Reflexión 14.0


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Se va a estrellar y no será por su culpa. La culpa es de un sistema podrido, de enchufados y ladrones, de listillos y sinvergüenzas, que sin escrúpulos no dejan títere con cabeza. Están esquilmando el país, un país que socialmente estancado debería mirar hacia el norte geográfico del hemisferio, donde la realidad social y política es bien distinta. Haciendo un medio uso de la expresión teatral, – aquí roba hasta el apuntador – incluso los que tienen ‘sangre azul’. ¡Increíble!

Por más que la eche de menos y antes de que se estrelle, la animo a que abandone este barco que se hunde por momentos…


g-sayah


Reflexión 13.0


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Como si a mí me importara lo que los demás me tengan que decir. Lo siento por ser algo grosero, pero al igual que no me gusta que nadie se meta en mi vida, yo soy incapaz de vivir la de nadie. Este es un concepto que poca gente entiende. Creo que hay que compartir vivencias, enamorarse, estar con quien nos aprecia en momentos sombríos, sentarnos aunque sea a tomar  un café de vez en cuando con aquel amigo que hace meses que no vemos… pero siempre respetando los límites que cada individuo quiera marcarse. 

En honor a la verdad tengo que decir que hubo un tiempo que ‘el qué dirán’ me atormentaba, posiblemente porque ni yo mismo me aceptaba, pero ese tiempo ha pasado. Ha llegado el tiempo de quererme, de mirar por mí, ya que estoy convencido de que en mi felicidad estará las de los que me quieren, aunque cada vez me van quedando menos de estos.

Desde mi retiro en la gran ciudad, observo desde la distancia un pretérito que fue algo desolador para conmigo, un tiempo pasado en el que albergaba pocas esperanzas, pero afortunadamente el presente está siendo distinto y presiento que el destino me tiene deparado algo mejor.

Y volviendo a hacer referencia al respeto, me gustaría señalar que vivimos en una sociedad en la que por lo general éste brilla por su ausencia, pese a ser una espléndida virtud que deberíamos de tener grabada a fuego en el cerebro, y no precisamente en el desván, sino en la planta baja, donde la tengamos continuamente a la mano. Por cierto hablando de cerebro, no hago más que darle vueltas a lo mismo y me parece que la inmensa mayoría lo tenemos hecho de una mierda inservible, una mierda que ni para abonar la tierra…


g-sayah


Reflexión 4.0 – reload –


Copenhagen


‘Un lugar como otro cualquiera…’

Generalmente vivimos adaptándonos a un entorno: un trabajo, el barrio en el que residimos, la familia, grupos de amigos si eres afortunado, una rutina que nos hace compañía, y en la que más o menos nos encontramos cómodos. Entonces, de vez en cuando nos asalta una sensación de agobio, puede que aparezca ese mal que llamamos ‘estrés’, por lo que necesitamos un cambio, posiblemente unas vacaciones, una escapada de fin de semana, o por qué no, que nos toque la lotería…

Si ampliamos nuestra perspectiva y somos capaces de salir de ese círculo vicioso en el que el día a día nos tiene atrapado sin que nos demos cuenta, seguro que somos capaces de ver que nos pueden venir bien algunos cambios, incluso, podemos apreciar que en muchísimas ocasiones estamos viviendo una vida que no es la que un día soñamos con tener, como si dicha vida no fuera la nuestra.

Ante todo esto, podríamos plantearnos crear parte de ese todo que nos rodea, el mencionado entorno en el que nos movemos, que sea el espacio por el que transitamos el que se vea obligado a moldearse, obligado por nuestros movimientos, por nuestros gestos. 

Nadie dice que sea fácil, pero es un riesgo que si nos atrevemos a correr, puede reportarnos calidad, puede hacer que la realidad se distorsione en pos de una felicidad individual, que por ende, revertirá en todas aquellas personas que nos rodean, sucediendo inevitablemente lo mismo de manera recíproca.

Leer un libro, descubrir nuevas recetas, nutrirse de personas que apuesten por ‘vivir’, oír, recuperar olores que alguna vez nos cautivaron, amar, abrir los ojos ante un nuevo día…

Ampliar nuestra ‘zona de confort’, que sin darnos cuenta poco a poco se reduce, nos atenaza, se muestra pesada… Experimentar, arriesgar…


g-sayah


Reflexión 3.0


Aguantando la respiración, puños apretados con los brazos a lo largo del cuerpo, mirada furiosa a la vez que impotente, contemplaba a aquel ser inmundo y cruel, violador de menores,  enfermo mental sin solución, individuo no merecedor de vivir entre mortales, y premiado con una inútil reinserción social incompatible con cuantos le rodean, una reinserción que la justicia proclama y ampara.

