Relato 86.0


Han Solo


Vivía solo. Después de un par de relaciones tormentosas, en las que se incluía un complicado divorcio, decidió que no compartiría su vida con ninguna otra persona. Se había rendido, estaba cansado de buscar ese amor ideal en el  que tanto había creído.

– Ni con un perro – Se decía cuando sus pensamientos se retrotraían a un pasado bastante oscuro desde el punto de vista sentimental. Estaba cansado de tolerar y respetar, no podía creer que la mayoría de las personas que habitaban este jodido mundo renegaran de estos dos conceptos tan básicos.

– Aunque un perro no sería una mala opción de compañía, por lo menos ellos si son capaces de respetar y tolerar, frecuentemente más y mejor que cualquier persona, y además siempre están ahí, meneando el rabo para mostrar su complicidad para con su dueño –

Se sirvió un café, muy caliente y bien cargado en una taza con la cara de Han Solo, regalo friki que su hija le hizo en su último cumpleaños, atrapó la novela que empezó anoche, se tumbó en su sofá con los pies apoyados en el alféizar de la ventana por la que entraba un tímido rayo de sol, y se dispuso a disfrutar de aquel momento. Qué más podía pedir, buen café, gran libro, silencio…


g-sayah


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