Relato 66.0

Tuvo la certeza de que lo estaban siguiendo. La noche anterior, durante el cóctel al que asistió en uno de los salones del hotel en el que pernoctaba, le pareció ver ese mismo rostro merodeando a su alrededor mientras él conversaba con los diferentes escritores y conferenciantes que se habían dado cita ese fin de semana con motivo de la presentación de su última novela.

Sombrero oscuro, gabardina con las solapas alzadas y cigarrillo en mano, aquel individuo parecía sacado de una novela negra, y con ese aspecto, precisamente no pasaba inadvertido.

Intentó darle esquinazo un par de veces sin conseguirlo, hasta que para su sorpresa, al doblar la esquina de la 31th con la séptima se topó con él de frente.

– Quién es usted y por qué me está siguiendo. –

– Mi nombre es Blaine, Philip Blaine, soy detective privado y vengo a transmitirle un importante mensaje de mi cliente…-

Anuncios

Spin-off 17.0 Capítulo 19

En medio de la vorágine del caso Security World, así es como lo había bautizado la prensa, David y Mark se tomaron un día libre para embalar y transportar las pocas pertenencias de este al apartamento del forense.

Ante el deseo de Mark, David accedió de manera recíproca. Le entusiasmaba la idea de compartir un espacio con aquél, un refugio secreto donde resguardarse de un trabajo duro y absorbente, y de una metrópolis caótica y estresante.

David le confesó, en el momento en el que Mark le expuso la idea, que se moría de ganas por vivir con él, pero que su inseguridad sentimental le dictaba que debía dejar pasar algo de tiempo, y que por ese motivo no lo había hablado antes. Cierto era que a la luz de los acontecimientos había decidido sin dudar un instante no dejar pasar la oportunidad y, – ¡qué coño! Sólo se vive una vez. –

Eligieron el apartamento de David, ya que era algo más amplio que el de Mark, estaba mejor situado, y para colmo, el alquiler suponía menos desembolso.

En el alféizar de la ventana, uno frente al otro, disfrutaron de un café después de haber colocado y ordenado unas cuantas cosas, en silencio, pensando en el futuro, con miradas cómplices que reflejaban un presente si no feliz, si bastante placentero y tierno en lo que al amor se refería, puesto que ambos estaban seguros de compartir sentimientos, y que cada minuto que pasaba, dichos sentimientos se multiplicaban exponencialmente.

– David he de decirte que contigo me encuentro muy a gusto, deseo estar contigo a todas horas, me asusta, pero a la vez estoy experimentando sensaciones que hasta el momento nunca las había tenido con nadie. –

David asintió con una sonrisa a la vez que se llevaba la taza a los labios, y no precisamente para tomar del brebaje aromático de su interior, más bien para ocultar parte de su rostro ruborizado.

– Por cierto, me encanta tu apartamento. –

– Querrás decir, nuestro apartamento. – Replicó David de manera instantánea. – Y espero que sea por muchísimo tiempo. –

Allí sentados, el tiempo se detuvo, en silencio, enfrentadas las miradas por las que el atardecer pasó desapercibido, un ocaso, testigo del momento, que dio paso a una noche especial, romántica, mágica, sensual y sexual, primera de muchas en la que sus protagonistas apostaban fuerte para convertir aquella relación en algo sólido y duradero.

Microrrelatoser 20.0

La ciudad del amor no existe. El amor estará allá donde nosotros estemos, empezando por querernos a nosotros mismos. Esta acción aparentemente egoísta hace que no nos infravaloremos y sepamos aceptarnos como somos realmente, nos permitirá sentirnos mejor, y por ende, este halo positivo se transmitirá a los que nos rodean, provocando una “cadena de felicidad”, y aunque esta nunca será plena, si será amplia y reconfortante.

Julio divagaba con un anillo entre los dedos. Lo acariciaba pensando en que si ella le diría que si. Él deseaba emprender el viaje, un viaje a la ciudad del amor.

G. Sayah

Spin-off 17.0 Capítulo 18

– Jones, bajo al sótano un momento, a ver si el forense tiene algo nuevo para nosotros. –

– Está bien, pero no tardes. Después de haber estado toda la noche trabajando, necesito un súper café y un macro desayuno, imagino que igual que tú. Así que dejaré que me invites mientras me cuentas que te dice David. – Contestó esta guiñándole un ojo.

– Eso está hecho. Tardo un minuto. – Contestó Mark.

Antes de darse la vuelta, notó que la mirada de su compañera tenía implícita algo de complicidad. – Esta compañera mía se huele algo, ¡Hay que joderse! –

Y no es que le preocupase demasiado que sus preferencias sexuales y sus relaciones salieran a la luz en el ámbito laboral, simplemente es que no le apetecía en ese momento, además no podía evitar el ser bastante reservado y muy celoso para con su intimidad.

Cuando entró en la morgue, encontró al forense en plena actividad. Los tres cadáveres correspondientes a los tres últimos homicidios que se estaban investigando estaban dispuestos en orden cronológico, un orden temporal macabro y no aleatorio, impuesto por el hasta el momento desconocido asesino.

