Spin-off 17.0 Capítulo 24

Little Italy

-Tu relación con el forense va más allá de lo profesional, ¿verdad? – Le preguntó Jones a su compañero de manera timorata.

A Mark no le sorprendió la pregunta. Tarde o temprano saldría a la luz, se conocían muy bien desde hacía varios años y este trabajo los obligaba a pasar bastante tiempo juntos, por lo que tapar una relación personal era complicado, y además aquel no tenía intención de esconderse de su inseparable compañera y tenía pensado contarle la historia cuando encontrase el momento oportuno.

– Llevamos saliendo varias semanas, y desde hace un par de días vivimos juntos. –

– ¡Joder! Pues si que te ha pegado fuerte inspector. No habéis perdido el tiempo. –

– La verdad es que si. Desde que lo trasladaron a nuestra comisaría y empecé a tratarlo, le puse los puntos y poco a poco me fui enamorando de él, hasta que tuvimos un par de citas y nos dimos cuenta que el sentimiento era mutuo.

– Me alegra mucho que sea así. –

A pesar de que las normas del departamento no eran explícitas en cuanto a las relaciones sentimentales entre agentes, creían y estaban convencidos que lo mejor sería que no se supiera y llevar la suya discretamente, le explicó Mark a su compañera, máxime tratándose de una relación homosexual, pues era un hecho que aisladamente tampoco habían aireado en el entorno profesional. Ambos preferían que de momento fuera así, en esto coincidían, aunque no descartaban la idea de anunciarlo en un futuro no muy lejano, rompiendo de paso algunos tabúes.

– Por mi parte puedes estar tranquilo, seré discreta. –

Te lo agradeceríamos enormemente. Espero compensarte más adelante pudiéndote invitar a la boda.- Soltó Mark con una sonrisa tonta que abarcaba todo su rostro.

Brindaron por la relación mientras esperaban a que Anthony les sirviera el postre, un tiramisú para compartir, que les endulzara el paladar, antes de darle a los padres de William García la mala noticia.

G. Sayah

Spin-off 17.0 Capítulo 23

Queensboro

Localizaron a los padres de W. García, no estaba casado ni tenía hijos, por lo que esa tarde completarían la jornada comunicándole a sus familiares la mala noticia, y de paso, con mucho tacto, hurgar un poco en la vida de aquel, la tercera víctima hasta ahora.

Comentaba entre lágrimas la madre que García trabajaba en un Wallgreens situado en Queens, que era buena persona y que todo el mundo en el trabajo lo tenía en buena estima.

Resultaba extraño a bote pronto, que lo que conectaba profesionalmente a las dos primeras víctimas, la seguridad privada, no lo hiciera con esta. García presentaba un perfil económico y profesional más modesto, con una vida social de andar por casa y costumbres muy corrientes.

La visita a sus padres no aportó mucho más. Estos vivían humildemente con la pensión del marido del matrimonio octogenario. Mantenían, hasta ese momento, una relación con su único hijo bastante unida, al que veían casi a diario y del que se enorgullecían por su siempre actitud bondadosa. La noticia de su muerte, como no podía ser de otra forma, cayó como una jarro de agua fría, y en este caso, el hecho de haber sido asesinado, sumaba un desconcierto infinito en lo más profundo de los sentimientos parentales.

La situación por tanto, no era muy proclive para hacer muchas preguntas, por lo que Mark y Jones optaron por despedirse, reiterando su más sentido pésame, y emplazándolos otro día para charlar un poco más tranquilos. Querían saber algo más, si García tenía enemigos o alguien que quisiera hacerle daño, alguien a lo mejor fuera del trabajo. Quizás el Sr. García tuviera alguna actividad a parte de su ocupación laboral que siguiera la línea de investigación que hasta ese momento estaba marcada por las víctimas anteriores.

– Es posible que lo que hiciera lo llevara en secreto, sin contárselo a sus padres. A lo mejor los técnicos encuentran algo en el portátil que había en su apartamento. – Comentó Jones de camino al coche.