Creadores de leyes ineficaces para con los buenos, yo les daba el sufrimiento de una madre, de un padre, de una familia, de unos amigos, de ‘una víctima’, sufriente de un delito pederasta que no merece ningún perdón.


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Todo, sentido en décimas de segundos, mientras ese monstruo tomaba café tranquila y plácidamente, apoyado en la barra de un bar en el que se refugiaba de todas las miradas furiosas e impotentes.


g-sayah


Reflexión 2.0


Eventos - 2003


‘Creo que hay tres modos de ver el mundo artística o estéticamente: de rodillas, posición más antigua en literatura, cuando se da a los personajes una condición superior a la condición humana. Segunda manera, en pie, mirando a los protagonistas novelescos como de nuestra propia naturaleza, el personaje sería un desdoblamiento de nuestro propio yo, con nuestras virtudes y nuestros mismos defectos, esto es Shakespeare, todo Shakespeare… Y hay una tercera manera, mirar el mundo desde un plano superior y considerar a los personajes de la trama como seres inferiores al autor, con un punto de ironía, los dioses se convierten en personajes de sainete. Quevedo tiene esa manera, Cervantes también… Esto es lo que me lleva a los esperpentos.’

Ramón del Valle-Inclán elige esta última definiendo a sus personajes como enanos y patizambos que juegan una tragedia. 


g-sayah


Reflexión 12.0


Definitivamente me habéis convencido, aunque hasta hace unos días todavía albergaba una mínima esperanza. Hoy, no me cabe la menor duda de que esta sociedad, en su conjunto y a nivel individual, mirando al ser humano como individuo, animal supuestamente racional que anda sobre sus dos ‘patas’ de atrás, necesita urgentemente un cañonazo de ayuda psicológica.

No somos conscientes del nivel al que hemos llegado, los límites que hemos traspasado, y es que es tan alto el grado de ‘yoísmo’ y ceguera que somos incapaces de darnos cuenta del daño que en muchas ocasiones provocamos a los que nos rodean, comportamiento que tarde o temprano revertirá sobre nosotros mismos.

Hablando de daño, esto nos lleva a lo que le estamos haciendo al planeta, nuestro hogar. Ni los animales a los que denominados irracionales, son capaces de ensuciar como lo hacemos nosotros. Como ejemplo podríamos referirnos a los gatos. A éstos les das un lugar donde descansar, comer, pernoctar en definitiva, y serían incapaces de cagarse en este citado lugar que frecuenta y que lógicamente lo quiere limpio. Pues bien, nosotros lo haríamos, de hecho lo hacemos, nos cagamos en nuestro hábitat, sin ningún tipo de escrúpulo. También lo hacemos constantemente con las relaciones personales, las cuales si se nos antoja, también nos empeñamos en joderlas, o sea, en cagarnos en ellas. 


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Necesitamos una gran oreja que escuche nuestras quejas y reproches, que asienta ante lo tengamos que decir sin pararnos a escuchar lo que los demás puedan necesitar de nosotros. Nos importa una mierda, y si noto que intentan decirme algo, subo el tono de voz para imponer lo mío que es más interesante, hago lo indecible por implantar mis tesis que seguro que son fundamentales e inapelables. Qué más da lo que siente la otra persona. Suena a puro egoísmo ¿verdad?.

Hemos entrado en un bucle del cual no sabemos salir, inconscientemente damos vueltas, entre otras cosas porque desconocemos que estamos inmersos en un círculo urobórico que hace un huevo de tiempo que nos engulló, y que nos está masticando el cerebro haciéndolo papilla.

Propongo que nos paremos por un momento a pensar, reflexionar hacia dónde vamos y qué somos y qué queremos hacer con nuestras vidas, echando la vista atrás de vez en cuando para no perder la memoria, porque creo que no tenemos ni puta idea de lo que estamos haciendo…


g-sayah


Reflexión 9.0


Hace tiempo publiqué unas palabras que Antonio Machado plasmó negro sobre blanco en el año 1913. Permitidme la licencia de recordarlas…


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Tengo un gran amor a España y una idea de España completamente negativa. Todo lo español me encanta y me indigna al mismo tiempo. Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía. 

