Poeta en Nueva York 34.0


Relato 136.0


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Como sacado de un cuadro surrealista, algo cercano a lo que mi mente no sería capaz de procesar en condiciones normales, en mis pesadillas conviven misteriosamente vivos y muertos, entes concretos que comparten un espacio por el que parece que el tiempo no transcurre. Es como si dicho tiempo no tuviera nada que decir y por más que se empeñara, sus intentos por hacer mella en estos eternos personajes de esta onírica obra que mi subconsciente monta por las noches fueran inútiles.


– ‘¿Cómo está coronel?’ –

– ‘Aquí. Esperando que pase mi entierro’ –

G.G.M.


Mi razón los ve tal cual los vieron mis ojos la última vez en vida, y me despierto sobresaltado, y siempre a la misma hora, a las cinco de la madrugada, cuando la mayoría de los protagonistas insisten en contarme sus experiencias de cuando moraban por el mundo de los vivos, sus malas experiencias claro, como si buscaran el perdón de algo o de alguien, en un intento por redimirse de sus posibles malos actos para con los demás, en tanto en cuanto estuvieron aquí, con nosotros, conmigo, como si yo tuviera la facultad de expiar los pecados que dicen que cometieron…


G. Sayah


 

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