Reflexión 12.0


Definitivamente me habéis convencido, aunque hasta hace unos días todavía albergaba una mínima esperanza. Hoy, no me cabe la menor duda de que esta sociedad, en su conjunto y a nivel individual, mirando al ser humano como individuo, animal supuestamente racional que anda sobre sus dos ‘patas’ de atrás, necesita urgentemente un cañonazo de ayuda psicológica.

No somos conscientes del nivel al que hemos llegado, los límites que hemos traspasado, y es que es tan alto el grado de ‘yoísmo’ y ceguera que somos incapaces de darnos cuenta del daño que en muchas ocasiones provocamos a los que nos rodean, comportamiento que tarde o temprano revertirá sobre nosotros mismos.

Hablando de daño, esto nos lleva a lo que le estamos haciendo al planeta, nuestro hogar. Ni los animales a los que denominados irracionales, son capaces de ensuciar como lo hacemos nosotros. Como ejemplo podríamos referirnos a los gatos. A éstos les das un lugar donde descansar, comer, pernoctar en definitiva, y serían incapaces de cagarse en este citado lugar que frecuenta y que lógicamente lo quiere limpio. Pues bien, nosotros lo haríamos, de hecho lo hacemos, nos cagamos en nuestro hábitat, sin ningún tipo de escrúpulo. También lo hacemos constantemente con las relaciones personales, las cuales si se nos antoja, también nos empeñamos en joderlas, o sea, en cagarnos en ellas. 


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Necesitamos una gran oreja que escuche nuestras quejas y reproches, que asienta ante lo tengamos que decir sin pararnos a escuchar lo que los demás puedan necesitar de nosotros. Nos importa una mierda, y si noto que intentan decirme algo, subo el tono de voz para imponer lo mío que es más interesante, hago lo indecible por implantar mis tesis que seguro que son fundamentales e inapelables. Qué más da lo que siente la otra persona. Suena a puro egoísmo ¿verdad?.

Hemos entrado en un bucle del cual no sabemos salir, inconscientemente damos vueltas, entre otras cosas porque desconocemos que estamos inmersos en un círculo urobórico que hace un huevo de tiempo que nos engulló, y que nos está masticando el cerebro haciéndolo papilla.

Propongo que nos paremos por un momento a pensar, reflexionar hacia dónde vamos y qué somos y qué queremos hacer con nuestras vidas, echando la vista atrás de vez en cuando para no perder la memoria, porque creo que no tenemos ni puta idea de lo que estamos haciendo…


g-sayah


Reflexión 9.0


Hace tiempo publiqué unas palabras que Antonio Machado plasmó negro sobre blanco en el año 1913. Permitidme la licencia de recordarlas…


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Tengo un gran amor a España y una idea de España completamente negativa. Todo lo español me encanta y me indigna al mismo tiempo. Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía. 

Mi gran pasión son los viajes.

Creo que la mujer española alcanza una virtud insuperable y que la decadencia de España depende del predominio de la mujer y de su enorme superioridad sobre el varón.

Me repugna la política.

Detesto el clero mundano.

El problema nacional me parece irresoluble, pero creo que se debe luchar por el porvenir y crear una fe que no tenemos. Creo más útil la verdad que condena el presente, que la prudencia que salva lo actual a costa de lo venidero.

Estimo oportuno combatir a la iglesia católica y proclamar el derecho del pueblo a la conciencia.

No hay más obstáculos que la hipocresía y la timidez. No es cuestión de cultura, sino de conciencia. Se puede ser culto y respetar lo inmoral. La conciencia es anterior al alfabeto y al pan.


Antonio Machado

Autobiografía, 1913.


g-sayah


Reflexión 11.0 – Reload… –


Gran pérdida…


carlosruizzafon


La meritocracia y el clima mediterráneo son incompatibles por necesidad. Es el precio que pagamos por tener el mejor aceite de oliva del mundo, imagino. Que un bibliotecario experimentado llegara a dirigir la Biblioteca Nacional de España, aunque solo fuese durante catorce meses, ha sido un accidente no premeditado… más cuando hay un sinfín de amiguitos y parientes con que cubrir el puesto.