– Es posible, es más, si te digo, no me cabe la menor duda. Apostaría lo que fuera a que sus movimientos bancarios o el listado de sus llamadas nos dicen algo. Por cierto seguramente ya los tendremos en comisaría. –

G. Sayah

Spin-off 17.0 Capítulo 22

Acabada la paciencia del abogado, los invitó a que se marcharan y que no volvieran, salvo que la visita viniera acompañada con una orden de registro.

De camino a comisaría, ya en el coche y sumidos en un silencio pensativo, ambos tenían la sensación, más que la certeza, de que lo anotado en el post-it tendría más relevancia para el caso que cualquier otro aspecto técnico.

El estómago de Mark rompió aquel silencio pidiendo a gritos algo que comer. Jones soltó una carcajada al oír el estruendo intestinal y le propuso comer algo en un pequeño restaurante italiano que regentaba un viejo amigo suyo. – Está bien, por mi perfecto. Me muero de hambre. – Dijo Mark riéndose de si mismo.

Situado en Little Italy, como no podía ser de otra forma, el local era pequeño pero acogedor. El cocinero, Anthony, salió a saludar a Jones de manera efusiva, y con un tono de confianza plena, le hizo saber que no podía pasar tanto tiempo entre visita y visita. Jones asintió con la cabeza dando a entender que su chef favorito tenía razón, a la vez que le agasajó con un par de piropos relacionados con las habilidades culinarias de este.

Nuestra experimentada pareja de inspectores cruzaban anécdotas pasadas de cuando aún no eran compañeros, compartiendo una ligera ensalada a la espera de que Anthony les pusiera por delante unos espaguetis con albóndigas, especialidad de la casa, que regarían con un buen tinto siciliano. No se trataba de un plato diferente, pensó Jones, pero nadie podía resistirse a todo un clásico de la cocina italiana, más aún, con el toque personal del cocinero calabrés.

La inspectora aprovecho los segundos de silencio que se produjeron cuando le sirvieron el vino para cambiar de tema, diciéndole a su compañero qué si le podía hacer una pregunta personal.

– No te puedo decir si o no, si no conozco el contenido de la cuestión, ¿no te parece? – Argumentó Mark a la propuesta de Jones, guiñándole un ojo. – Aún así voy a dejar que me preguntes lo que quieras. Anda de qué se trata. –

Spin-off 17.0 Capítulo 21

Inmersos en un colosal atasco de tráfico, Jones tuvo la tentación de conectar las señales acústicas y luminosas de emergencia, cosa que no hizo al pensarlo detenidamente, a la vez que contaba hasta diez y respiraba hondo, ya que en el fondo le parecía moralmente reprobable e innecesario. En vez de eso, puso la radio y para su satisfacción estaba sonando Hotel California, de los Eagles, tema que le encantaba.

– ¡Joder, pedazo de tema! – Dijo Mark al tiempo que empezó a hacer los coros de la canción sin conseguir coger el ritmo. Jones sonreía por la torpeza musical de su compañero.

Al igual que hicieran con el Sr. Forrester, la idea era hacer unas preguntas en el entorno laboral de la Sra. Jacobs. Auto rescatados de la masa de coches que invadían el asfalto neoyorquino, subieron a la vigesimonovena planta de uno de los edificios más altos del downtown para entrevistarse con el inmediato superior de la segunda víctima.

Se trataba del presidente del consejo de administración de una gran empresa que formaba parte de un conglomerado gigantesco, con tentáculos que alcanzaban todos los sectores estratégicos del mercado económico mundial y que facturaba cifras muy lejos de la imaginación de los inspectores.

Márgaret formaba parte de dicho consejo, y la entrevista con su jefe no fue muy fructífera, más bien fría y de pocos resultados. Lo que sí sorprendió a nuestros investigadores fue que diera su consentimiento para ojear el despacho de la víctima, lo que no impidió que estuviera presente el abogado de turno que no quitaba ojo a los movimiento de Mark y Jones, que buscaban algo, aunque no sabían qué.

