Poeta en Nueva York 22.0


Relato 124.0


E1B5B694-DBB2-45C4-A0A2-C6C1EBD20D2B_1_201_a


A veces es inútil el esfuerzo. Por mucho que me empeñe no lo consigo, y lo peor de todo, creo que nunca lo conseguiré.

Esta sensación de asfixia está inevitablemente conectada con mi forma de ser. No puedo respirar este rancio y viciado aire, y el poco que consigo inspirar se me antoja insuficiente y a la vez dañino.

Ignoro a partir de que día decidí que no encajaba en este lugar, un lugar que se ha convertido en una especie de ente que poco a poco me oprime, invade mi alma de manera perniciosa, y desde lo más profundo, aflora desde mi interior un sentimiento de cansancio que progresa rápidamente de manera ominosa.

Abro los ojos pero no veo.

Acaricio tu cuerpo,

no lo siento.

¡Qué ocurre!

Asustado, 

miro a mi alrededor

pensando, pero no infiero.

El diablo es testigo de que lo intento…

Posiblemente, querer encontrar una Arcadia donde evolucionar, experimentar, descubrir, arriesgar… sea una utopía, pero prometo no rendirme.


G. Sayah


 

Poeta en Nueva York 21.0


Relato 123.0


fullsizeoutput_7f2


Ignacio, ahora Nacho, había cambiado, era otra persona, diferente, que supo hace tiempo tomar una decisión.

Asfixiado e incomprendido, estaba sumido en un estado de melancolía permanente. Su pueblo natal no supo aceptarlo en ningún momento tal como era, tal y como se merecía, ni más ni menos. Era diferente, no encajaba.

En Nueva York halló lo que buscaba. Libertad de movimiento, lejos de miradas inquisidoras, encontró aire, un aire que le permitía respirar para combatir aquella asfixia metafísica que provocan los lugares encapsulados en el tiempo, donde las modas y el progreso llegan con un retraso de medio siglo, la gente se entretiene con la vida de los demás y un pensamiento distinto altera la paz atávica y zafia de la comunidad.

También encontró el amor, un amor que en aquel pueblo era cuanto menos reprobable, rozando lo prohibitivo. Sus padres nunca lo entendieron, lo que no evitó que el hecho de que no le gustaran las chicas, no supusiera que la familia cayera en desgracia social. Una desgracia que bien podía habérsela apropiado él por completo, pero el ser humano es cruel, y se ensaña con cualquiera y por cualquier motivo, y esta vez le tocó a su gente, lo que agravó su malestar y tristeza.

Todo, precipitó su huída, suponiendo que de esa forma solucionaría algunos de aquellos problemas, y que la situación se relajaría notablemente, pero hasta ahora, la comunicación epistolar con sus ascendientes no era muy halagüeña. 

Pues sí, encontró el amor, y eso le hacía feliz. ¿No era eso lo que todo el mundo buscaba? ¿Felicidad? La balanza se decantaba, y la decisión en su día de abandonar su arcaica villa fue difícil pero acertada…

Otros derroteros.

Ciudad granítica y adusta, 

me viste llegar,

me ofreces soñar.

Sueños anhelados

en lugares imposibles…


G. Sayah


 

Poeta en Nueva York 20.0


Relato 122.0


fullsizeoutput_7ed


Ayer, sorprendentemente, vi la luz. Sumido en la más absoluta oscuridad durante largo tiempo, lo más parecido a lo interminable, por fin un halo de optimismo iluminó mi ser. 

Entre el caótico tráfico, en medio del bullicio callejero, bajo una nociva boina de polución que absorbe el aire para alimentarse, arañando poco después mis pulmones de manera gratuita, paseaba bajo estos, mis amados árboles de cemento y acero, cuando contemplé a un ángel. 

Su blanco rostro, 

bello, sugerente.

Ojos esmeralda

con mirada penetrante.

Mágico cabello

acariciado por el viento.

Montes exultantes 

sobre su pecho,

acompañan

curvas perfectas,

curvas eróticas

en su andar elegante…

Un día que no olvidaré. Quizás fuese el principio de un fin…


G. Sayah


 

Poeta en Nueva York 19.0


Relato 121.0


People walk along a pedestrian street in downtown Shanghai


Me queda un regusto amargo en la boca cuando miro a mi alrededor y veo este lugar, tan desigual, insolidario y bastante cruel. Un lugar repleto de infames puebluchos que te hipnotizan, haciéndote deambular sin conciencia, hacia no sabemos donde, de manera autómata, sumiéndonos en una rutina circular, viciosa. Una zafia sociedad envilecida por el egoísmo y un sálvese quien pueda, deposición de un país gobernado por villanos que, con los bolsillos repletos, proclaman hipócritamente que todo va bien. Como diría el poeta, ‘si fuese joven me iría a vivir a otro sitio.’


G. Sayah


 

Poeta en Nueva York 18.0


Relato 120.0


fullsizeoutput_7ec


Todavía hay esperanza. Una sociedad por recuperar, perdida en el egoísmo, sumergida en un lodo que está pudriendo un presente, hipotecando un futuro.

Prima la economía, el consumo, la opulencia, el tener más que el otro, y por supuesto, la moda de aparentar, porque lógicamente, no todo el mundo puede tener tanto, un concepto este, muy de aquí, ruedo ibérico de tambor y pandereta.

¡Al carajo lo espiritual!

