Relato 62.0

Se trataba de un sitio inhóspito, claro que cuando se habla del desierto pocos suelen ser los momentos del día que no lo sea.

Josef se preparaba para lo que venía, una tormenta de arena que no tardaría en llegar, por lo que aseguró los amarres de su pequeña jaima y de su inseparable mehari.

Desierto

Entró en aquella y, tranquilamente se preparó un te mientras esperaba. Después, una vez se lo hubo tomado, como su padre le enseñó, se convirtió en piedra para ahorrar energía y soportar las inclemencias de ese “lugar inhóspito”.

Procedente de una larga estirpe beduina de origen jordano, el gobierno de su país le había encargado la misión de encontrar a un grupo terrorista judío que estaba actuando en la franja fronteriza.

La operación encubierta, era arriesgada y peligrosa, siempre lo es cuando el Mossad está implicado, y es que según la inteligencia jordana, era el propio estado israelí el que estaba financiando las actuaciones del grupo armado.

Esta vez no habían optado por las armas. Su cometido era ir envenenando e inutilizando como fuera, todos los pozos de agua a lo largo de la frontera entre Israel y Jordania.

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