Reflexión 3.0

Aguantando la respiración, puños apretados con los brazos a lo largo del cuerpo, mirada furiosa a la vez que impotente, contemplaba a aquel ser inmundo y cruel, violador de menores, pederasta, enfermo mental sin solución, individuo no merecedor de vivir entre mortales, y premiado con una inútil reinserción social incompatible con cuantos le rodean, reinserción que la justicia proclama y ampara.

Creadores de leyes ineficaces para con los buenos, yo les daba el sufrimiento de una madre, de un padre, de una familia, de unos amigos, de “una víctima”, sufriente de un delito que no merece ningún perdón.

Todo, sentido en décimas de segundos, mientras ese monstruo tomaba café tranquila y plácidamente, apoyado en la barra de un bar en el que se refugiaba de todas las miradas furiosas e impotentes.

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Reflexión 2.0

           “Creo que hay tres modos de ver el mundo artística o estéticamente: de rodillas, posición más antigua en literatura, cuando se da a los personajes una condición superior a la condición humana. Segunda manera, en pie, mirando a los protagonistas novelescos como de nuestra propia naturaleza, el personaje sería un desdoblamiento de nuestro propio yo, con nuestras virtudes y nuestros mismos defectos, esto es Shakespeare, todo Shakespeare… Y hay una tercera manera, mirar el mundo desde un plano superior y considerar a los personajes de la trama como seres inferiores al autor, con un punto de ironía, los dioses se convierten en personajes de sainete. Quevedo tiene esa manera, Cervantes también… Esto es lo que me lleva a los esperpentos”.

            Ramón del Valle-Inclán elige esta última definiendo a sus personajes como enanos y patizambos que juegan una tragedia.


G. Sayah

Pensamiento

“¿No ves las cosas que pasan…? ¡Mejor llamarlas novelas…!”

Miguel Ángel Asturias

“Después de la guerra”

     “Contra el silencio y el bullicio invento la palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día. El hombre es palabra y la palabra es fundamento de todo lo creado”.

                                                                                                         Octavio Paz

“Lorca, su impronta”

Ciencia sin raíces: pérdida de valores de un sistema que ha puesto la ciencia no al servicio del bienestar y del progreso armonioso del ser humano, sino de un sistema que desconoce los principios éticos y pisotea su dignidad: le desnaturaliza y le esclaviza.

(Nueva York, 1929)