‘No uno cualquiera 3.0’

Negra y criminal III

…Tendrían de un hilo del que tirar para con su enésimo caso de homicidio, o al menos eso creía Mike.

J.M., su compañera de fatigas, se estrujaba el cerebro pensando en cómo narices había acabado aquel pobre desgraciado entre los cubos de basura con un disparo ejecutor.

Era evidente por la escasa sangre presente en el escenario, que el asesinato fue cometido en otro lugar, a lo que había que añadir lo indiscreto e inseguro que era este para el sicario, por el trasiego de gente que pasaría por allí a la hora de la muerte, que el forense estimaba sobre las seis de la tarde.

La pareja de detectives decidió volver a la calle 41, para repasar in situ los pocos datos de que disponían y por si habían pasado algo por alto.

Los técnicos estaban recogiendo las últimas muestras y disparaban las últimas fotografías antes de desprecintar el lugar. – Jeanne Marie, ¿qué te parece que puede ser esto? – preguntó Mike.

J.M. se acercó a su compañero con curiosidad, ya que cuando éste se dirigía a ella por su nombre completo, vocalizándolo con un ligero acento francés, el tono albergaba cierto grado de seriedad y preocupación.

G. Sayah

‘No uno cualquiera 2.0’

Gothan

…no está el panorama como para perder el tiempo, y al forense se le acumulaban los cadáveres de manera inusual.

La noche en la metrópolis se había convertido en refugio de criminales y víctimas al mismo tiempo. Metrópolis testigo de una lucha mortal por el control de sus calles. Drogas, prostitución, apuestas ilegales, extorsión, tráfico de armas… cualquier argumento lejos de ser ficción, relacionado con la delincuencia más extrema, era válido para aquellos hampones que incluso llegaban a manipular y dominar parte del sistema que en teoría debía vigilar que se cumpliera la ley. Jueces, fiscales, policías, políticos, una largo etcétera que engrosaba la nómina de grupos organizados y mafiosos.

El detective Mike y su compañera bajaron al sótano de la comisaría 23, donde aquel forense se afanaba en su trabajo, a ver si con su informe preliminar tendrían de un hilo del que tirar para con su enésimo caso de asesinato…

G. Sayah

‘No uno cualquiera 1.0’


Busy road intersection in Manhattan, New York, at sunset


Con los ojos abiertos pero sin vida, su rostro aún reflejaba la sorpresa fatídica de aquel disparo a bocajarro. Entre los cubos de basura de la calle 41 yacía el cuerpo del asesinado “X”, uno más. El índice de criminalidad subía como la espuma, día tras día, noche tras noche, la ciudad se había convertido en una lucha violenta y cruel en pos de un control por los diferentes distritos.

El detective Mike tomaba notas en su diminuta Moleskine mientras esperaba a la científica.

Traje oscuro de Armani, zapatos limpios y caros, Rólex… impecable corte de pelo, manos bien cuidadas, y por cierto, billetero repleto. No parecía un robo, evidente, y algo le decía que este no era un homicidio en la línea de los acontecidos hasta ahora.

– Mike, qué crees que ha pasado aquí, – le pregunto su compañera a la vez que descubría un casquillo de pequeño calibre no muy lejos del cadáver.

– Estoy un poco desconcertado aún, esperaremos a que el forense pueda contarnos algo antes de precipitarnos con hipótesis inútiles que nos lleven a ningún sitio, no está el panorama como para perder el tiempo… –

G. Sayah

Tentacles 2.0


Serie 81.0


Fotografía 81.1


…Se encontró la puerta del apartamento entreabierta y su mal presentimiento se plasmó en realidad. Inmóvil, en decúbito supino, el cuerpo de Lisa yacía en el suelo junto a un gran charco de sangre. Los ojos abiertos de par en par buscaban en el techo el desenlace sorprendente de lo que sin duda no se esperaba: su final.

A la vez que marcaba el 911, el detective Anderson se inclinó para observar más de cerca el estado de la mujer que días antes lo contratara para averiguar quién estaba detrás del acoso que creía estar sufriendo.

Presentaba un único golpe en la cabeza, pero lo bastante certero para provocar su muerte casi de manera instantánea…


G. Sayah

Tentacles 1.0


Serie 81.0


Novela negra


– Y eso es todo doctor. Este es el resumen de lo que me ha pasado desde la última vez que nos vimos. – Le dijo a su psicólogo.

– No es poco Sr. Anderson. Tan sólo con lo del día de ayer tendría usted suficiente para escribir un buen relato. –

– Me temo que ese es mi día a día. –

Anderson era detective privado, y hace dos días recibió una llamada de su actual cliente a la que notó un tanto preocupada, por lo que decidió ir a verla. Quedó en su apartamento para el día siguiente sobre las cinco de la tarde, llevaría unos cafés y de paso la pondría al tanto sobre las últimas pesquisas que sobre el trabajo que le encargó había reunido.

Obligado a subir las escaleras del céntrico edificio donde residía su pagadora, una vigésimo primera planta, debido a una claustrofobia diagnosticada que le impedía coger el ascensor, empezó a notar una extraña sensación. Un mal presentimiento, no sabía por qué, pero sus años de experiencia le habían hecho desarrollar ese sexto sentido…


G. Sayah