Spin-off 17.0 Capítulo 4

La agnición se materializó ese día, precisamente tenía que ser hoy -¡Joder! –

David se levantó ese día con una sonrisa tonta en los labios junto con una cálida y feliz sensación por la velada de anoche.

Tras darse una ducha con agua tibia y vestirse, decidió que tomaría café de camino al trabajo.

Iba bajando tranquilamente los pocos escalones que jalonaban su apartamento cuando nada más pisar la calle tropezó con él.

– Hola David, que sorpresa verte después de tanto tiempo –

– Hola Samuel, que tal estás –

– Muy bien, ¿y tú? –

– Bien, no me quejo –

– Que casualidad el vernos por aquí, ¿verdad? –

– Me mudé a este barrio después de que lo nuestro acabara –

Tras un intercambio de frases triviales, David adujo que llegaba tarde al trabajo para zafarse de la conversación con su ex pareja, y es que no le apetecía que afloraran recuerdos y sentimientos que aún no había superado.

No pudo evitar que su mente empezara a ocuparla ese inesperado encuentro, hasta tal punto que recordó que no había pasado por el café hasta que no vio al guardia de seguridad que flanqueaba la entrada de su centro de trabajo con uno en la mano.

– ¡Mierda! – se dijo, con lo bien que me había levantado esta mañana…

 

 

 

 

 

Spin-off 17.0 Capítulo 3

     Juliette ofrecía a su reducida pero selecta clientela una oferta gastronómica exquisita, acompañada con una buena y amplia carta de vinos, pero sobre todo, unas magníficas vistas de la isla, que gracias a su espléndida terraza parcialmente acristalada, permitía a sus comensales poder disfrutarlas casi todos los días del año.

     David no lo pasó por alto y nada más le sirvieron el vino, un Burdeos del ochenta y tres, le trasladó su grata impresión por dichas vistas y la elección del local por parte de Mark, para pasar un rato juntos de manera íntima y personal.

    Mark no cabía en sí y pensó que había empezado con buen pie. Contento y optimista alzó su copa para brindar por ese momento y el comienzo de algo nuevo, una amistad diferente, deseada tiempo ha y con vistas a largo plazo. David también alzó la suya respondiendo a dicho brindis con una sonrisa y mirando a los ojos a su atractivo acompañante .

   – Bueno que te parece si pedimos algo para comer, estoy hambriento. –

   – Me parece una idea estupenda, yo también tengo hambre. – Contestó David. – ¿Quieres elegir tú que has venido otras veces? Me dejaré llevar por tus gustos culinarios.

   De camino a su apartamento mientras conducía, Mark escuchaba a Michael Franks, un cantante neoyorkino de jazz que le fascinaba. Sumido en sus pensamientos y henchido de emoción, estaba convencido de que su compañero se lo había pasado al menos igual de bien que él.

    La velada, romántica y divertida a la vez, había ocupado un espacio en sus vidas necesario de ser cubierto, con cariño, amistad, buenas conversaciones sobre temas que no tratasen estrictamente de trabajo y una complicidad lejos de lo profesional.

    Quedaron en mantener aquello en secreto, lo que se supone que había comenzado esa noche. Serían discretos hasta ver si la cosa funcionaba, a lo que ninguno renunciaría de ninguna de las maneras, y es que en la despedida, sin ningún acercamiento físico por cierto, y no por falta de ganas y deseo, manifestaron sus intenciones de que se fueran repitiendo las citas con frecuencia.

    Mientras Mark iba de camino a casa, ya David se había desnudado y se encontraba bajo su cálido edredón. – ¡Que coño, mañana le propondré “al inspector” que nos veamos el sábado!…

Spin-off 17.0 Capítulo 2

            – Si estás listo podemos irnos.

            – Me lavo las manos, cojo el abrigo y soy todo tuyo.

            Mark volvió a sonrojarse pensando en la habilidad que tenía David para provocar esa sensación en él con una simple frase.

            Abandonaron la sala de autopsias y tomaron el ascensor que estaba al fondo del largo pasillo del sótano.

            – David he reservado mesa en un pequeño restaurante de Brooklyn, espero que no te importe. –

            – En absoluto, me parece perfecto, con una condición: yo invito y tú conduces.

            Mark esbozando una sonrisa cariñosa le dijo: – lo segundo sin problemas, pero con respecto a lo primero, ya veremos.

            Hacía tiempo que se conocían, un par de años. Mark, pese a estar rozando ya los cuarenta, era todo un veterano inspector de homicidios cuando a David le adjudicaron el puesto de médico forense en los bajos del edificio que albergaba la comisaría 47. Desde entonces había existido cierta complicidad entre los dos, cruces de miradas, algún que otro tropiezo cariñoso, conscientes ambos de sus preferencias a la hora de tener una relación de pareja.

            Saldrían de la isla por el Manhattan bridge. Mientras Mark conducía aprovechó el agradable silencio en el que iban inmersos para preguntarse por qué había tardado tanto en decidir invitar a David, aunque por otro lado pensaba que por qué David tampoco lo había hecho, – quizás es aún más tímido que yo. –

            Lo cierto era que el forense no había superado del todo su anterior relación y no atravesaba un buen momento en el plano sentimental, por lo que dar el primer paso para empezar algo así le era muy difícil. Se sorprendió a sí mismo cuando aceptó la invitación de Mark. Corresponder afirmativamente al ofrecimiento le resultó agradable y divertido, de manera que intentaría que esa primera cita después de tanto tiempo fuera el inicio de una bonita y dulce relación…

Spin-off 17.0 Capítulo 1

            – ¿Te apetece que quedemos algún día para cenar? –

            – ¿Me estás pidiendo una cita? –

            Mark se sonrojó un poco a la vez que se le quedaban las palabras atascadas en la boca, siendo incapaz de responder algo con sentido a la pregunta de David. Este se percató y decidió echarle un cable diciéndole que estaría encantado.

            – Estupendo, yo termino en una hora, me queda algo de papeleo y si quieres te espero. –

            Ahora era David el que empezó a sonrojarse. – Me parece bien, termino con la autopsia que tengo entre manos y salimos pitando, necesito una copa. –

            Mark se despidió del forense con un hasta luego, pensando en el restaurante al que podían ir para causarle buena impresión a David fuera del ámbito profesional, y disfrutar de un rato de intimidad. – Eso es, iremos al Juliette. –

            Juliette era un pequeño local que disponía de una bonita terraza, situado en la planta 45 de uno de los edificios más altos de Brooklyn. Con un ambiente personal, cálido y afrancesado desde donde se podían disfrutar de unas vistas espectaculares de Manhattan.

            Mark creía que era una buena elección y estaba seguro que a su compañero le agradaría. Antes de sentarse en su mesa para liquidar el informe del caso que acababa de cerrar llamó para reservar mesa.

            – Si a las siete por favor. Para dos. Exacto. Gracias. – Colgó el teléfono tras confirmar la reserva y empezó a sentir mariposas en el estómago…

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