El laberinto de los espíritus

Carlos Ruiz Zafón


G. Sayah


 

Reflexión 4.0


Copenhagen


‘Un lugar como otro cualquiera…’

Generalmente vivimos adaptándonos a un entorno: un trabajo, el barrio en el que residimos, la familia, grupos de amigos si eres afortunado, una rutina que nos hace compañía, y en la que más o menos nos encontramos cómodo.

Entonces, de vez en cuando nos asalta una sensación de agobio, puede que aparezca ese mal que llamamos ‘estrés’, por lo que necesitamos un cambio, posiblemente unas vacaciones, una escapada de fin de semana, o por qué no, que nos toque la lotería…

Si ampliamos nuestra perspectiva y somos capaces de salir de ese círculo vicioso en el que el día a día nos tiene atrapado sin que nos demos cuenta, seguro que somos capaces de ver que nos pueden venir bien algunos cambios, incluso, podemos apreciar que en muchísimas ocasiones estamos viviendo una vida que no es la que un día soñamos con tener, como si dicha vida no fuera la nuestra.

Ante todo esto, podríamos plantearnos crear parte de ese todo que nos rodea, el mencionado entorno en el que nos movemos, que sea el espacio por el que transitamos el que se vea obligado a moldearse, obligado por nuestros movimientos, por nuestros gestos.

Nadie dice que sea fácil, pero es un riesgo que si nos atrevemos a correr, puede reportarnos calidad, puede hacer que la realidad se distorsione en pos de una felicidad individual, que por ende, revertirá en todas aquellas personas que nos rodean, sucediendo inevitablemente lo mismo de manera recíproca.

Leer un libro, descubrir nuevas recetas, nutrirse de personas que apuesten por ‘vivir’, oír, recuperar olores que alguna vez nos cautivaron, amar, abrir los ojos ante un nuevo día…

Ampliar nuestra ‘zona de confort’, que sin darnos cuenta poco a poco se reduce, nos atenaza, se muestra inalterable… Experimentar, arriesgar…


G. Sayah

Reflexión 10.0


‘Un muro’


La familia es lo primero, frase recurrente en películas de mafiosos. Qué gracia, incluso a veces, te emocionas al oírla. Pues a mí, casi que no. Difícilmente estaría de acuerdo con aquella afirmación, es más, me toca lo huevos, y no es que no tenga de eso, familia, la tengo, pero como si no la tuviera, aunque en mi descarga, tengo que decir que no he sido yo el que ha elegido llegar a tal situación, en absoluto. Dios, si existe, es testigo de que durante toda mi vida no he cejado en el empeño de transmitir mi amor y mi cariño a todos lo que me rodean, pero creo que me he rendido.


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Los que de verdad me querían, madre y padre, no están, y los que están, intuyo que me quieren muy poco…


G. Sayah


 

Reflexión 1.0


El pasado no está, el futuro no existe, el presente es efímero. La vida es efímera, si, por mucho que nos empeñemos en planificar el momento que viene. Cierto es que no podemos evitarlo, y al hacerlo nos sentimos más seguro de nosotros mismos.

Vigilar el tiempo, calcular el espacio, controlar con quién compartimos dicho tiempo y dicho espacio, dirigir nuestros pasos hacia un destino que pensamos vivir lo mejor posible, con ilusión y sin problemas, si pudiera ser.


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Si es verdad que reconforta y motiva, pero cierto es también que nuestro “sino” está escrito, nos aferramos a un pensamiento, a un halo de esperanza, a una fe religiosa…

El mencionado “sino” marca la meta insondable de lo que hay más allá de la vida, es decir después de la muerte.

¿Alternativa? Vivir el presente, el ahora, el minuto que se cumple con el paso de los segundos, el tiempo que podemos tocar, respirar, ver, saborear, oler… en definitiva, disfrutar de todo cuanto nos rodea.

