madrid_57.0


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Después de un paseo por el pueblo, en el que en poco tiempo recorrieron sus escasas pero encantadoras calles, tomaron asiento en la terraza de un coqueto café para descansar y leer un rato.

A Rachel le sorprendía, a la vez que le agradaba enormemente poder compartir con alguien un silencio tan reparador como aquel. Siempre había sentido aquella situación un tanto incómoda, como si uno de los dos protagonistas del callado momento tuviese la obligación de decir algo para romper lo que se suponía embarazoso.

Con Eric era distinto. Podían estar juntos durante un tiempo infinito, que la sensación placentera no desparecía, lo que le llevaba a pensar si él sentiría lo mismo…


g_sayah


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