‘Poeta en Nueva York 5.0’


Relato 107.0


fullsizeoutput_12bf


Una urbe capaz de engullir a cualquiera, que podía mostrarse inmisericorde con el débil, devorándolo sin masticar, y una vez terminado el proceso digestivo, la anonimia con la que trataba a sus pernoctadores hiciera que poco importara lo que pudieran sentir.

Allí donde se alzan los magnos edificios,

enormes columnas que acarician el cielo

desafiando al viento

yo, vivo con anhelo…

De manera vehemente, mi frustración se aferra a la oportunidad paradójica que ofrece la ciudad a quienes nos empeñamos en creer que toda crónica histórica puede tener una segunda versión enmascarada. 

Busco lo sibilino, lo oculto, algo diferente, un cambio necesario y urgente, porque no puedo seguir respirando este aire ibérico viciado que alimenta a un Puerto Hurraco Macondiano, esperando que la tierra de las oportunidades se muestre y deje de ser leyenda negra…


G. Sayah


 

Anuncios

‘Poeta en Nueva York 4.0’


Relato 39.0


Callejón NYC


La noche era oscura y silenciosa, como las intenciones de un depredador que acecha a su presa.

Las estrellas invadían un azul negruzco de un cielo que se derramaba sobre la ciudad, una ciudad que nunca duerme, pero que esa noche se había tomado un prolijo receso. 

Descanso merecido después de días con sonidos infernales y estridentes.

La metrópolis había decidido ofrecer apenas algunos susurros, agradables y sugerentes, susurros que ya no podría percibir aquel individuo, un individuo que yacía postrado en el flanco de un callejón próximo al barrio de las flores.

Cadáver ya, plantado cual árbol de hoja caduca al que se le han podrido sus raíces por falta de vida, una vida arrancada de manera súbita y violenta…


G. Sayah


 

‘Poeta en Nueva York 3.0’


Relato 106.0


Imagine


La reina Hacinom tomó la decisión de mandar sus tropas a las tierras del sur para contener las hordas enemigas. Eran tiempos difíciles para gobernar un reino que poco a poco se estaba desmoronando.

La muerte de su amado esposo, el rey, Isaac “El incansable”, no hizo más que acrecentar una crisis monárquica y territorial, territorios, por otro lado, complicados de defender, puesto que sus diferentes enemigos apostados en las fronteras del reino eran superiores en número y tecnología bélica.

Hacinom se metió en su armadura dispuesta a plantarse a lomos de su portentoso caballo en primera línea de batalla, junto a sus oficiales y soldados. Unidos defenderían lo que era de todos ellos, como proclamaba “El incansable”.

Tierras labradas y cuidadas por buena gente, trabajadora y honrada que merecía que una reina derramara su sangre en el fragor de una guerra, que como todas era injusta y cruel, cuyas consecuencias caerían a plomo sobre las vidas de los más débiles.

– Noelia, cariño. Despierta que estoy preparando café. Anda, que hace un día espléndido y tengo pensado un montón de cosas para hacer juntos. –

– Buenos días abuelo. Enseguida. Estaba teniendo un sueño bastante extraño.- Le respondió su nieta estirándose entre cojines y peluches.

– No sé como puedes dormir con tanta gente. – Bromeó aquel. Noelia esbozando una somnolienta sonrisa le preguntó que planes tenía en la cabeza.

– De momento desayunaremos en casa, si quieres te preparo tortitas. Después nos dedicaremos a nosotros, y a pasear…


G. Sayah


 

‘Poeta en Nueva York 2.0’


Relato 23.0


'Poeta en Nueva York 2.0'


Sentado en el banco de su parque, si, en el banco de siempre, en su parque de toda la vida. A sus ochenta y cuatro años y tanto tiempo pasado en aquel lugar, agradable, cálido en invierno y fresco en verano, se había ganado el derecho de tal denominación.

Pensativo, Andrés veía la vida pasar, día tras día, sumido en una insondable tristeza y permanente melancolía. No podía evitarlo, era una punzada constante que sentía en lo más profundo de su alma, ejemplo claro y vivo de que mente y corazón iban por separado, objetos antagónicos y contrarios a seguir el mismo camino.

Ya eran cuatro años los que hacían que el amor de su vida se fue, demasiados. Una terrible enfermedad…

Se la arrancó de sus brazos cual tempestad quiebra y arrastra la rama de un árbol, sin mirar atrás, sin percibir el daño causado, la naturaleza en estado puro, la vida, el destino…

Éste quiso que fuera él quien estuviera en soledad el ocaso de una etapa de su vida, vida que junto a ella había sido apasionada y emocionante, con un feliz pasado, un presente intenso y un futuro que siempre albergaba amor.

