haber sido pintados por las manos de un dios, hicieron aflorar en Vincent, desde los más recóndito  de su negra y carcomida alma, unos sentimientos y un profundo malestar, que le obligaron a pronunciar, casi a escupir aquellas palabras… – María, voy a dejar mi actual trabajo. –


G. Sayah

‘La Arcadia del asesino 6.0’


Bar NYC


No salió muy tarde del trabajo, aunque la noche hacía rato que se había adueñado de Fjallbacka, por lo que decidió tomar algo antes de llegar a casa. Le apetecía una copa, sola, tranquila, y a ser posible con buena música de fondo.

– Hola, perdona que interrumpa tus pensamientos, pero soy nuevo por aquí y no conozco a nadie. He observado que estás sola y si no te importa me gustaría invitarte. Disculpa mi atrevimiento , pero creo que el aburrimiento a superado mi vergüenza.

– ¿No será que has bebido más de la cuenta para superarla? –

– En absoluto. Todavía estoy con la primera y ya va para una hora. ¿Un mal día en el trabajo? –

– Perdona por ser tan grosera. No debía de haberte contestado así. No es mi intención ofenderte. –

– No te preocupes. ¿Hace entonces la invitación? –

– De acuerdo. No suelo dejarme invitar por desconocidos, pero bueno, hoy haré una excepción. Aunque por otro lado no te aseguro que tu aburrimiento no vaya ‘in crescendo’, y si, he tenido un día horrible. –

Paul esbozó una sonrisa a la vez que le hacía señas al camarero para que se acercara.

– Dígame. –

– ¿Me pone un Whisky con hielo, por favor? Y lo que la señorita esté bebiendo. –

– Otra cerveza Adam. –

– Enseguida. –

– Erika, mi nombre es Erika. –

– Encantado Erika. Mi nombre es Paul. –


G. Sayah

 

Relato 88.0


La muerte en el espejo


Inclinado sobre la barra de un bar, la cara sobre las palmas de sus manos y los codos apoyados en aquella, lloraba como un niño lo que no supo mantener como un hombre.

Había perdido la cuenta de las copas bebidas, de las lágrimas caídas…

Esa mañana cuando se levantó, apático, cansado, más desanimado que nunca, terminó por no reconocer lo que vio al mirarse al espejo.

Un terrible sentimiento lo atormentaba, una afección de culpabilidad profunda y oscura fluía por las venas de su cuerpo, castigado y abandonado con la excusa evitable de la situación que vivía.

Más de un año cumplía su soledad, una soledad triste y absoluta. Su mujer y sus dos hijas lo abandonaron, sus tres soles, sus tres partes que por igual dividían su corazón, ahora negro y carcomido por una ponzoña que él mismo se había inyectado.

Con el tiempo llegó a la conclusión lógica de que fue culpa suya. No supo cuidarlas, no hizo nada por quererlas como se merecían, había sido un mal padre y un esposo lamentable, y cuando vino a darse cuenta de lo que estaba haciendo, era demasiado tarde…

G. Sayah


 

Microrrelatoser 32.0


High school


Ya recogerían la mesa mañana. Ahora tocaba hablar con su hijo. Llevaban meses harto preocupados y cuando le preguntaban qué le pasaba, la respuesta era siempre la misma: ‘no me pasa nada’, lo que chocaba con su actitud y semblante.

Percibían su angustia, como si el mundo se hubiera puesto de acuerdo en su contra, y es que los catorce años habían llegado cargados de incertidumbres: su preocupación por un futuro profesional, su poca integración en las costumbres típicas de la edad, beber, fumar… – todos mis amigos lo hacen – decía. También el sexo, se sentía perdido, ¿homosexual? ¿heterosexual? ¿bisexual?…


G. Sayah

‘No uno cualquiera 11.0’


Madrid


Esta vez en sus honorarios no entraba el traslado del cadáver del segundo desgraciado, que avatares de la vida, se había cruzado con nuestro sicario. Eso si, el corrupto concejal, le insistió que fuera rápido y limpio.

Recibiría el dinero cuándo y cómo lo habían pactado. De momento ese sería el último encargo…

Nuestro despiadado asesino a sueldo aprovecharía para tomarse unos días de descanso, y pensando en ello, cayó en la cuenta de la chica que conoció en España, en Madrid para ser más precisos, cuando hace unos años tuvo que encargarse de liquidar a un par de terroristas que, por aquellos entonces, al gobierno de turno y más concretamente a su ministro de interior le molestaba sobremanera, que aquellos disfrutaran de su libertad condicional.