Al igual que Mark y Jones, el forense intentaba obtener información para poder vincular los crímenes entre sí: rastros de piel bajo las uñas, algún cabello perdido y adherido, restos de pólvora, posibles lesiones óseas, huellas…

– Hola David, ¿cómo va eso? –

– Podría ir peor, pero no me quejo. Últimamente se me está acumulando el trabajo, y eso en mi caso no es bueno para los vivos. Imagino que vosotros estaréis igual de ocupados. Además, seguro que esperáis con impaciencia que os pase más información sobre las víctimas. –

– Si, bueno, ya, aunque no venía a eso exactamente.–

– ¿Entonces? –

– Entiendo que no es el momento ni el lugar, pero me gustaría proponerte algo. Tú te lo piensas y te tomas el tiempo que necesites para darme una respuesta, ya que no quiero que te sientas presionado en modo alguno. –

– ¡Joder Mark! ¿De qué se trata? Me tienes desconcertado. –

– Insisto en lo del momento y el lugar, pero es que entre una cosa y otra no he podido comentártelo. –

– Anda, dispara. Soy todo oídos. –

 

Spin-off 17.0 Capítulo 17

El rostro de Jones reflejaba escepticismo a la vez que desolación, y es que a cada paso que daban se encontraban con un cadáver.

– Se podría decir que estamos ante un asesino en serie, ¡joder! ¡O qué coño está pasando! – Farfulló en alto para que su compañero respondiera cualquier cosa a la vez que se desahogaba.

– No lo creo, – le dijo Mark para su estupor – más bien, como diría aquel, todo está conectado, o al menos eso me dice mi instinto. Claro está evidentemente que tendremos que hilar fino y encontrar pruebas sólidas, porque con presentimientos y conjeturas no podemos presentarnos delante del Capitán, ya sabes como se las gasta. –

El cuerpo de W. García yacía sin vida en el salón, a los pies de un sillón sobre el que presumiblemente estaba sentado viendo la televisión, de ahí los destellos que vieron los inspectores al llegar. Destellos que iluminaban aquel denso hedor originado por la incipiente descomposición del cadáver, y que confirmaba el mal augurio que interiorizaron en un principio.

Presentaba un certero tiro entre las cejas y no había signos de lucha, no parecía un robo, al igual que los dos homicidios anteriores, lo que constataba la idea de Mark. Las posibles entradas, ventanas y puerta, no habían sido forzadas y seguro que tampoco encontrarían ningún rastro del asesino, pensó.

Una vez precintado el lugar y con la científica trabajando sobre el terreno, Jones y Mark encaminaron sus pasos a comisaría dispuestos a devanarse los sesos para intentar encontrar algo que entre relacionase el triple homicidio. Mark apostaba porque así fuera.

Estaba convencido de que alguien se estaba vengando por algo, no sabría decir el qué. Nada mostraba que fueran crímenes pasionales, por lo que también estaba seguro de que se trataría de algo personalísimo, y el sello era muy profesional.

Con ese convencimiento, la pareja de inspectores empezaron a cruzar los datos que hasta ese momento tenían. El informe de balística confirmaba que el arma utilizada con Forrester y Jacobs era la misma, la cual no había aparecido, por lo que supusieron que el asesino la usó también con García, a falta de comprobarlo en el laboratorio.

Indagando en la agenda de este, extraída de su iPhone y volcada en su PC, Mark se fijó en una cita que le parecía haber visto en algún sitio. Sin cerrar la aplicación, extrajo de su cajón la agenda de la Sra. Jacobs y empezó a pasar páginas, lo que despertó la curiosidad de Jones que observó como a su compañero se le ponían los ojos como platos.

Microrrelatoser 16.0

La novela se le escurrió de entre las manos y sin darse cuenta cayó en los brazos de Morfeo.

Llegó a casa después de una duro día de trabajo. Cansado y hambriento, su olfato se excitó con los aromas provenientes de la cocina. Su madre se afanaba en preparar “el guiso”, con cariño, rodeada de pucheros y especias.

– Hola mamá, qué tal el día. –

– Muy bien hijo, ¿y el tuyo? –

– Soporífero, ¿comemos? –

– Enseguida. –

Un extraño ruido lo despertó mientras los olores aún permanecían en su mente…

G. Sayah

Reflexión 3.0

Aguantando la respiración, puños apretados con los brazos a lo largo del cuerpo, mirada furiosa a la vez que impotente, contemplaba a aquel ser inmundo y cruel, violador de menores, pederasta, enfermo mental sin solución, individuo no merecedor de vivir entre mortales, y premiado con una inútil reinserción social incompatible con cuantos le rodean, reinserción que la justicia proclama y ampara.

Creadores de leyes ineficaces para con los buenos, yo les daba el sufrimiento de una madre, de un padre, de una familia, de unos amigos, de “una víctima”, sufriente de un delito que no merece ningún perdón.

Todo, sentido en décimas de segundos, mientras ese monstruo tomaba café tranquila y plácidamente, apoyado en la barra de un bar en el que se refugiaba de todas las miradas furiosas e impotentes.

Spin-off 17.0 Capítulo 16

Al llegar al apartamento de W. García, uno de los nombres que conformaban la lista de posibles sospechosos, encontraron que la puerta no estaba cerrada completamente, permitiendo observar destellos de luz al fondo de la estancia y dejando escapar un desagradable olor que no auguraba nada bueno.

Intentaron llamar la atención del morador dando unos pequeños golpes en la entrada, pero viendo que no obtenían respuesta, desenfundaron sus armas reglamentarias y accedieron con la mayor precaución posible.

– ¡Sr. García! ¡Somos la policía! – Dijo Mark.

Al no obtener respuesta, probó elevando un poco más el todo de su voz, mientras iban avanzando por el pasillo del apartamento.

– Debimos haber cogido los chalecos – Le comentó Jones a su compañero.