Llamó la atención del inspector un post-it rosa que había pegado en la pantalla del iMac que presidía la barroca mesa de la Sra. Jacobs. – S.F. esquina de Lexington con la 34th st. 12:30 h. –

De repente le saltaron las alarmas. – ¿Ese punto efe? ¿Steve Forrester?… –

Spin-off 17.0 Capítulo 20

Esa mañana partieron juntos hacia comisaría. Decidieron coger el metro, no sin antes deleitarse unos minutos con un cappuccino en el Starbucks de la esquina.

La jornada de descanso, un descanso relativo ya que la mini mudanza los mantuvo bastante entretenidos, les hizo llegar a sus respectivos puestos de trabajo con aires renovados.

– Buenos días compañera, como va eso. –

– Va, simplemente.- Contestó Jones.

– ¿Qué ocurre? Te noto algo desanimada. ¿Has dormido bien? –

– No es eso. Es este caso, que no se por qué, pero está haciendo que me sienta algo impotente. Además, ayer me dejaste sola y no estoy acostumbrada. –

Mark notó el sarcasmo en el tono de su compañera. – Bueno, no te preocupes, verás como hoy avanzamos en algo. Iremos a ver al Capitán, le cuentas las novedades o lo que sacaras en claro ayer y nos vamos a la calle, tengo un par de ideas que si te parece bien creo que pueden resultar. –

– Ok, perfecto. Pues ve arrancando el coche porque con el jefe acabo en un segundo. –

– Vale, te espero abajo. –

Spin-off 17.0 Capítulo 19

En medio de la vorágine del caso Security World, así es como lo había bautizado la prensa, David y Mark se tomaron un día libre para embalar y transportar las pocas pertenencias de este al apartamento del forense.

Ante el deseo de Mark, David accedió de manera recíproca. Le entusiasmaba la idea de compartir un espacio con aquél, un refugio secreto donde resguardarse de un trabajo duro y absorbente, y de una metrópolis caótica y estresante.

David le confesó, en el momento en el que Mark le expuso la idea, que se moría de ganas por vivir con él, pero que su inseguridad sentimental le dictaba que debía dejar pasar algo de tiempo, y que por ese motivo no lo había hablado antes. Cierto era que a la luz de los acontecimientos había decidido sin dudar un instante no dejar pasar la oportunidad y, – ¡qué coño! Sólo se vive una vez. –

Eligieron el apartamento de David, ya que era algo más amplio que el de Mark, estaba mejor situado, y para colmo, el alquiler suponía menos desembolso.

En el alféizar de la ventana, uno frente al otro, disfrutaron de un café después de haber colocado y ordenado unas cuantas cosas, en silencio, pensando en el futuro, con miradas cómplices que reflejaban un presente si no feliz, si bastante placentero y tierno en lo que al amor se refería, puesto que ambos estaban seguros de compartir sentimientos, y que cada minuto que pasaba, dichos sentimientos se multiplicaban exponencialmente.

– David he de decirte que contigo me encuentro muy a gusto, deseo estar contigo a todas horas, me asusta, pero a la vez estoy experimentando sensaciones que hasta el momento nunca las había tenido con nadie. –

David asintió con una sonrisa a la vez que se llevaba la taza a los labios, y no precisamente para tomar del brebaje aromático de su interior, más bien para ocultar parte de su rostro ruborizado.

– Por cierto, me encanta tu apartamento. –

– Querrás decir, nuestro apartamento. – Replicó David de manera instantánea. – Y espero que sea por muchísimo tiempo. –

Allí sentados, el tiempo se detuvo, en silencio, enfrentadas las miradas por las que el atardecer pasó desapercibido, un ocaso, testigo del momento, que dio paso a una noche especial, romántica, mágica, sensual y sexual, primera de muchas en la que sus protagonistas apostaban fuerte para convertir aquella relación en algo sólido y duradero.

Spin-off 17.0 Capítulo 18

– Jones, bajo al sótano un momento, a ver si el forense tiene algo nuevo para nosotros. –

– Está bien, pero no tardes. Después de haber estado toda la noche trabajando, necesito un súper café y un macro desayuno, imagino que igual que tú. Así que dejaré que me invites mientras me cuentas que te dice David. – Contestó esta guiñándole un ojo.

– Eso está hecho. Tardo un minuto. – Contestó Mark.

