Relato 5.1


ascensor


…Terminó de tomarse un café que le sirvió una agradable camarera con rasgos asiáticos en la cafetería que había enfrente del Solita Soho Hotel. Estaba deseando de llegar a su apartamento para dormir un rato y justo cuando subía en su desvencijado Golf del año 79 recibió un mensaje de Penny,  su socia – te está esperando aquí un posible cliente, en el despacho –

Decidió ir directamente a ver quién lo esperaba y qué tipo de trabajo necesitaría de él como investigador. No pasó por el apartamento, aunque bien le habría venido una buena ducha y ropa limpia. Pensó que se adecentaría un poco en la oficina. Allí disponía de un pequeño aseo y alguna que otra muda para estas ocasiones.

Aparcando en el garaje del bonito rascacielos que albergaba su diminuto despacho, percibió un sonido que venía de su estómago, cuando cayó en la cuenta de que no comía nada desde el día antes por la mañana – ¡Joder! este maldito trabajo le pone muros a la gastronomía. De momento te conformarás con el café – le dijo a su ruidoso aparato digestivo.

Se subió en uno de los ascensores estilo art déco y pulsó el número 34, planta que albergaba su reducto profesional.

Allí lo esperaban su socia y un tipo de mediana edad, impecablemente vestido, pelo moreno e hirsuto, cara bien afeitada que resaltaba una nariz afilada y una barbilla delgada. Buen aspecto en general, sin embargo, sus ojos rezumaban un halo de tristeza que posiblemente sería consecuencia del motivo que lo traía.

– Hola Mike, buenos días. Este es el Sr. Smith –

– Encantado Sr. Smith. Disculpe mi aspecto, ha sido una noche dura – 

– Tanto gusto, y no se preocupe. Por favor llámenme David –

– Estupendo. Bueno, sentémonos y si le parece nos cuenta en que podemos ayudarle 

El Sr. Smith les contó que hacía ya dos años de la desaparición de su único hijo, que por aquel entonces contaba con siete. Que todas las fuerzas policiales que trabajaban en dicha desaparición ponían todo su empeño, pero hasta el momento la búsqueda había sido infructuosa, y que claro, con el paso del tiempo todo se había ido enfriando, y aunque el caso no estaba cerrado ni mucho menos, evidentemente no se le dedicaban los mismos recursos.

La intención del Sr. Smith era que trabajaran para él intentando encontrar a Alex, así se llamaba el chico, de manera independiente a la labor policial que cada día era más exigua. Les facilitaría la documentación existente sobre la investigación, gracias a un contacto que decía tener en el FBI. Él colaboraría por supuesto en todo lo que hiciera falta y estuviese a su alcance, e hizo especial hincapié en que no se preocuparan por el dinero  – El amor por un hijo no tiene precio – decía con unas incipientes lágrimas en los ojos. El amor y una gran fortuna familiar, de las mas poderosas del país.

No lo pensó, y tras cruzar una breve mirada de complicidad con su socia aceptaron el caso.

– Esta bien David. Si le parece, mañana a primera hora nos vemos para que me facilite todo el material del que podamos disponer en lo referente a su hijo y nos ponemos manos a la obra –

– Me parece perfecto –

Antes de irse y para sorpresa de ambos, les hizo entrega de un cheque con seis cifras – Para cubrir los gastos que vayan surgiendo –

– No es necesario aún David –

– Por favor, insisto –

Mike pensó que un trabajador bien pagado, es un trabajador contento, y que una persona que trabaja contenta, rinde más y mejor – está bien –

El Sr. Smith entró en el ascensor haciendo un ademán con la mano a modo de despedida y con una tímida sonrisa en los labios. Es posible que dicha sonrisa, lejos de tener un fondo de bienestar, albergara un halo de esperanza…


g-sayah


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