Echó mano de su iPhone para llamar y reservar plaza en el primer avión. Le apetecía estar con ella y pasear por las calles y barrios de tan hermosa ciudad europea. Disfrutaría de su rica gastronomía y visitaría algún museo. Decididamente iría al Reina Sofía, para volver a ver su pintura favorita, el ‘Guernica’ de Picasso. Se deleitaría durante horas con tan magna obra artística.

– Buenos días. Delta Air Lines. ¿En qué puedo ayudarle? ¡Oiga! ¿Si? ¡Dígame! –

Absorto en sus futuros planes, no se cercioró de que al otro lado de la línea telefónica le estaban hablando.

– Si. Disculpe. Me gustaría hacer una reserva para el primer vuelo con destino a Madrid…-


G. Sayah

‘No uno cualquiera 10.0’

Asesino a sueldo


Apenas si había dormido un par de horas, por lo que le era imperante una extraordinaria dosis de cafeína. Oscuro y humeante, el brebaje revitalizador le bajó por el esófago, despertando sus cinco sentidos.

Una vez se había duchado y vestido, Mike llamó a su compañera y le dijo que pasaría a recogerla en veinte minutos, para personarse en el lugar del último homicidio cometido esa madrugada.

“La segunda garganta profunda”, ese era el titular del principal periódico local de aquella mañana, periódico, dicho sea de paso, manipulado por el gobierno de turno. El segundo testigo protegido que caía antes de poder declarar.

Cuando la pareja de inspectores llegó a la dirección donde había acaecido el crimen, advirtieron la desolación en las caras de los agentes de la policía judicial encargados de la investigación por corrupción y la protección de la ya víctima mortal tiroteada.

Antes de preguntar por la identidad del individuo asesinado a quemarropa, J.M. le comentó a su compañero la similitud aparente del homicidio con respecto al anterior, acaecido hace unos días y en el que se encontraban en plena investigación.

A Mike no le cabía la menor duda, se trataba del mismo sicario. Un objetivo por encargo, un movimiento más de las altas esferas políticas, que se movían impunemente por unas sombras henchidas de poder y conspiración.


G. Sayah

‘No uno cualquiera 9.0’

El padrino


– A partir de ahora dejaremos de actuar sobre el terreno, así que más vale que desaparezcas durante un tiempo. Hasta que te vuelva a necesitar no quiero saber nada de ti.-

El sicario asintió con la cabeza mientras tomaba un sorbo de su taza de café mirando a los ojos a aquel concejal corrupto y sin escrúpulos. Pensaba en lo sencillo del trabajo por esta vez, lo que le daba muy mala espina.

El impresentable “representante de la ciudadanía” abandonó la discreta cafetería sin despedirse y pensando en el siguiente paso que tendría que dar para intentar cerrar aquel asunto tan turbio, y que de no gestionar correctamente le acarrearía graves problemas con la justicia.

– De momento no más filtraciones a la prensa, pensó, dejaré que el tema se enfríe.-

Su siguiente cita era visitar a un juez y a un fiscal, ambos en nómina. Los sobres preparados, sin nombre, con dinero en efectivo difícilmente rastreable, guardados en el interior de su portafolios de piel negra junto a su inseparable grabadora…


G. Sayah

Relato 87.0

Vaticano

En lo más recóndito de su mente albergaba un ligero pensamiento que alimentaba su fe. Una fe quebrantada por actos en impulsos que se acercaban peligrosamente al incumplimiento del sexto mandamiento. ¿Se imaginaría Moisés el hebreo, después de la conversación que mantuviera con su amado dios en el monte Sinaí, y posteriormente bajara con aquellas grabadas tablas, cómo de corrupta podría a llegar a ser la humanidad en el futuro?

Dicha humanidad, incluyéndose él mismo, el Padre Juan, habían retorcido aquel ‘mandamiento sagrado’ hasta tal punto que muchos eclesiásticos no se conformaban con transgredir la frontera de lo carnal para con sus semejantes, hombres y mujeres en plenas facultades adultas, si no que invadían cruel y salvajemente la inocencia de niños y niñas al amparo de la religión profesada. Maldita palabra, religión, testigo y cómplice de conductas delictivas que merecían el peor de los castigos. Maldita palabra encubridora y cobarde…

No se rendiría. Hurgaría en el fondo de su alma para que aquella fe que estaba abandonándole, volviera, y lo que hasta ese momento había hecho, dios supiera perdonárselo.


G. Sayah