Antes de darse la vuelta, notó que la mirada de su compañera tenía implícita algo de complicidad. – Esta compañera mía se huele algo, ¡Hay que joderse! –

Y no es que le preocupase demasiado que sus preferencias sexuales y sus relaciones salieran a la luz en el ámbito laboral, simplemente es que no le apetecía en ese momento, además no podía evitar el ser bastante reservado y muy celoso para con su intimidad.

Cuando entró en la morgue, encontró al forense en plena actividad. Los tres cadáveres correspondientes a los tres últimos homicidios que se estaban investigando estaban dispuestos en orden cronológico, un orden temporal macabro y no aleatorio, impuesto por el hasta el momento desconocido asesino.

Al igual que Mark y Jones, el forense intentaba obtener información para poder vincular los crímenes entre sí: rastros de piel bajo las uñas, algún cabello perdido y adherido, restos de pólvora, posibles lesiones óseas, huellas…

– Hola David, ¿cómo va eso? –

– Podría ir peor, pero no me quejo. Últimamente se me está acumulando el trabajo, y eso en mi caso no es bueno para los vivos. Imagino que vosotros estaréis igual de ocupados. Además, seguro que esperáis con impaciencia que os pase más información sobre las víctimas. –

– Si, bueno, ya, aunque no venía a eso exactamente.–

– ¿Entonces? –

– Entiendo que no es el momento ni el lugar, pero me gustaría proponerte algo. Tú te lo piensas y te tomas el tiempo que necesites para darme una respuesta, ya que no quiero que te sientas presionado en modo alguno. –

– ¡Joder Mark! ¿De qué se trata? Me tienes desconcertado. –

– Insisto en lo del momento y el lugar, pero es que entre una cosa y otra no he podido comentártelo. –

– Anda, dispara. Soy todo oídos. –

 

Spin-off 17.0 Capítulo 17

El rostro de Jones reflejaba escepticismo a la vez que desolación, y es que a cada paso que daban se encontraban con un cadáver.

– Se podría decir que estamos ante un asesino en serie, ¡joder! ¡O qué coño está pasando! – Farfulló en alto para que su compañero respondiera cualquier cosa a la vez que se desahogaba.

– No lo creo, – le dijo Mark para su estupor – más bien, como diría aquel, todo está conectado, o al menos eso me dice mi instinto. Claro está evidentemente que tendremos que hilar fino y encontrar pruebas sólidas, porque con presentimientos y conjeturas no podemos presentarnos delante del Capitán, ya sabes como se las gasta. –

El cuerpo de W. García yacía sin vida en el salón, a los pies de un sillón sobre el que presumiblemente estaba sentado viendo la televisión, de ahí los destellos que vieron los inspectores al llegar. Destellos que iluminaban aquel denso hedor originado por la incipiente descomposición del cadáver, y que confirmaba el mal augurio que interiorizaron en un principio.

Presentaba un certero tiro entre las cejas y no había signos de lucha, no parecía un robo, al igual que los dos homicidios anteriores, lo que constataba la idea de Mark. Las posibles entradas, ventanas y puerta, no habían sido forzadas y seguro que tampoco encontrarían ningún rastro del asesino, pensó.

Una vez precintado el lugar y con la científica trabajando sobre el terreno, Jones y Mark encaminaron sus pasos a comisaría dispuestos a devanarse los sesos para intentar encontrar algo que entre relacionase el triple homicidio. Mark apostaba porque así fuera.

Estaba convencido de que alguien se estaba vengando por algo, no sabría decir el qué. Nada mostraba que fueran crímenes pasionales, por lo que también estaba seguro de que se trataría de algo personalísimo, y el sello era muy profesional.

Con ese convencimiento, la pareja de inspectores empezaron a cruzar los datos que hasta ese momento tenían. El informe de balística confirmaba que el arma utilizada con Forrester y Jacobs era la misma, la cual no había aparecido, por lo que supusieron que el asesino la usó también con García, a falta de comprobarlo en el laboratorio.