Cómplice de un fatum que no llegaba, desde que se fue, le falta algo, algo no, todo, le faltaba todo. Vacío, parecía como si sus humores hubieran desaparecido, se sentía sin vida, sonámbulo, ajeno a una imagen real de lo que le rodeaba, así se sentía Andrés…


G. Sayah


 

¿Poeta en Nueva York?


Relato 14.0


fullsizeoutput_129f


Era incapaz de imaginar que un lugar como aquel existiera. Igual de incapaz se sentía a la hora de orientarse en aquel lugar desconocido.

A Nacho le resultaba casi imposible moverse por ese río de gente que corría por esos enormes acerados inundados de mobiliario urbano, bancos, farolas, papeleras, árboles… Todo rodeado de carteles, rótulos, anuncios, neones, paradas de metro… Era para volverse loco. 

Tenía que haber dado el paso hace muchos años, pero el miedo al fracaso se lo impidió. Tanto tiempo viviendo una vida que no era la suya, que no era la vida que quería vivir.

Soñaba con otros lugares, conocer otro tipo de gente, enfrentarse a otros retos. Estaba seguro que algún día lo haría a pesar de los temores que albergaba y lo atenazaban. Ahora sí. Ya había llegado el momento. Estaba allí… en la gran ciudad, la gran urbe.

– Dónde vas a estar tú mejor que aquí. – Le decían sus padres. Él no sabía que responder pensando en no herir sus sentimientos, y por otro lado pensaba que en cualquier lugar mejor que en este pueblecito tan inhóspito y alejado de todo.

Tendría que empezar de cero, dejar atrás todo su pasado e iniciar un nuevo camino, estaba dispuesto, aunque no sabía si preparado para ello.

Dicho pasado lo asfixiaba y nada más pisar el asfalto sobre el que se levantaban enormes edificios, algunos de ellos tan altos que su vista no alcanzaba su cumbre, desapareció esa sensación. – Que paradoja, – se decía, más contaminación pero mejor respiración.

Era el primer paso hacia una vida nueva e ilusionante, un mundo lleno de posibilidades, o al menos, eso esperaba, lo necesitaba, seguro que lo conseguiría.

Este era el lugar ideal para que Ignacito, como lo llamaba todo el mundo en el pueblo, saliera del armario y buscara nuevas oportunidades…


G. Sayah


 

Tentacles 12.0


Serie 81.0


Café más cigarrillo


Andy pensaba que no había motivo para que el joven hacker se anduviera con tanto misterio, pero dando por seguro que había sido él quien había dejado el paquete en su puerta, respetaba su manera de proceder.

– Quizás la información que hay aquí dentro lo obliga a ello. – Se dijo mientras observaba el pen drive que venía en la anónima entrega.

Traje y zapatos negros, camisa blanca, con el dispositivo en un bolsillo, se colocó en el cinturón su inseparable revolver y agarró su imprescindible iPhone. Decidió que analizaría la información de la memoria portátil en un cibercafé, un lugar neutral – por si las moscas – se dijo. Su instinto le dictaba que era lo mejor y no sabría explicar por qué.

Apenas tardó diez minutos en llegar al ciber más cercano a su apartamento. Pidió un café doble y se sentó delante de uno de los jurásicos ordenadores.

No tardó ni un minuto en darse cuenta de la bomba de relojería que tenía delante. Paradoja, pero era realmente increíble. La información que la pantalla de aquel viejo PC le estaba mostrando no tenía desperdicio: cifras, nombres, pagos, ingresos en cuentas opacas, movimientos en paraísos fiscales, una agenda meticulosamente detallada de acciones, encargos, reuniones con sus correspondientes anotaciones sobre lo decidido en ellas… todo encaminado a un lucro descomunal y traspasando los límites que marcaba la ley en el más amplio sentido de la palabra.

Todo demostraba un comportamiento mafioso y delictivo por parte de V&B Enterprise. En el campo de la farmacología, manipulaban fórmulas medicinales, retenían lotes de vacunas a la espera de un brote que disparase la demanda, brote que ellos mismos provocaban.

En el terreno armamentístico, tenían la capacidad de influir en gobiernos para aumentar sus ventas, untando a políticos y altos cargos con suculentas comisiones. El conglomerado, según se deducía de los renglones que iba escrutando, era incluso capaz de originar conflictos bélicos en países casi desconocidos para el ciudadano de a pie. Países formados por multitud de grupos tribales a los que ellos mismos le suministraban las armas y la formación militar a través de empresas satélites, incrementando así unos beneficios que superaban fácilmente los ceros que Andy era capaz de imaginar.