A la mierda las emociones.

No importa hoy, 

menos importa mañana, 

solo importa lo material.

Costumbre muy ufana.

Corpóreo o abstracto, podrido o atildado, bello o innoble, real o ficticio, posible o utópico, blanco o negro, luces y sombras de un planeta al que llevamos hacia una inevitable autodestrucción. Cuestión de tiempo, un tiempo que inexorable, se agota con la compañía permanente de antítesis concatenadas…


G. Sayah


 

Poeta en Nueva York 17.0


Relato 119.0


fullsizeoutput_7e3


El país de las oportunidades, o al menos, eso dicen. Un lugar de trasiego, vorágine profesional, colmena social y refugio de la contaminación. Una ciudad infame pero inocua para algunos, con espacio en el que todo brilla, se muestra exultante, divina, presumida. Una tierra prometida, donde puede que esté ‘la mía’, mi oportunidad, porque…

Me canso.

Me canso de respirar este aire,

de pisar las mismas sucias calles

una y otra vez, 

un día tras otro.

Me canso de ver a la misma gente,

de mirar a los mismo rostros,

semblantes vulgares que juzgan.

Los espejos llorarían 

si pudieran ver sus almas.

Me canso de ser como soy,

de pensar lo que pienso,

de hacer lo que hago.

Amo este sitio

pero también lo odio.

Me canso de esto.

La oportunidad se busca, la oportunidad se encuentra, también se anhela. Puedo dejar atrás el lastre que me atenaza, rompiendo las gruesas cadenas que me oprimen y me retienen aquí, un mundo al que no pertenezco…


G. Sayah


 

Poeta en Nueva York 16.0


Relato 118.0


fullsizeoutput_7d7


Me ahogo,

quiero escapar.

Pesimista y melancólico, 

busco la necesidad…

‘La ciudad’ me ofrece la anonimia, fría pero amable para quienes como yo conciben la vida de una forma diferente. Lejos de lo mundano, reñido con los vulgares clichés establecidos, ajeno al ‘qué dirán’…

Mi condición sexual condiciona mis relaciones con lo demás, individuos todos, o casi todos, intolerantes. Creen estar en posesión de la verdad absoluta, una verdad que llega a ser un vulgar dogma, que propugna el ‘no respeto’, y muestra una falta de empatía hacia alguien como yo por el mero hecho de ser distinto, aunque no hace falta serlo, simplemente basta con ver las cosas de manera diferente, ya que por lo visto, lo diferente molesta.

Lo siento, aunque

no lo siento.

Soy así, lo siento,

mas que moleste,

lo seguiré siendo…

Atormentado por mi última relación infructuosa y fracasada, viajo hasta aquí para sumergirme en el anonimato, convertirme en un desconocido, lejos de miradas inquisidoras y comportamientos xenófobos. La sociedad todavía no está preparada…


G. Sayah


 

Poeta en Nueva York 14.0


Relato 116.0


fullsizeoutput_7cc


Clara y opaca, diabólica y benévola, indulgente y vengativa, tierna pero dura, es una concatenación infinita de rasgos personales que se atribuye a sí misma sin reparos, adoptando una profunda identidad capaz de marcarte a fuego, de manera bestial e inigualable.

Cautivo de la realidad que me circunda,

soltaré amarras,

para explorar dársenas lejanas

donde hallar ‘la felicidad…’

La mastodóntica ciudad sustentará con su frenética vida la mía propia, que tan melancólica y cansada está. Reforzará mi alma, protegerá mi espíritu, iluminará mi oscuro interior, que, cual Ave Fénix resurgirá de sus cenizas, para recomponer un presente que hasta ahora se muestra sombrío, carente, alineado, vacío…


G. Sayah


 

Poeta en Nueva York 15.0


Relato 117.0


fullsizeoutput_7cd


Temblamos de manera inevitable, aunque sin percibirlo, cuando nos vemos allí plantados, delante de semejante arquitectura mastodóntica de cemento y acero, con líneas interminables y afiladas, monumento infame al desarrollo económico de algunos elegidos. Estructuras del siglo XX que definen los rasgos de una urbe devoradora de seres humanos, que se traga sin masticar la conciencia de individuos débiles y autómatas, víctimas de una alienación voraz que nos engulle sin advertirlo, haciendo que la vida no deje  de ser más que una anónima anécdota…


G. Sayah


 

Poeta en Nueva York 13.0


Relato 115.0


fullsizeoutput_7d4


Pero la culpa no era suya. Ella, la gran urbe, te adopta, acogiéndote en sus brazos de acero y cemento, te amamanta sin cesar para que tus ritmos sensoriales no desaparezcan después de cualquier frustración. Para que tus humores fluyan con total normalidad. Te enseña a que puedas confiar en algo tangible y te muestra oportunidades reales, próximas, factibles…

De un profundo pozo,

oscuro y deshumanizado

conseguiré salir pronto,

buscando un destino

visible y claro…

Amanece. Dejaré de ser el sicario de la noche, la bala perdida, el alma descarriada que deambula. Huiré de la depravación en la que estoy inmerso, envilecido a causa de mis fracasos.

Encontraré el destello que me guíe hacia la salida, y aunque desorientado, abandonaré el inmundo cieno que me cubre y ahoga, para aferrarme a la vida con fuerza, fijándome a su parte más real y superando el hado al que estoy sometido…


G. Sayah