Indagando en la agenda de este, extraída de su iPhone y volcada en su PC, Mark se fijó en una cita que le parecía haber visto en algún sitio. Sin cerrar la aplicación, extrajo de su cajón la agenda de la Sra. Jacobs y empezó a pasar páginas, lo que despertó la curiosidad de Jones que observó como a su compañero se le ponían los ojos como platos.

Spin-off 17.0 Capítulo 16

Al llegar al apartamento de W. García, uno de los nombres que conformaban la lista de posibles sospechosos, encontraron que la puerta no estaba cerrada completamente, permitiendo observar destellos de luz al fondo de la estancia y dejando escapar un desagradable olor que no auguraba nada bueno.

Intentaron llamar la atención del morador dando unos pequeños golpes en la entrada, pero viendo que no obtenían respuesta, desenfundaron sus armas reglamentarias y accedieron con la mayor precaución posible.

– ¡Sr. García! ¡Somos la policía! – Dijo Mark.

Al no obtener respuesta, probó elevando un poco más el todo de su voz, mientras iban avanzando por el pasillo del apartamento.

– Debimos haber cogido los chalecos – Le comentó Jones a su compañero.

Spin-off 17.0 Capítulo 15

La Comisaría 47 no daba para más. Ni los más antiguos de los que aún trabajaban en el desvencijado y antiguo edificio recordaban cuando fue la última remodelación que se le hizo. Siempre se oían rumores de un posible traslado a unas nuevas instalaciones, donde realizar el trabajo en mejores condiciones, donde poder aplicar las últimas técnicas en criminología y ciencias forenses, para resolver con mayor prontitud los casos que se iban acumulando por falta de medios. En definitiva, un ambiente laboral y profesional acorde al siglo XXI. Seguro que algún político de turno estaría aplicándose el tres por ciento en otros proyectos más interesantes.

Las goteras cuando llovía convivían con grandes cucarachas y pequeños roedores, y un permanente olor a podrido hacían inhabitable aquel lugar. La pareja de inspectores se veía obligada a trabajar codo con codo en sus respectivas mesas, desde el punto de vista literal y práctico, por lo reducido del espacio, y es que apenas disponían de nueve metros cuadrados cuando pasaban el tiempo redactando informes, estudiando pruebas o simplemente atendiendo el teléfono.

Mark, con la mirada perdida, pensaba en la velada de la noche anterior. Lo habían pasado muy bien: cena romántica e íntima, divertidas copas en un local de moda en el centro y un agradable paseo nocturno bajo la luz de la luna llena a lo largo del Hihgline. Pasaron las horas y no supo encontrar el momento adecuado para confesarle a David que se moría de ganas por estar más tiempo con él. La verdad es que se sentía inseguro, ya que no podía evitar pensar en que el sentimiento no fuera lo suficientemente recíproco como para que ante la propuesta de vivir juntos, el forense accediera. Una negativa por su parte podría enturbiar una relación que hasta el momento marchaba sobre ruedas, y quizás el forzar la máquina no sería lo más adecuado. Lo que Mark desconocía era que David, como si de un fenómeno telepático se tratase, estaba pensando lo mismo mientras le practicaba la autopsia a Margaret Jacobs en los sótanos de aquella vieja 47.

Jones tuvo que llamar la atención de su compañero por tres veces para que este lo mirara a pesar de que estuvieran a escasos centímetros de distancia.

– ¡Mark! ¿Te encuentras bien? Te noto un poco distraído ¿En qué piensas?

Este salió de su ensimismamiento. – Si, no, bueno, eh, pensaba que deberíamos movernos. Vayamos a hacerle una visita a los integrantes de la lista que nos facilitó ayer el jefe del Sr. Forrester y de paso que nos de un poco el aire. –

La entrevista con aquel en la jornada del día anterior desembocó en un listado de posibles inversores y clientes descontentos con la labor de Steve Forrester en vida, así como de algunas empresas subcontratadas que no habrían percibido aún los honorarios pactados por sus servicios, y que según palabras de dicho jefe, había desembocado en duras y calientes discusiones telefónicas en los últimos días.

Aunque no descartaban ninguna línea de investigación, esta vía ofrecía un móvil claro, por lo que se encaminarían en busca de un por qué y un cómo…

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