¿Cómo? Saliendo siempre a explorar fuera de la “zona de confort”. Es allí donde encontraremos lo nuevo, el conocimiento de lo no rutinario, lo desconocido, esa “fe”, que hará del tiempo transcurrido, es decir, del pasado que se fue, un recuerdo grato, inmaterial, y muestra de enormes sensaciones, que seguro proyectará una sonrisa tonta y feliz en nuestro rostro.

¿Con quién? Preferiblemente con alguien que te quiera, alguien con quien compartir el espacio, el tiempo, ese recuerdo que se escapa del pasado para formar parte del presente.


G. Sayah


 

Reflexión 11.0


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La meritocracia y el clima mediterráneo son incompatibles por necesidad. Es el precio que pagamos por tener el mejor aceite de oliva del mundo, imagino. Que un bibliotecario experimentado llegara a dirigir la Biblioteca Nacional de España, aunque solo fuese durante catorce meses, ha sido un accidente no premeditado… más cuando hay un sinfín de amiguitos y parientes con que cubrir el puesto.


El laberinto de los espíritus.

Carlos Ruiz Zafón.


G. Sayah


 

Reflexión 10.0


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Leer nos enriquece la vida. Con el libro volamos a otras épocas y otros paisajes; aprendemos el mundo, vivimos la pasión o la melancolía. La palabra fomenta nuestra imaginación: leyendo inventamos lo que no vemos, nos hacemos creadores.

Ahora nos gritan que vale más la imagen y con la televisión, la primera escuela, se inculcan a los niños, antes que hablen, los dos desafueros del sistema: la violencia y el consumo. Con esas cadenas el poder político y el económico nos educan para ciudadanos pasivos, sin imaginación porque siempre es peligrosa para los poderes establecidos. Y ante esas imágenes carecemos de voz: no tenemos medios para televisar contrariamente mensajes de tolerancia y de sensatez. 

Hace cinco siglo la imprenta nos libró de la ignorancia llevando a todos el saber y las ideas. El alfabeto fomentó el pensamiento libre y la imaginación: por eso ahora nos quieren analfabetos. Frente a las imágenes impuestas necesitamos más que nunca el ejercicio de la palabra, siempre a nuestro alcance. El libro, que enseña y conmueve, es además ahora el mensajero de nuestra voz y la defensa para pensar con libertad.


José Luis Sampedro

El valor de la palabra


G. Sayah


 

Reflexión 5.0


Almudena Grandes


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     Autora de innumerables novelas contemporáneas, cree que la literatura debe transmitir unos valores éticos que ayuden a esta generación a recuperar la identidad perdida, y esto se consigue recuperando la memoria histórica, que es el mecanismo para afianzar la autoestima y crear una base firme, ética y estable desde la que llegar a un futuro mejor.


G. Sayah


Reflexión 7.0


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Como dice Jesse Stone, ‘un padre es importante’. Yo no digo que sea fundamental, pero si es importante. Te enseña el camino que has de recorrer, después te guía por él, te inculca unos valores que aprecias con el paso del tiempo y sobre los que te apoyas sin darte cuenta. 

Te enseña, si te enseña, aunque cuando somos jóvenes no lo queramos reconocer. Sabe más que tú, y no es que sea más inteligente o haya estudiado más, que también es posible, es que ya vivía cuando ni siquiera éramos un proyecto de persona. ¡No habíamos nacido aún!.


Versión 3


Vas creciendo y piensas que tiene lógica, me duplica o triplica en edad, por lo que la vida a él le ha mostrado un sinfín de malas y buenas experiencias, y con sus mejores intenciones, las de una de las personas que no dejarán de quererte hasta que no abandonen este mundo, luchará por derramar sobre ti su yo más valioso, humilde, sincero y cariñoso, y por supuesto, de manera desinteresada, sin pedir nunca nada a cambio…


G. Sayah