Mi gran pasión son los viajes.

Creo que la mujer española alcanza una virtud insuperable y que la decadencia de España depende del predominio de la mujer y de su enorme superioridad sobre el varón.

Me repugna la política.

Detesto el clero mundano.

El problema nacional me parece irresoluble, pero creo que se debe luchar por el porvenir y crear una fe que no tenemos. Creo más útil la verdad que condena el presente, que la prudencia que salva lo actual a costa de lo venidero.

Estimo oportuno combatir a la iglesia católica y proclamar el derecho del pueblo a la conciencia.

No hay más obstáculos que la hipocresía y la timidez. No es cuestión de cultura, sino de conciencia. Se puede ser culto y respetar lo inmoral. La conciencia es anterior al alfabeto y al pan.


Antonio Machado

Autobiografía, 1913.


g-sayah


Reflexión 11.0 – Reload… –


Gran pérdida…


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La meritocracia y el clima mediterráneo son incompatibles por necesidad. Es el precio que pagamos por tener el mejor aceite de oliva del mundo, imagino. Que un bibliotecario experimentado llegara a dirigir la Biblioteca Nacional de España, aunque solo fuese durante catorce meses, ha sido un accidente no premeditado… más cuando hay un sinfín de amiguitos y parientes con que cubrir el puesto.


El laberinto de los espíritus

Carlos Ruiz Zafón


G. Sayah


 

Reflexión 4.0


Copenhagen


‘Un lugar como otro cualquiera…’

Generalmente vivimos adaptándonos a un entorno: un trabajo, el barrio en el que residimos, la familia, grupos de amigos si eres afortunado, una rutina que nos hace compañía, y en la que más o menos nos encontramos cómodo.

Entonces, de vez en cuando nos asalta una sensación de agobio, puede que aparezca ese mal que llamamos ‘estrés’, por lo que necesitamos un cambio, posiblemente unas vacaciones, una escapada de fin de semana, o por qué no, que nos toque la lotería…

Si ampliamos nuestra perspectiva y somos capaces de salir de ese círculo vicioso en el que el día a día nos tiene atrapado sin que nos demos cuenta, seguro que somos capaces de ver que nos pueden venir bien algunos cambios, incluso, podemos apreciar que en muchísimas ocasiones estamos viviendo una vida que no es la que un día soñamos con tener, como si dicha vida no fuera la nuestra.

Ante todo esto, podríamos plantearnos crear parte de ese todo que nos rodea, el mencionado entorno en el que nos movemos, que sea el espacio por el que transitamos el que se vea obligado a moldearse, obligado por nuestros movimientos, por nuestros gestos.

Nadie dice que sea fácil, pero es un riesgo que si nos atrevemos a correr, puede reportarnos calidad, puede hacer que la realidad se distorsione en pos de una felicidad individual, que por ende, revertirá en todas aquellas personas que nos rodean, sucediendo inevitablemente lo mismo de manera recíproca.

Leer un libro, descubrir nuevas recetas, nutrirse de personas que apuesten por ‘vivir’, oír, recuperar olores que alguna vez nos cautivaron, amar, abrir los ojos ante un nuevo día…

Ampliar nuestra ‘zona de confort’, que sin darnos cuenta poco a poco se reduce, nos atenaza, se muestra inalterable… Experimentar, arriesgar…


G. Sayah

Reflexión 10.0


‘Un muro’


La familia es lo primero, frase recurrente en películas de mafiosos. Qué gracia, incluso a veces, te emocionas al oírla. Pues a mí, casi que no. Difícilmente estaría de acuerdo con aquella afirmación, es más, me toca lo huevos, y no es que no tenga de eso, familia, la tengo, pero como si no la tuviera, aunque en mi descarga, tengo que decir que no he sido yo el que ha elegido llegar a tal situación, en absoluto. Dios, si existe, es testigo de que durante toda mi vida no he cejado en el empeño de transmitir mi amor y mi cariño a todos lo que me rodean, pero creo que me he rendido.


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Los que de verdad me querían, madre y padre, no están, y los que están, intuyo que me quieren muy poco…


G. Sayah


 

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