Madrid 41.0


#paraíso#


Era el móvil de prepago que Eric le había proporcionado junto con el billete de avión y el pasaporte. El único y débil hilo que la unía a su reciente pasado.

– Hola Rachel, cómo te va –

A pesar de que sólo él conocía el número, y por ende, la única persona que podía llamarla, fue toda una sorpresa.

– ¡Hola Eric! ¡Qué alegría escucharte! Llevo días sin hablar con nadie y me encanta que te hayas acordado de mi –

– La verdad es que desde que te fuiste pienso en tí a menudo. Imagino que no te estará siendo fácil el cambio y me gustaría que supieras que puedes contar conmigo para lo que te haga falta, que si está en mi mano… –

– Muchas gracias Eric. No sabes cuanto me ayuda saber que estás ahí, aunque sea en la distancia, y no lo llevo muy mal, pero es grato saber que puedo contar con alguien como tú – 

– Sé que ha pasado poco tiempo y que la situación es complicada, pero creo que lo peor ha pasado. Ahora céntrate en ti y no mires atrás. Tanto mi experiencia como mi intuición, me dicen que todo irá a mejor, así que ánimo y lucha por ser feliz –

– Gracias Eric, no sé cómo voy a pagarte todo lo que estás haciendo por mí. No imagino cómo podría compensarte –

– No pienses en eso ahora y deja de una vez de darme las gracias. No podría hacer otra cosa –

– Es que…

– No se hable más del tema. Lo dicho, cuídate todo lo que puedas y ‘carpe diem’. ¿No se dice así? –

– Creo que si –

– Pues eso. Si te parece bien te llamo en un par de días –

– Me parece genial –

– Perfecto. Repito: cuídate y un beso fuerte –

– Otro para ti. Hablamos entonces –

– Ok. Adiós –

– Adios Eric –


g-sayah


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