Guerra africana


Después de más de una hora y un largo etcétera de ‘negocios’, que, supuestamente Lisa descubrió y por lo que habría sido asesinada, le dio un último sorbo a su ya frío café, se reclinó sobre el respaldo de la silla, respiró hondo, y con los ojos cerrados pensó…

– Y ahora, que coño hago. –


G. Sayah

‘La Arcadia del asesino 16.0’


IMG_E2334


Pasaban las horas y no conseguía aclarar sus ideas. El temor a que la policía encontrara un hilo del que tirar, gracias a lo que pudiera decir Erika lo estaba torturando. Eso, y la imperiosa necesidad de calmar su sed depredadora. Era ya demasiado tiempo el que había transcurrido desde la última vez… disfrutar del sufrimiento provocado sobre alguna joven y guapa chica, inocente, vulnerable, expuestas a sus macabros juegos.

Sentado en una céntrica cafetería, hacía como que leía el periódico mientras acechaba a una futurible víctima de su sociopatía. Entre sorbo y sorbo de un café bien cargado, un café que le mantuviera alerta, ojo avizor, se preguntaba si a la vez que planeaba acabar con aquella testigo protegido, podría divertirse un poco con alguna de las que, cual mariposas de flor en flor se posaban, entraban y salían del local, pasando por delante suya, en una especie de acto que él, por supuesto, consideraba una auténtica provocación.

Apuró la taza, se levantó con parsimonia, soltó el periódico con desdén encima de la mesa y se colocó sus New Wayfarer…

– Decidido, esta noche saldré de caza. –


G. Sayah

Tentacles 11.0


Serie 81.0


Gabinete de crisis


Un ‘gabinete de crisis’. Así se le podría denominar. Hamsen informaba a los pesos pesados de la compañía de la incómoda y molesta visita del detective Anderson el día anterior. Estos se mostraron inquietos y recelosos, ya que era algo que en principio no habían previsto. El poderoso conglomerado extendía su control sobre jueces, fiscales, policías… pero a nadie se le ocurrió que un insignificante investigador privado pudiera suponer un problema, sobre todo si cupiese la posibilidad de que fuera Lisa Kudrow la que hubiese recurrido a él.

En ese momento saltaron las alarmas, desconocían el cómo, el cuándo, y lo más importante, con qué.

Dispuestos a resolver el inesperado contratiempo, elaboraron una improvisada estrategia, que no por ello dejaría de ser eficaz. Decidieron, que después del infructuoso registro del despacho del Sr. Anderson comprobarían su apartamento, iniciando también una vigilancia más exhaustiva de sus movimientos, incluyendo el pinchazo de sus comunicaciones.


G. Sayah

‘La Arcadia del asesino 15.0’


Paul vigilando I


Después del trabajo y una vez localizó la casa de su última víctima, Paul pasaba varias horas vigilando los movimientos de esta y de los agentes que la custodiaban. Era el tercer día.

A qué hora hacían los cambios de turno, si repetían los mismos policías, cómo de alerta estaban a lo largo de sus respectivas guardias, qué flancos de la casa dejaban más vulnerables…

Con respecto a Erika, intentó cerciorarse si salía, y si lo hacía , cuantos agentes la acompañaban, aunque hasta el momento no lo había hecho, de ahí que su rutina se basaba en observarla a través de los ventanales, espiando sus movimientos con la ayuda inestimable del objetivo de su cámara.

Apostado a una distancia considerable que le ofrecía una garantía casi absoluta de no ser descubierto, Paul decidió que prorrogaría aquella vigilancia un par de días más, a la vez que tomaba notas de todo cuanto veía. Después elaboraría un plan…


G. Sayah

Tentacles 10.0


Serie 81.0


midtown manhattan from hamilton park, new york cityLo despertó el impertinente timbre de la puerta de su minúsculo apartamento, pero cuando llegó a ver quién era no encontró a nadie. Se ve que, o había tardado en levantarse y restregarse los ojos por el camino, o quien fuera que hubiese llamado tenía prisa. Estuvo seguro de lo segundo cuando se cercioró de que a sus pies había un pequeño paquete, anónimo, dejado con premura, compañero de lo sibilino… sin abrirlo, lo dejó sobre la mesa del salón y se adentró en lo que podría llamarse cocina, para hacerse un café bien cargado y fumarse un cigarrillo…


G. Sayah